El trabajo humano 2

El trabajo no es únicamente un medio para conseguir ingresos económicos. La DSI considera que el trabajo es un deber, una responsabilidad de la persona hacia sí misma y hacia el prójimo. Debemos contribuir con el propio trabajo a la vida familiar y social porque es una forma fundamental de servicio mutuo, camino de humanización y realización personal y social.
El trabajo es un derecho fundamental de toda persona, es un bien de todos y todos tienen derecho a un trabajo digno. Es una injusticia privar a las personas de su derecho al trabajo, porque es un mecanismo de empobrecimiento económico y una mutilación del ser humano. Significa privarle de un instrumento necesario para su realización personal.
A su vez, el trabajo es una fuente de derechos para la persona que trabaja. El valor de la persona es infinitamente superior a cualquier otro elemento de la producción, que no son más que cosas. Así, la DSI defiende la primacía del trabajo sobre el capital, un principio fundamental. Los derechos de los trabajadores y trabajadoras, y de sus familias, son el criterio desde el que habría que organizar el trabajo humano, las condiciones en que se realiza y, en realidad, toda la economía. La DSI considera entre los derechos fundamentales de la persona en el trabajo los siguientes.
  • Derecho al trabajo y a una justa remuneración por el mismo.
  • Derecho a condiciones dignas de trabajo y a ambientes de trabajo que no atenten contra la vida del trabajador.
  • Derecho a la salvaguarda de la propia personalidad en el lugar de trabajo.
  • Derecho al descanso.
  • Derecho de reunión y asociación.
  • Derecho a prestaciones sociales.
  • Derecho a negociación colectiva de las condiciones de trabajo y derecho a huelga.
  • Derecho a la participación en la propiedad de la empresa.
  • Derecho a la participación en la organización del trabajo.
Todos estos derechos llevan asociados una responsabilidad personal, social y del Estado. Pero sucede que en nuestra sociedad, el trabajo no es considerado ni organizado desde esta perspectiva. Y es por eso que la DSI realiza una crítica a la situación actual del trabajo, que se resume así:
  • Un error fundamental del capitalismo ha sido convertir el trabajo en una mercancía. Este error procede de la visión del mundo presidida por el materialismo economicista que prescinde de los fundamentos y finalidades éticas de la economía al servicio de la vida humana.
  • Al reducir el trabajo a la condición de mercancía, lo que es un principio de vida se ha convertido en un mecanismo de conflicto y deshumanización.
  • Se produce una inversión de valores que da como resultado la degradación de la persona como sujeto del trabajo, la violación de la dignidad del trabajo.
  • Esta violación provoca alienación del ser humano y la existencia de empobrecidos. Los pobres lo son en muchas ocasiones como resultado de la explotación en el trabajo o de la exclusión del trabajo.
  • Esta degradación provocó desde el principio del capitalismo la resistencia de los trabajadores a ser tratados como instrumentos, que se manifestó históricamente como un conflicto entre trabajo y capital.
  • Este conflicto continúa hoy y se manifiesta en la progresiva implantación y extensión de un modelo laboral con altos niveles de paro estructural y con la extensión de la precariedad laboral.
Si queremos superar este conflicto, solo hay un camino: reconocer la primacía de las personas sobre las cosas, del trabajo sobre el capital.

Frase DSI

Cuando se trata de determinar una política laboral correcta…tal política es correcta cuando los derechos objetivos del hombre del trabajo son plenamente respetados.

S. Juan Pablo II, Laborem exercens, n.17

Actuar

¿Qué podemos hacer para defender la dignidad y los derechos fundamentales de la persona en el trabajo?

Descarga la ficha asociada

Vídeo anterior:

Vídeo siguiente:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Scroll to top