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Entrevista a Francisco Álvarez, experto financiero: «Ahora se montan guerras económicas»

08 agosto 2012 | Por

Entrevista a Francisco Álvarez, experto financiero: «Ahora se montan guerras económicas»

A través de su sección «La bolsa y la vida» en el programa «No es un día cualquiera» de RNE, Paco Álvarez explica de forma crítica y comprensible el funcionamiento de los mercados, de las finanzas, de la economía. Conoce bien esos mundos, fue vicepresidente de la Bolsa de París, y tal vez por eso, insiste en que hace falta otro modelo económico.

–Prima de Riesgo, Deuda Soberana, Mercados Finacieros… ¿Por qué nadie nos habló de estas cosas cuando se introdujo el «euro»?

–Los que manejan el modelo económico vigente, y en particular los que dirigen los bancos, siempre han considerado que la ciudadanía era torpe y que nunca entenderían estos conceptos. Lo que les interesaba era que la ciudadanía estuviese convencida de que «todo eso» era muy complicado y que tenían que confiar sus ahorros a «los que sabían». Ahora descubrimos que los que sabían nos han llevado a la crisis y ciertos medios de comunicación, así como las redes sociales, están demostrando que se puede comprender lo que esos términos significan.

–¿Por qué los Estados han de acudir al mercado de deuda para financiar sus inversiones y gastos corrientes?

–En el contexto del modelo económico vigente los Estados siempre han tenido que recurrir a los mercados financieros para financiar los proyectos para los que no disponen del dinero suficiente y que se endeudan con el compromiso de pagar en varios años. Cuando el endeudamiento es exagerado con respecto a los medios de los que se dispone, los mercados imponen su ley, sabiendo que llega un momento como el actual, donde los préstamos solicitados sirven para pagar préstamos anteriores, no para invertir en el bienestar de la sociedad.

–¿Qué papel tiene encomendado el BCE?

–El BCE se crea cuando se crea el euro y está encargado principalmente de la estabilidad de la moneda para que exista un equilibrio entre la cantidad de dinero en circulación y la riqueza real (medida por el PIB) de los países que comparten la misma moneda. El problema inicial, ahora se constata con más claridad, es que el valor que se dio al euro estuvo alineado con el valor del marco y no con el valor medio que tenían las monedas de los países que adoptaron el euro. Hasta el pacto de Lisboa en el 2007 el BCE podía prestar dinero a los países con dificultades, pero a partir de esa fecha al BCE se le prohibió, por imposición de Alemania, continuar con dicha práctica. Sin embargo el BCE podía prestar dinero a los bancos privados y estos podían comprar la deuda pública emitida por los países. Esta nefasta decisión da lugar a que el BCE preste dinero a los bancos privados a un tipo de interés bajo (actualmente al 1%) y los bancos privados compren deuda pública imponiendo tipos de interés muy superiores (en el caso de España en el momento en el que se escriben estas líneas al 6,5%). El resultado es que los bancos privados ganan dinero con un dinero que no les pertenece, y «los países» (en realidad, la ciudadanía) pagan, cada vez más, mayores intereses. El dinero que utiliza el BCE es el dinero público que aporta, según su PIB, cada país que comparte el euro.

–¿En qué consiste la propuesta de los eurobonos?

–Toda moneda tiene mecanismos de garantía, salvo el euro, lo que es una aberración porque si se tiene una moneda común lo lógico es que los países que la comparten no tengan que defender su economía de una forma aislada. Un ejemplo concreto lo tenemos en USA. La Reserva Federal (el equivalente al BCE) es la que da la garantía a todos los estados del dólar. Ello permite atajar la especulación y que, por ejemplo, el estado de California, que está quebrado desde hace diez años, pueda emitir deuda pagando intereses muy bajos. El eurobono es pues el instrumento de garantía que cubriría los riesgos del conjunto de países que comparten el euro y en esa garantía estarían implicados Alemania, Francia, Noruega, etc, es decir, países con una economía en mejor estado que otros. Dado que Alemania, y un poco Francia, son los países que aportan más al BCE y que aportarían una garantía mayor, el tándem Merkel-Sarkozy se oponía a la existencia de los eurobonos. El nuevo presidente de Francia aboga por la existencia de los eurobonos… Si se crean desaparecerá la especulación sobre las deudas públicas de los países europeos.

–Se compara la gestión del dinero público con lo que hace una familia con su dinero, que no se puede gastar lo que no se tiene, etc.

–El fondo del problema no es el mismo. En primer lugar en la economía familiar se utiliza un dinero privado mientras que la deuda pública, como su nombre indica, se utiliza dinero público que no pertenece a ningún partido ni a ningún gobierno. En segundo lugar la prioridad de un gobierno, tal y como la Constitución lo define en su preámbulo, debe ser la búsqueda del bien común de la ciudadanía. En función de este principio un Estado se puede endeudar en la medida en que dicho endeudamiento no sobrepase ciertos límites y se utilice para generar bienestar. Dado que es la ciudadanía la que paga la deuda pública, los gobiernos deben ser transparentes en el uso del dinero público y justificar, con pelos y señales, las razones por las que es necesario endeudarse y para qué. Por otro lado, hay que saber que el porcentaje de deuda del Estado español con respecto a nuestro PIB es uno de los más bajos de Europa. El problema gordo, como lo vemos con los bancos, es la deuda privada.

–¿Tan difícil es regular los mercados financieros?

–No es difícil si se tiene la voluntad de hacerlo. Pero los que manejan el modelo económico vigente han construido una interconexión mundial de mercados financieros (vía la globalización) que es imposible abodar, si no hay un acuerdo entre todos los gobiernos. La respuesta debería ser una interconexión mundial de organismos reguladores, pero si en España no somos capaces de armonizar el comportamiento de 17 comunidades autónomas… Tenemos también que tener en cuenta que los Estados siguen emitiendo deuda que compran los mercados financieros y, entonces, los gobiernos evitan ser desagradables con ellos. El problema de fondo es el modelo económico que nos ha llevado a una organización mundial dirigida por las finanzas, cuyos complejos mecanismos nos llevan a que, aunque sea puntualmente, tengamos que defenderlo, «porque si no, sería peor».

–¿Qué hay detrás de la nacionalización de Bankia?

–Cuando la economía crece, los beneficios se los llevan los que manejan el modelo, y cuando la economía decrece, las pérdidas las paga la ciudadanía. Ahora es obligatorio nacionalizar y más tarde, cuando Bankia esté saneada, «se le devolverá al sector privado»…

Ya que finalmente volvemos a tener un banco público debemos hacer todo lo que podamos, para que Bankia se mantenga como banco público y que sea el vehículo, con el Instituto de Crédito Oficial, para hacer llegar dinero público a las empresas y particulares. Debemos también exigir que el gobierno aplique la misma regla que se aplica en el sector privado, es decir, que cualquier empresa del sector privado esté gestionada por un Consejo de Administración que represente a los accionistas mayoritarios de la empresa. Debe haber un Consejo de Administración que represente a la ciudadanía, lo que no es contradictorio con el hecho de que los directivos de Bankia deban ser buenos profesionales, pero controlados por un Consejo de Administración representativo del accionista mayoritario.

–¿Es posible volver a la senda del crecimiento económico en un contexto de crédito limitado y reducción del gasto público?

–A la senda del crecimiento se podrá volver si se paran los recortes y se inyecta dinero en los circuitos financieros. Eso es, entre otras cosas, lo que está proponiendo el nuevo gobierno francés y parece ser que se está abriendo camino. El BCE debe cambiar su política de no ayudar a los países y se debe también cambiar el pacto fiscal, que obliga a respetar porcentajes de déficit que muchos países como España no pueden respetar, so pena de que los recortes continúen.

–¿Cómo se puede luchar contra el paro y el empobrecimiento, si todos los esfuerzos se dirigen a pagar los intereses de la deuda?

–Haciendo tomar conciencia a la ciudadanía, y sobre todo a los jóvenes, que el modelo económico vigente no es la solución, describiendo con simplicidad sus características, que nos llevan irremediablemente a generar crisis económicas. Al mismo tiempo, pidiendo a nuestros gobernantes que nos den todos los detalles sobre el origen de la deuda existente y el uso que se hace de la nueva deuda que se emite. Nos daremos cuenta, por ejemplo, que la deuda que el Estado español emitió hace diez años la hemos pagado tres veces. Esto quiere decir que podemos imponer una quita de la deuda sin que los que compraron dicha deuda pierdan dinero, ganarían menos, pero no perderían. La quita de la deuda griega no ha dado lugar a ninguna reacción violenta por parte de los que la habían comprado, por algo será… Miremos a Islandia. Los islandeses decidieron por referéndum suspender el pago de la inmensa deuda pública que acumularon. Inglaterra y Holanda, los dos países que tenían más deuda islandesa amenazaron con represalias internacionales por parte del FMI, del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio. No ha habido ninguna represalia. Los islandeses, tras el análisis de la situación, han propuesto pagar la deuda pero en las condiciones que ellos han definido, y Holanda e Inglaterra las han aceptado.

–Hay quien habla de que hemos caído en «la trampa del crecimiento», cuando en realidad deberíamos hablar de «prosperidad sin crecimiento»…

–Hemos caído efectivamente en la trampa del crecimiento, pero sobre todo del lucro asociado al crecimiento, y desde hace poco nos dejamos llevar por la necesidad de ser «competitivos». Es necesario remplazar el binomio lucro-competitividad por bienestar-cooperación, y ello conlleva un cambio de mentalidad, vía educación. No es fácil pero no es imposible.

El crecimiento no puede ser infinito en un mundo finito. La historia nos demuestra que todo ciclo de crecimiento se termina en algún momento para pasar a un ciclo de decrecimiento. Durante mucho tiempo las guerras eran las herramientas utilizadas y dado que los países llamados democráticos ya no se hacen la guerra con cañones y bombas, ahora se montan guerras económicas.

Hay que cambiar los dos indicadores que hoy en día traducen la aparente riqueza de un país, el PIB a nivel macroeconómico y el beneficio empresarial a nivel microeconómico. Estos indicadores sólo traducen aspectos monetarios, como no podía ser de otra forma dentro del modelo económico vigente. El beneficio empresarial no indica si dicho beneficio ha sido obtenido explotando mano de obra infantil, envenenando al medio ambiente o utilizando paraísos fiscales… Hay que reemplazar el PIB por el PBC (Producto del Bien Común) y los beneficios puramente monetarios por beneficios de la sociedad. Los interesados pueden leer el libro de Christian Felber «La Economía del Bien Común» (ver NN.OO., 1536, junio 2012, págs. 32-34).

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