Precisamente porque está atento a nosotros, él es capaz de reconocer cada buena intención que tengas, cada pequeño acto bueno que realices. Cuenta el Evangelio que vio “a una viuda de condición muy humilde, que ponía [en el tesoro del templo] dos pequeñas monedas de cobre” (Lc 21, 2) e inmediatamente se lo hizo notar […]
Continua leyendo






















