Orar desde el Mundo Obrero

Epifanía del Señor (6 de enero 2019)

adviento navidad 2018 - ALEGRAOS SIEMPRE EN EL SEÑOR-31.jpgLa cuna del Salvador del mundo, del restaurador de la dignidad humana en toda su plenitud, es el punto que se distingue por la alianza entre todos los hombres de buena voluntad. Allí el mundo infeliz, lacerado por la discordia, dividido por el egoísmo, envenenado por el odio, recibirá luz y amor, y le será dado encaminarse, en cordial armonía, hacia un destino común, para hallar finalmente la curación de sus heridas en la paz de Cristo (Rovirosa, OC, T.III. 528)

Bautismo del Señor (13 de enero 2019)

Bautismo del Señor - C-1.jpgDe nuevo nos encontramos en el ritmo semanal de la oración en el mundo obrero en esta Fiesta del Bautismo del Señor. Nos bautizamos y creemos para vivir la vida con plenitud. Para atrevernos a ser humanos hasta el final.

2º Domingo del Tiempo Ordinario (20 enero)

Hemos de ser como María, capaces de darnos cuenta de lo que sucede en la vida de las personas, hemos de ser capaces de acompañar. Solo si vivimos con los ojos abiertos, en esa cercanía vital, podremos darnos cuenta de lo que sucede y reaccionar. Esto no pueden hacerlo quienes viven encerrados en sí mismos, quienes ocupan el centro de su propia vida, quienes todo lo miran desde sus criterios e intereses. Hay que saber ponerse en el lugar de los demás para poder ser como María. Hay que saber vivir a la escucha de Jesucristo, poniendo la confianza, como María, en él.

3er Domingo del Tiempo Ordinario (27 enero)

Tenemos que, como decimos en la cuarta clave de la última asamblea, colaborar a construir y dar visibilidad a experiencias alternativas en la forma de vivir, personal y socialmente. Eso es hacer visible y ofrecer la Buena Noticia, configurar una manera de vivir y actuar en el mundo obrero y del trabajo que respondan a la situación que vive el mundo obrero hoy. Eso nos ofrece Jesús hoy: otra manera de sentir, de pensar, de actuar, de vivir. Otra manera de ser.

4º Domingo del Tiempo Ordinario (3 febrero)

El profeta no es nada sin Dios. Es un vocero de Dios. Seguimos necesitando profetas que nos hablen de Dios. Seguimos necesitando militantes y comunidades que sepan escuchar a Dios y acompañar con el ritmo sanador de la projimidad.

5º Domingo del Tiempo Ordinario (10 febrero)

En la vida de todo creyente hay momentos de gracia que nos descubren nuestra indigencia, pobreza y pecado. Que nos hacen reconocer la inutilidad de las respuestas propias, de las que nos damos a nosotros mismos, cuando nos mueven nuestros planes y nuestro amor propio. Momentos en que nos quedamos sin palabras, salvo para reconocernos pecadores necesitados de misericordia, como los discípulos.

6º Domingo del Tiempo Ordinario (17 febrero)

Dice el papa en GE 63 que las Bienaventuranzas son el carné de identidad del cristiano. ¿Cómo se hace para llegar a ser un buen cristiano? La respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las bienaventuranzas porque en ellas se dibuja el rostro del Maestro que estamos llamados a transparentar cada día, en lo cotidiano de nuestras vidas.

7º Domingo del Tiempo Ordinario (24 febrero)

El amor a los enemigos es uno de los rasgos más fundamentales y más chocantes de la fe cristiana. No se puede ser cristiano sin amar a los enemigos. A lo mejor, tanto como enemigos, no tenemos; pero seguro que hay gente que te cae verdaderamente mal, a la que detestas, con la que no congenias, a la que desprecias –por sus ideas, por su vida, por su forma de pensar o de actuar- y con la que no piensas dar un paso para crecer en comunión: compañeros de trabajo, vecinos, gente de la parroquia o del barrio, compañeros de sindicato o adversarios políticos… o que quizá te tratan a ti así. No disimules. Hoy te toca orar por ellos.

8º Domingo del Tiempo Ordinario (3 marzo)

Jesús nos invita a abrir los ojos, a vivir el seguimiento desde una mística de “ojos abiertos”, y a actuar con unos criterios que no son los de este mundo. Si no nos liberamos de nuestro egoísmo y de nuestro afán de aprovecharnos y oprimir a los demás, si no eliminamos de nuestro corazón cuanto hay de orgullo, mentira e hipocresía; si nos consideramos mejores que los demás sin reconocer con humildad nuestros propios límites y carencias, nuestra fraternidad es una farsa; nuestra corrección fraterna solo será una autojustificación de nuestra propia mentira y acabaremos creyéndola.

1er Domingo de Cuaresma (10 marzo)

El profeta Joel (2, 12) pone en boca de Dios esa invitación a la conversión, para volver a encontrarnos con el Dios compasivo y misericordioso; una invitación que resuena nuevamente en la súplica que nos llega de parte de Pablo (2Cor 5, 20): «Por el Mesías os suplicamos: Dejaos reconciliar con Dios». Toda nuestra vida, y más este tiempo de Cuaresma, es tiempo favorable para sentir que el Señor nos escucha… si queremos volver a él.

2º Domingo de Cuaresma (17 marzo)

El verdadero acto cristiano no viene marcado por tales o cuales símbolos, o gestos, o palabras, o etiquetas, sino que se produce siempre que uno escoge el criterio sobrenatural, en vez del propio criterio natural, por muy cargado que éste venga de recta razón y de Derecho Natural. Entonces, y solo entonces, se puede pronunciar la oración Suprema, y decir: Que no se haga lo que yo quiero, oh Padre, sino lo que quieres tú; por Jesucristo, Nuestro Señor (Rovirosa, OC, T.I, 556).

3er Domingo de Cuaresma (24 marzo)

El ser cristiano «de verdad» exige siempre una conversión, que tiene que hacer individualmente cada hombre que viene a este mundo. ¡Este sí que es un acto puramente personal e intransferible! ¡Como que es el acto supremo de la libertad! (Rovirosa, OC, T.I, 168).

4º Domingo de Cuaresma (31 marzo)

En lo más profundo de su ser divino, Dios es Amor. Y ama a sus criaturas humanas de una manera exagerada, siempre dispuesto a perdonar y a olvidar… si la criatura quiere (Rovirosa OC, T.II, 221).

5º Domingo de Cuaresma (7 de abril)

El señor conoce nuestra frágil naturaleza mejor (inmensamente) que nosotros mismos, y por esto perdona sin descanso nuestra infidelidades y flaquezas, mientras nos arrepintamos de ellas, las confesemos, y sintamos, por una parte, el deseo firme de ser como Él nos quiere, y por otra parte el dolor punzante por nuestras infidelidades (grandes y pequeñas) (Rovirosa, OC, T.II, 380).

Domingo de Ramos (14 de abril)

«Es bueno seguir a Jesús; es bueno ir con Jesús; es bueno el mensaje de Jesús; es bueno salir de uno mismo, a las periferias del mundo y de la existencia, para llevar a Jesús» (Francisco, Homilía Domingo de Ramos 2013).

 

Domingo de Pascua (21 de abril)

La santidad es vivir en unión con él los misterios de su vida. Consiste en asociarse a la muerte y resurrección del Señor de una manera única y personal, en morir y resucitar constantemente con él (GE 20).

3º Domingo de Pascua (5 de mayo de 2019)

Tenemos un reto; el reto cotidiano es que nuestra vida se haga anuncio, propuesta, invitación a otros para el encuentro con Cristo que permita humanizar y llenar de sentido la existencia.

4º Domingo de Pascua (12 de mayo de 2019)

Si Jesús hubiera nacido en esta cultura, seguramente se le hubiera mirado igual de raro que lo hicieron los de su época. Él fue un maestro de la comunicación, a la antigua usanza, es decir hablaba a la gente de forma que lo entendiera (con parábolas) y se acercaba a ellas, las tocaba, las miraba, las escuchaba… así les aliviaba su dolor y les hacía sentir la presencia de Dios en sus vidas.

5º Domingo de Pascua (19 de mayo de 2019)

Jesús ha mostrado con su vida que el amor consiste en servicio; un servicio que alcanza a todos los seres humanos, incluso al enemigo, aun a costa de la propia vida. Por eso el mandamiento nuevo sintetiza un proyecto de vida para la comunidad de sus seguidores. Solo amando a las personas se ama a Dios; solo procurando la gloria de Dios que es la vida digna de todos sus hijos e hijas se manifiesta la Gloria de Dios; de ese Dios que habita en cada humano y hace así sagrada su dignidad.

6º Domingo de Pascua (26 de mayo de 2019)

Hoy es día para mirar, más detenidamente, nuestra vida local, nuestra vida social más cercana, la de nuestros barrios, nuestros pueblos y ciudades. Es día para sentir que estamos llamados a seguir llenando esa vida de la presencia del Resucitado, que trae la Paz, nos llama a la Vida, y reaviva nuestra Esperanza… y la de nuestras hermanas y hermanos.

Ascensión del Señor (2 de junio de 2019)

El encargo que el Señor nos deja es ser sus testigos. Testigos de una vida que humaniza, de una fe que humaniza, de una humanidad que nos diviniza. Recuerda y agradece hoy a quienes el Señor ha puesto a lo largo de tu vida en tu camino, como testigos de esa fe, de ese amor y esa vida. Y desde la memoria agradecida siéntete también tú convocada a ser testigo de ese mismo amor.

Pentecostés (9 de junio de 2019)

El próximo domingo es el día de la Acción Católica, y del Apostolado Seglar. Es nuestro día. Se nos recuerda en la liturgia que Dios cuenta con cada uno de nosotros, y que esta Iglesia es, sobre todo, una Iglesia laical, una Iglesia de bautizados que viven la vida nueva del Espíritu. Una Iglesia de convocados –por y en el amor– a la fe y la comunidad, para ser enviados. Somos misión, para realizar el proyecto de Dios con Él. Para eso nos elige Jesús, y para eso nos da su Espíritu. Nuestra vida es una misión.

Santísima Trinidad (16 junio 2019)

El Misterio de Dios no es oscuridad, o nebulosa, sino hondura de amor y vida. Dios es comunión interpersonal, comunicación gozosa de vida. Dios es comunión de personas, vida compartida, amor comunitario. Está en las raíces mismas de nuestra vida y nuestro ser. No hay más verdad sobre nuestra vida que Dios en ella. En él vivimos, nos movemos, existimos.

 

Corpus Christi 2019

Compartir es la manera de anunciar el Reino; es la forma de que los bienes lleguen a todos. Compartir es el milagro, el signo de la cercanía del Reino. Dios quiere la vida para todos, y su voluntad se hace efectiva a través de nuestro compartir.

13º Domingo del Tiempo Ordinario (30 junio 2019)

Seguir al Señor donde quiera que vaya, donde quiera que su Espíritu me lleve. Dejarme llevar, dejarme conducir y guiar. Seguirle fiados en su palabra, en su vida, en su amor. Seguirlo incluso en el fracaso, agradecido. No es fácil, no es lo que nos ofrece este mundo. Para eso hay que hacer limpieza. Abrir las ventanas de casa…

14º Domingo del Tiempo Ordinario (7 julio 2019)

Es necesario ser conscientes, como nos propone el papa Francisco, de que más que nunca necesitamos de hombres y mujeres que, desde su experiencia de acompañamiento, conozcan los procesos donde campea la prudencia, la capacidad de comprensión, el arte de esperar, la docilidad al Espíritu, para cuidar entre todos a las ovejas que se nos confían de los lobos que intentan disgregar el rebaño (EG 171).

15º Domingo del Tiempo Ordinario (14 julio 2019)

En este sexto aniversario de mi visita a Lampedusa, pienso en los “últimos” que todos los días claman al Señor, pidiendo ser liberados de los males que los afligen. Son los últimos engañados y abandonados para morir en el desierto; son los últimos torturados, maltratados y violados en los campos de detención; son los últimos que desafían las olas de un mar despiadado; son los últimos dejados en campos de una acogida que es demasiado larga para ser llamada temporal. Son solo algunos de los últimos que Jesús nos pide que amemos y ayudemos a levantarse (Francisco).

16º Domingo del Tiempo Ordinario (21 julio 2019)

Redescubrir la escucha y la oración, el encuentro con Jesús como la mejor parte de nuestra vida, da otra dimensión a nuestro empeño de liberación. Nos dispone a la escucha de la comunidad, a la escucha de los pobres, a redescubrir la hospitalidad, la humanidad que estamos llamados a construir en nuestras relaciones sociales, con la novedad del Evangelio. Es ponernos en actitud sosegada para acompañar la vida de las personas, para poder leer la vida y los acontecimientos, en los que reconocer el paso acompasado de Dios con nosotros. Nos permite acompasar nuestro caminar al ritmo vital de los pobres.

17º Domingo del Tiempo Ordinario (28 julio 2019)

Hay que buscar primero, el Reino de Dios y su justicia, esforzándonos para que ese Reino llegue y para que la voluntad de Dios se haga, así en la Tierra como en el Cielo. Entonces hay paz, bienestar, alegría… no como un regalo suplementario al Reino de Dios, sino como algo que le está unido intrínsecamente. Verdaderamente esto es hacer la revolución de los Hijos de Dios (Rovirosa, OC. T.III. 545).

18º Domingo del Tiempo Ordinario (4 agosto 2019)

El pobre cristiano es el que comunica sus propios bienes a otros que lo necesitan o los desean; y no consiste tanto en dar como en compartir. La fracción del pan es su símbolo perfecto.

19º Domingo del Tiempo Ordinario (11 agosto 2019)

El que comparte lo que tiene, cada vez se da cuenta de que tienen más cosas para compartir. Puede compartir su alegría con los tristes y la luz del sol con los de ojos turbios; el gozo de las estaciones del año y la Eucaristía; el cielo y la tierra; una lágrima y una sonrisa; la salud y la enfermedad; el trabajo y el descanso…

20º Domingo del Tiempo Ordinario (18 agosto 2019)

El cristiano lleno de angustia ama a los hombres, pero no a las instituciones y leyes que explotan; por eso lucha enérgicamente contra el “robot” leguleyesco que crea pobres en serie, sin vivienda en serie, desheredados en serie…

21º Domingo del Tiempo Ordinario (25 agosto)

No. No son los hombres los que me pueden convertir a Cristo. El único que me puede convertir a Cristo es el mismo Cristo. Este me parece que es un gran fallo de los cristianos de hoy, y de siempre: que seguimos a unos hombres que nos han adoctrinado, pero no nos han convertido. Y faltando la conversión, que es el contacto con Cristo, ha de tenderse necesariamente a que la religión se adapte a mi vivir, en vez de adaptar mi vivir a la religión.

22º Domingo del Tiempo Ordinario (1 septiembre)

Cristo vino a demostrar con hechos que lo más fuerte es el amor, y para pertenecer al grupo de los invencibles basta con seguirle por su camino, para lo cual estorban todas las formas del poder humano: dinero, armas, influencia… (Rovirosa, OCV, T.I. 155).

23º Domingo del Tiempo Ordinario (8 septiembre)

Nos seguiremos preguntando: ¿qué quiere Dios de nosotros y nosotras hoy? Las lecturas hoy nos dicen que solo podemos saber la respuesta si adquirimos la sabiduría de Dios, y eso exige renunciar a todo y seguirle. Porque esa es, precisamente, la garantía del discípulo, ir a Jesús sin tener nada, para abrazar la Cruz de Jesús. Ser discípulo significa no preferir nada que no sea su Amor.

24º Domingo del Tiempo Ordinario (15 septiembre)

La primera verdad de nuestra vida personal, en tanto que miembros de la Iglesia, ha de ser también el amor de Cristo. Y de ese amor que llega hasta el perdón y el don de sí, hemos de hacernos siervos y mediadores cada uno de nosotros. Para esto no tenemos excusas. Para eso, necesitamos orar.

25º Domingo del Tiempo Ordinario (22 septiembre)

Para seguir a Jesús hemos de tener claras las incompatibilidades, porque todo arreglo o componenda que queramos hacer desemboca tarde o temprano en idolatría, en la necesidad de ofrecer el sacrificio del hermano al dios dinero, en renunciar a la fraternidad y a la comunión. Es el gran peligro de quienes se instalan en el servicio al dinero, pero también el que acecha a los cristianos.

26º Domingo del Tiempo Ordinario (29 septiembre)

Este próximo domingo la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, y en la liturgia eucarística proclamaremos el Evangelio de la parábola de Lázaro y el rico. La parábola es un reto a nuestra vocación más humana: la fraternidad y la solidaridad. Y una invitación a construir puentes y no muros.

27º Domingo del Tiempo Ordinario (6 octubre)

Necesitamos fiarnos de Dios. Seguir buscando el reino de Dios y su justicia –seguir buscando a Dios– nos hará vernos envueltos muchas veces en oscuridades y decepciones, en fracasos y dudas. Tenemos que aprender a creer en ese horizonte de crisis en que vivimos. Tenemos que aprender, cada día, a no vivir en la certeza de nosotros mismos.

28º Domingo del Tiempo Ordinario (13 octubre)

Ser agradecidos es actitud básica de la persona nueva, de la nueva comunidad que se funda en la fraternidad que se construye sobre el mutuo reconocimiento de la sagrada dignidad de cada persona. Una gratitud que, desde nuestra libertad, nos impulsa a reorientar nuestra vida. Todos nosotros hemos sido mirados, escuchados, acogidos, por Dios, hemos sido objeto de la compasión de Dios, hemos experimentado su amor, por eso nuestra vida se funda en la experiencia amorosa que nos constituye.

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