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Cambiar el sistema, no el clima

28 septiembre 2015 | Por

Cambiar el sistema, no el clima

Araceli Caballero | «A la tercera va la vencida» es un refrán que no funciona para la lucha contra el cambio climático. Del 30 de noviembre al 11 de diciembre se celebra (¡?) en París la 21 Cumbre del clima, sin que ninguna de ellas haya generado medidas reales. En la tercera Conferencias de las Partes (COP), nombre oficial de estas citas, se alcanzó el protocolo de Kyoto, de más renombre que eficacia; fue la 3ª, pero ni de lejos «la vencida».

Los científicos hace tiempo que alertan de que un incremento de la temperatura media por encima de 2º C modificaría dramáticamente la vida de la Tierra tal como la conocemos, de modo que cada COP es más decisiva, porque ponerse manos a la obra en serio es cada vez más urgente. Pues parece que quienes COPean no lo tienen tan claro: en la anterior, celebrada en Lima, el acuerdo al que llegaron fue dejar las cosas para París.

Ya se acerca París, que debería ser la cita definitiva para limitar el aumento de la temperatura global con compromisos concretos y obligatorios de cada país, mecanismos de verificación incluidos. Ese es precisamente el quid de la cuestión, que quienes cortan el bacalao querrían no tener el problema, pero no están dispuestos a resolverlo. No están –¿estamos?– dispuestos a renunciar a un tipo de desarrollo que se alimenta de combustibles fósiles, causantes de los gases invernadero, y eso nos deja en manos de los lobbies del sector, del brazo de unos poderes políticos que cualquiera diría que son democráticos, a la vista de los intereses que defienden. «El poder conectado con las finanzas es el que más se resiste a este esfuerzo, y los diseños políticos no suelen tener amplitud de miras». Así de claro lo dice el papa Francisco en la encíclica «Laudato si’».

El momento no es para deprimirse, sino para que la ciudadanía nos pongamos manos a la obra; si no, la COP21 tendrá muchas papeletas para ser más de lo mismo. Es nuestra hora no solo porque, como se pregunta el papa, «¿para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?», sino porque «muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no solo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás».

En 2013 nació en Bayona (Francia) Alternatiba, con una propuesta que da en el blanco, «Cambia el sistema, no el clima». «Se trata, por un lado, de interpelar a los gobernantes sobre las dramáticas consecuencias de la falta de un acuerdo internacional ambicioso, eficaz, vinculante y justo sobre el clima, y por otro, de apelar a la gente a emprender sin más dilaciones la transición social, energética y ecológica necesaria para evitar el trastorno profundo e irreversible de los mecanismos del clima», explican. Solo es una de las muchas iniciativas en marcha.

Los poderes contaminantes bien que se movilizan con sus lobbies y sus puertas giratorias; no nos quedemos de brazos cruzados, que se nos quema la casa.

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