La participación en la vida política

La participación es el elemento esencial y central de la democracia. No hay verdadera democracia sin participación. Toda democracia debe ser participativa. La participación en la vida política es expresión de lo que el ser humano es, de su dignidad y responsabilidad hacia los otros y hacia el bien común. Y es que lo propio de la dignidad humana es que la persona sea sujeto de la vida social, nunca objeto pasivo o instrumento, y por eso es tan importante la participación.
De la manera de entender la política que nos propone la Doctrina Social de la Iglesia se desprende la participación como un derecho y un deber de las personas.
La participación es un derecho, porque permite al ser humano expresarse como sujeto activo, ser protagonista. Y es un deber, porque es expresión de la responsabilidad hacia los demás y hacia la vida social. Con la participación colaboramos a construir una vida social más justa y humana y así desarrollamos nuestra propia construcción como personas. A  veces pensamos que el voto es la única manera de participar en la vida social y política, pero no es así. El voto es importante, pero no suficiente. La participación debe extenderse a todos los ámbitos de la vida social, desde lo pequeño hasta lo mayor, desde la participación en la familia, el trabajo y la empresa, la escuela o el barrio, hasta la participación en la toma de decisiones en lo local y lo general. La participación es una necesidad personal y social que requiere de tres cosas:
  1. La libertad y la responsabilidad: querer participar. Si no se tiene clara conciencia de la importancia de la importancia de la participación, esta no se produce.
  2. Cauces que favorezcan la participación: organizaciones sociales que nos permitan participar y cauces institucionales para participar en la toma de decisiones.
  3. Unas condiciones de vida dignas. Por ejemplo, si tenemos jornadas de trabajo interminables, ¿cuándo tenemos tiempo para participar?
En nuestra sociedad estos tres factores tienen grandes debilidades y hay pocos cauces para la participación. Pero, sobre todo, la cultura dominante en nuestra sociedad es profundamente antiparticipativa, porque genera una manera de sentir, pensar y actuar muy individualista y hedonista, que da poco valor a la vida social y debilita profundamente el valor de la responsabilidad hacia los demás y hacia lo comunitario. Necesitamos avivar la conciencia de la importancia de la participación.

Frase DSI

La participación es uno de los pilares de todos los ordenamientos democráticos, además de una de las mejores garantías de la permanencia de la democracia. Toda democracia debe ser participativa.

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 190

Actuar

¿Cómo explicarías la importancia de la participación en la vida política? ¿Qué le dirías a una persona que no ve que esa participación sea importante?

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