La vida económica 2

Para una economía con rostro humano es necesario responder a algunas preguntas fundamentales de la vida económica poniendo en primer lugar la dignidad de la persona y el bien común.

¿Para qué producir?

Según la DSI, la finalidad de la economía es la satisfacción de las necesidades humanas entendidas en su sentido pleno: necesidades materiales, culturales y espirituales. La economía debería estar al servicio de que se desarrolle nuestra humanidad, y es traicionada cuando se produce para la rentabilidad, la acumulación o el crecimiento por el crecimiento.

¿Qué producir?

Deberían producirse todos aquellos bienes que los recursos permitan para la satisfacción de las necesidades humanas, lo que implica priorizar la producción de unos bienes sobre otros. Hay que priorizar las necesidades reales, los mínimos de justicia debidos a todo ser humano. Esto implica que hay necesidades preferentes.

¿Cómo producir?

Hay que producir de forma que sea respetado y promovido el carácter de sujeto y fin de la producción de la persona, nunca de instrumento. Una economía no puede servir al ser humano cuando lo convierte en instrumento o lo supedita a cualquier otro valor de la producción. Lo que acabamos de decir tiene varias implicaciones: El progreso científico y técnico nunca puede estar por encima del ser humano. Debe existir siempre para ayudar al ser humano, no para sustituirlo. En la organización de la producción nunca debe ponerse por encima de la persona la eficacia productiva. Se deben respetar de manera práctica los derechos de la persona en el trabajo. Debe respetarse la primacía del trabajo de la persona sobre el capital. Es inmoral poner a las cosas por encima de las personas. También debe respetarse la responsabilidad del cuidado de la naturaleza. Es inmoral producir destruyendo recursos naturales que son de todos y para todos. La propiedad debe estar regida por el derecho de todos al uso común de los bienes. Y, por último, en el proceso productivo y la actividad económica, es necesaria la participación de todos como sujetos. Las personas siempre deben ser sujetos de la actividad económica.

¿Cómo debe distribuirse el fruto de la producción?

La distribución no puede quedar a merced de los mecanismos del mercado ni de los intereses particulares. La distribución hay que orientarla desde la búsqueda del bien común para responder de la mejor forma posible a las necesidades de todas las personas, especialmente de los empobrecidos. La distribución debe buscar ante todo superar las injustas desigualdades.

¿Cómo debe consumirse?

Para la DSI, las formas de consumo son un elemento fundamental de la vida económica, porque el consumo está estrechamente relacionado con el uso de los bienes y con la vinculación entre el ser y el tener. El consumismo al que tiende nuestra sociedad es deshumanizador por partida doble. De un lado, cambia radicalmente el orden de los valores y somete el ser al tener, haciendo fácilmente a las personas esclavas de las cosas. En segundo lugar, el consumismo es deshumanizador porque sostiene las injustas desigualdades al conducir a un consumo irresponsable al margen de las necesidades de los demás. El consumo debe ser responsable, orientarnos hacia la primacía del ser sobre el tener. El consumismo representa una grave inmoralidad porque lleva al derroche de recursos cuando muchos carecen de lo necesario y porque destruye irresponsablemente los recursos naturales.

Frase DSI

Conviene subrayar y poner de relieve la primacía del hombre en el proceso de producción, la primacía del hombre sobre las cosas.

S. Juan Pablo II, Laborem exercens n.12

Actuar

¿Qué cambios consideramos más necesarios en el funcionamiento de la economía para que esté más al servicio de las personas?

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