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Jesús Martín Mendieta. Un estilo de “estar” y de “hacer”

03 septiembre 2016 | Por

Jesús Martín Mendieta. Un estilo de “estar” y de “hacer”

In memoriam

Jesús Martín Mendieta, consiliario de la HOAC, “servidor de Cristo Jesús, apóstol por llamamiento divino, escogido para anunciar la Buena Noticia de Dios a los pobres” (Rm 1,1).

El texto de los Hechos de los Apóstoles 8, 26-40, sobre el que realicé, hace ya varios años, un estudio de evangelio, me ayuda a compartir algunas experiencias vividas y celebradas a los largo de algunos años con Jesús Martín Mendieta. Unas son personales y, otras, recogidas de otros hermanos de la HOAC.

Jesús Martín Mendieta nace en el municipio bilbaíno del Valle del Trápaga, antigua zona minera, en el año 1923. Vivió su infancia en el País Vasco, “pudo ser un bandido”, dice él, pero se dejó tocar por el Dios de la vida. Fue ordenado sacerdote en al año 1954, cuando tenía 31 años. Sus primeros destinos pastorales los desarrolló en zonas obreras de su diócesis. Se incorpora al Movimiento Apostólico de la HOAC –Hermandad Obrera de Acción Católica– y apasionado por el “Divino obrero de Nazaret”, como él llama a Jesús, lo da a conocer a las gentes de sus parroquias. Descubrió la gracia de estar con los últimos y, por eso, todos los años de su sacerdocio los ha dedicado a transmitir la Buena Noticia del Evangelio al mundo obrero empobrecido, en Sevilla, en el Ferrol, en Badajoz y, en Bilbao, donde 12 de Agosto de 2016, murió, a la edad de 93 años.

Conocí a Jesús por los años 80, cuando me incorporé a la HOAC. Coincidíamos en Encuentros de Consiliarios y en las Asambleas Generales del Movimiento. Retengo en mi memoria la conversación en la que me comunicaba que estaba pensando venir a Extremadura. Recuerdo algunas preguntas que me hizo aquella tarde, en Madrid. Quería saber lo que pensaba, cómo lo veía y qué me parecía aterrizar en Badajoz. “Conozco a D. Antonio Montero, me dijo, y sé que me va a acoger bien y eso es una seguridad, ¿sabes? Ya llevo algún tiempo pensando en Extremadura y mi deseo es trabajar por la HOAC en Badajoz”.

Desde entonces han sido muchos los encuentros, las reuniones, las conversaciones que hemos tenido. Me considero un privilegiado y doy gracias al Señor por haber coincidido en la vida y en la acción misionera y evangelizadora con Jesús.

“El ángel del Señor habló así a Felipe”

La misión no es nuestra. Parte del Señor. La hemos recibido.

Jesús Martín, un presbítero diocesano, un Consiliario de Acción Católica, un apóstol de la HOAC “por gracia de Dios”. Llamado por Él.

“Sí, a mí, que iba para delincuente, que mis padres no sabían qué hacer conmigo, que estaba rodeado de mineros, la mayoría ateos, Dios me hizo sacerdote y me ofreció la HOAC, para desarrollar mi vocación”.

“Anda, ponte en camino”

Levántate y escucha. Deja tus comodidades. Ponte en camino hacia otra realidad. Mira el futuro. Ensancha tu mirada.

Todos sus años de sacerdocio los ha dedicado a transmitir la Buena Noticia al mundo obrero empobrecido, primero en Sevilla y, en el Ferrol y en Badajoz”, después.

Al cura, Jesús, lo que más le satisface y alimenta es hacer la voluntad del Padre, allí donde descubre que Dios le llama, sin importarle mucho los resultados y siempre se despide con su “hasta mañana ante el altar”.

“Hacia el sur, por la carretera que baja de Jerusalén a Gaza”

El Sur simboliza el lugar de la pobreza y de los pobres. Jerusalén simboliza el centro de culto, de poder, de cultura, política… Gaza: lugar de los paganos, de los sin voz, de los alejados.

Jesús es uno más del barrio. A pesar de sus 80 años, coge el bus urbano, conoce a la gente, sabe sus nombres, se ha hecho uno de ellos. Continuamente va cargado con la edición del TÚ, hoja mensual de la HOAC, que en alguna ocasión él mismo lee a los que no saben leer.

“Suelo ir a una peluquería del barrio en el que vivo y Paco, el barbero, siempre habla de lo que sabe que le interesa al cliente. A mí me habla del barrio, de la parroquia, de los sacerdotes… Un día me comentaba el homenaje que el barrio había organizado a un sacerdote que se había significado en su labor social y que había muerto… Yo le comenté que ese año cumplía 50 años de sacerdocio, pero él me dijo que a mí no me harían nunca un homenaje porque era uno más del barrio. Me callé. Muchas veces me sirve de oración en mi vida sacerdotal esta frase”.

“La que cruza el desierto… En esto apareció un eunuco”

En el desierto no hay vida, es un lugar inhóspito. Allí somos convocados por el Espíritu. El eunuco, persona estéril, sin vida… Son tantas personas con las que muchos piensan que “no se puede hacer nada”.

Conoce a las mujeres que a diario salen de sus casas para realizar la limpieza al centro de la ciudad, sabe quiénes de su parroquia están en la cárcel, quiénes no saben leer ni escribir, cuántos están parados”.

“He dedicado mi vida a la formación de militantes obreros cristianos, desde la JOC y la HOAC… Me dejé tocar por el Dios de la vida y siempre he estado al lado de los obreros y de los más empobrecidos del mundo obrero”.

“El Espíritu dijo a Felipe: acércate y pégate a esa carroza. Se acercó corriendo”

Acercarnos para escuchar, pegarnos al otro para compartir su vida. Acercarnos con alegría, con dinamismo, con garbo.

“Me vio por la calle y me dijo que quería hablar conmigo. Quedamos para después de misa. “Mira, me dijo, estoy creando un grupo para plantearnos la formación y ver qué podemos hacer, he pensado que a ti, que eres una mujer inquieta, podría interesarte. En principio no me esperaba aquella propuesta ni entraba en mis cálculos meterme en ningún grupo, pero después de mucho diálogo y sin tenerlo muy claro, estaba casi convencida.

Y, ¿quiénes forman el grupo?, le pregunté. En principio estamos tú y yo, pero ya verás cómo habrá otros que estén interesados. No sabía si reírme o darle un trastazo, pero transmitía tanta confianza, sencillez e ingenuidad que no encontré la forma de decirle que no. El grupo se formó y, aquí sigo.

“Lo oyó leer el profeta Isaías… E invitó a Felipe a subir y sentarse con él”

¡Qué importante son nuestros procesos de iniciación! Explicamos, tratamos con calma, discernimos, acompañamos como guías. No imponemos.

“Sabía que tenía que ir a visitar a aquella viejecita que estaba en cama. Hoy no puedo, tengo reunión, mañana iré. Hoy no puedo, tengo que llevar el ¡TÚ! a la parroquia y aprovechar para charlar con el cura, mañana iré… Hoy no puedo, ya iré. Y aquella viejecita murió antes de que fuera a verla.

Aquella viejecita había trabajado como una mula para sacar a su familia adelante, había limpiado casas, sin contrato, sin seguridad social, sin nada. En aquellos momentos era la obrera más precaria, la más frágil, la más necesitada, y yo, que creía estar encarnado en el mundo obrero, estaba demasiado ocupado para compartir con ella un ratito de mi vida. Tardé en olvidar aquel hecho de vida”.

“Felipe tomó la Palabra y, partiendo del pasaje, le anunció la Buena Noticia…”

Esa es nuestra tarea, evangelizar desde la vida, desde “los pasajes que la gente va leyendo”, desde sus preocupaciones.

“Yo estaba con mi moto, mi chupa de cuero y mi pandilla cuando vi a un hombre muy alto, vestido de negro y con una cartera en la mano. La verdad es que desentonaba con todo el ambiente. Incluso me provocó una sonrisa. Lo que no esperaba es que se acercara a mí. “Hola, chavalote. Soy Jesús, el cura, ¿cómo te llamas? ¿En qué trabajas? Terminamos hablando de la clase obrera y haciendo un cursillo”.

“En el viaje llegaron a un sitio donde había agua… ¿qué impide que yo me bautice?

Como la misión la realizamos en el desierto hay que estar atentos a los lugares donde hay agua

“¿Joaquín?, buff…, ¡qué gran militante! Mira reunió a los vecinos y se fueron al ayuntamiento, se reunieron con el alcalde y le dijo…

Durante su ministerio sacerdotal ha celebrado la vida, la muerte y los sufrimientos de todos ellos y ha deseado transmitir la fe y la esperanza, les ha entregado la Palabra de vida en las reuniones de los equipos y les ha perdonado en el nombre del Padre”.

“Cuando salieron del agua el Espíritu arrebató a Felipe”

Hay que saber dejar a tiempo al otro, sin muletas para andar. Él puede y sabe.

En el año 1969 llega a Sevilla y sin haber conseguido que se le pegara el acento andaluz, toma contacto con la HOAC del Ferrol y a allí va el año 1979. Se acerca el año 1989 y sin que se le haya pegado el acento gallego, prepara su viaje para Badajoz. Semanalmente se estuvo trasladando, durante cuatro años, a Cáceres, para animar y acompañar a un grupo de la HOAC.

Después de unos años de retiro, de descanso merecido, en su tierra y con los suyos, bien atendido y acompañado ha sido llamado por el Padre. Que en paz descanse, quien tanto se esforzó por la PAZ.

Con cariño de hermano sacerdote.

Felipe García, Plasencia, Extremadura

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