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Dando gracias a Dios por Pepe Morales y Rosarito

17 mayo 2022 | Por

Dando gracias a Dios por Pepe Morales y Rosarito

Alfonso Alcaide

Nació en el año 1936, en Fuentes de Andalucía, un pueblo de la provincia de Sevilla. Fue el tercero de 7 hermanos. Su padre, zapatero; su madre ama de casa, que con siete hijos y en aquellos años, ya era demasiado. Sin poder vivir en el pueblo, tuvo el valor de trasladarse a Sevilla con toda la familia, buscando trabajo. Pepe dice que su padre tuvo mucho valor.

Para ese momento, Pepe ya había iniciado su camino. Debía tener algo especial porque el párroco del pueblo, D. José Ojeda, se fijó en él y se preocupó por él. Con 12 años ingresó en el seminario de Sanlúcar de Barrameda. Este paso no fue fácil, porque había que pagar y no había. Por aquellas tierras la duquesa del infantado tenía una gran finca —El Castillo de la Monclova— y por mediación del párroco fue la que pagó para que Pepe pudiera estudiar.

Del seminario de Sanlúcar pasó al de Sevilla, más tarde le propusieron que  fuera a estudiar al seminario de Comillas, en Santander. Pepe dice que aquello fue providencial para él, se le abrieron los ojos y la mente, fue como asomarse a la ventana del mundo y descubrirlo en todo su esplendor.

Pepe siguió destacando en sus estudios, pues allí le propusieron que pasara a estudiar a Salamanca, donde culminó toda su formación sacerdotal. La duquesa del infantado siguió pagando religiosamente todo este proceso, sin cuya aportación no hubiera sido posible. En todo este tiempo, Pepe también destacó como un buen futbolista.

Después regresó al seminario de Sevilla, ejerciendo de profesor de Filosofía y Teología. Aquí se encuentra con dos figuras claves para él: Pepe Domínguez y Tomás Malagón. Con los que compartió la experiencia de los grupos de Jesús Obrero y con los que tuvo los primeros contactos con la HOAC. Fue el encuentro con estos sacerdotes, y más continuado con don Tomás Malagón, lo que le llevó a tomar contacto con la HOAC y a pertenecer a ella.

En el año 72 del siglo pasado Pepe Morales forma parte de un grupo de iniciación a la HOAC, animado por el militante Antonio Herrera, primer presidente de la HOAC en Sevilla tras la crisis. Trabajador de la empresa ISA, miembro del jurado de empresa, destacado militante de Comisiones Obreras y animador de las luchas de aquella época, que murió en accidente de tráfico siendo muy joven y dejándonos a todos un poco huérfanos.

Desde esta experiencia formativa, tuvo una labor muy destacada y valorada como párroco de La Candelaria. Acompañado por Alfonso Fernández y Juan Jiménez, dos extraordinarios sacerdotes y consiliarios de la HOAC, desarrollaron una intensa labor evangelizadora y fomentaron una presencia comprometida en las luchas contra el franquismo y por la democracia, es importante destacar el trabajo incansable de dos religiosas del Instituto Misionero Secular: Isabel Garín y Rufi. Entre las actividades importantes de la parroquia podemos destacar las siguientes:

La parroquia se convirtió en el núcleo de toda la HOAC de Sevilla capital. Allí nos reuníamos, celebramos cursillos, charlas, centros de interés, asambleas, etc. En un recodo de la subida al campanario, teníamos el archivo clandestino con los materiales, libros, periódicos del mundo obrero que estaban prohibidos…

La parroquia se convirtió en un foco de formación y en la animadora de la solidaridad con los problemas del barrio, y del barrio con las luchas obreras de aquellos años: Asociación de Vecinos fábrica de Contadores, fabricas envasado de aceitunas, Isa, Hytasa, Metal, etc. Lo que propició la creación de grupos de vecinos, especialmente mujeres y jóvenes, que a través de la formación se implicaban, acompañaban y generaban la solidaridad con los problemas del barrio y con los conflictos planteados, convirtiéndose en testimonio de la presencia de la Iglesia en el mundo obrero y en la sociedad.

En la parroquia encontraron acogida y protección numerosas iniciativas obreras que desde la clandestinidad se organizaban y luchaban. Reuniones de muchos grupos, congresos como el de Comisiones Obreras de Andalucía, se celebraron en la parroquia de La Candelaria.

Esta actividad también genero una extraordinaria presencia de la policía, que no se perdía ningún acto y tomaban nota detallada de las homilías de Pepe. A veces, al terminar la celebración, hablaban con él y le advertían de las consecuencias. En una ocasión, el dueño de Hytasa le increpo acusándolo de que no valoraba la importancia del capital en la empresa y en la creación de riqueza. Pepe, con el fino humor que le caracteriza, le respondió: Coja usted una peseta y métala en su caja fuerte, vaya a los nueve meses y compruebe si ha tenido pesetitas, si no las ha tenido, pregúntese de dónde sale el dinero que usted tiene.

Destacado estudiante, tanto en la universidad de Comillas como en la de Salamanca, tenía ante sí una carrera intelectual y eclesial con mucho futuro, pero Dios le tenía reservada una carrera eclesial mucho más importante. Su encuentro con Malagón, que iba a lo que dejaba raíces, afirma Pepe, fue providencial y fundamental, porque su rigor intelectual, teológico y humano casaba totalmente con el camino que él vislumbraba y quería seguir, el camino de una Teología Misionera que sirviera de base a una Pastoral Misionera y a la formación de militantes y consiliarios del pueblo y para el pueblo.

Pepe continuó con el mismo rigor intelectual, teológico y humano que tenía Malagón. Y lo fue plasmando en numerosos materiales de formación, cursillos, conferencias y acompañamiento de grupos de laicos, movimientos, congregaciones religiosas. Lo mismo que disfrutábamos escuchando y leyendo a Don Tomás, continuamos disfrutando escuchando y leyendo a Pepe Morales.

Un buen día, Pepe junto con Rosarito, descubrió su vocación al matrimonio, y lo hicieron de una manera ejemplar, no hubo rumores ni el clásico “¿te has enterado de que…?” entre las personas cercanas, no hubo nada de eso: Fueron pasando por cada equipo y cada grupo anunciando su decisión de empezar una nueva vida juntos. Esto propició que todos lo supiéramos antes de que se hiciera público.

En su nueva etapa, estuvo dando clases en varios colegios, hasta que le propusieron que se hiciera cargo de la dirección del complejo educativo de la Diputación, cargo que desempeñó durante varios años.

En este proceso, la HOAC teníamos un problema sin resolver: la reformulación de todo el Proyecto de Formación y de los cursillos implicados en el mismo. Se había intentado resolverlo encargando a algunos consiliarios y militantes la redacción de materiales, pero esto no había dado resultado: la envergadura del trabajo necesitaba mucho más que dedicar algún tiempo algunos días, cuando el trabajo lo permitía y las tareas cotidianas no lo impedían. Esto era especialmente grave en la reformulación del Plan Básico de Formación Cristiana, que llevaba 20 años esperando sin poder hacerse.

Con la vida resuelta, Pepe como director del Complejo Educativo, Rosarito como una excelente enfermera en García Morato, y con un hijo pequeño, Jose, la HOAC les propone que lo dejen todo y que  se trasladen a Madrid para hacer esta tarea. Ellos aceptaron: dejaron su trabajo, su casa y su vida, y junto con Jose se trasladaron a Madrid. Con  un préstamo bancario y la ayuda de unas monjas, compraron un piso, que al regresar donaron a la HOAC.

Gracias a esta decisión, y con la ayuda de otros militantes, entre  1983 y finales de 1988 se editaron las cinco partes del nuevo Plan Básico de Formación Cristiana. Y son numerosos los materiales, planteamientos y cursillos que se pudieron elaborar y que han seguido elaborándose hasta nuestros días.

En esto llegó su hija Adela, y Rosarito quiso que naciera en Sevilla, y nació. Después se trasladaron a Sevilla y Pepe siguió como miembro del grupo de trabajo de formación. En esa nueva situación, centró su compromiso en las AMPA y en el barrio, e intensificó su tarea de acompañar a grupos, dar cursillos por toda España y elaborar materiales.

La vida de Pepe ha sido un testimonio cristiano y militante dentro y fuera de la HOAC. Entre sus muchas aportaciones cabe señalar las siguientes:

La HOAC, como una realidad obrera de la Iglesia, ha sido la opción fundamental para vivir y testimoniar su fe en Jesucristo. A ello ha dedicado todo lo que es y tiene, renunciando a otras opciones que le habrían proporcionado fama, honores y dinero.

Su fidelidad a la Iglesia hay que situarla entre la que nos han legado grandes militantes de la HOAC. Muy querido por el cardenal Bueno Monreal, siempre ha estado en diálogo y seguido las indicaciones recibidas. Después, una vez secularizado, cuando ha llegado a una nueva parroquia se ha presentado al párroco y le ha ofrecido su colaboración. En más de una ocasión se le ha respondido que no era necesaria y que era mejor que no apareciera. Él ha callado y ha trabajado como ha podido, en esas o en otras parroquias que requerían sus servicios.

Los que lo conocemos siempre hemos dicho que Pepe no ha dejado de ser cura, que sigue llevando la impronta de ser sacerdote, que es algo que manifiesta cuando habla, razona, explica y convive con los demás: Pepe nació para ser sacerdote y es una lástima que la Iglesia no haya reconocido la posibilidad del celibato opcional para que Pepe, y otros muchos sacerdotes muy valiosos, hubieran seguido ejerciendo su ministerio.

Dice el refrán que Dios los crea y ellos se juntan. Pensamos que en el caso de Pepe y Rosarito Dios los ha creado y los ha juntado. Buena parte de la vida narrada ha sido vida de Rosarito, vida compartida en la que muchas veces la decisión ha sido suya. Me comentaba Gonzalo, un sindicalista compañero de Rosarito en García Morato, la actividad, capacidad y decisión que mostraba Rosarito en la actividad sindical, por la que fue muy reconocida, apreciada y valorada. Los que la conocemos, sabemos que cuando a Rosarito se le mete una cosa en la cabeza, te puedes dar por perdido.

Pepe ha sido un niño pobre que se hizo sacerdote para el mundo obrero gracias a la obra de caridad de una aristócrata. Con razón dice que la providencia le ha acompañado siempre, y que en cada momento de su vida le ha dado lo que necesitaba y lo que le gustaba. Nosotros hemos sido, y somos, testigos y beneficiarios ello, por lo que no podemos menos que dar gracias a Dios por habernos regalado a la familia de Pepe y Rosarito.

Sevilla, 14 de mayo de 2022

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