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Finaliza una etapa en la Comisión Permanente de la HOAC: «Hagamos que nos conozcan por cómo vivimos»

23 julio 2015 | Por

Finaliza una etapa en la Comisión Permanente de la HOAC: «Hagamos que nos conozcan por cómo vivimos»

La responsabilidad por la que fueron elegidos por los militantes de la HOAC llega a su fin. Han sido cuatro años (2011-2015), donde cada uno ha dejado su tierra y su trabajo para volcarse en tareas organizativas y de representación. Toca a su fin y es un buen momento para compartir la experiencia acumulada a lo largo de este tiempo de entrega, de gratuidad y de compromiso cristiano.

–Su paso por la Comisión Permanente, ¿ha sido como habían imaginado?

–María José Rodríguez Moreno (MJRM): Estaba convencida que la parte organizativa podía ocupar gran parte del tiempo en detrimento de la animación de la vida comunitaria. Se ha confirmado este presentimiento. Sin embargo, he intentado priorizar, responder y animar la vida comunitaria, unas veces presencialmente, otras por teléfono e incluso aprovechando las nuevas tecnologías. Nunca pensé que tendría que enfrentarme a todo tipo de trabajos administrativos, legales, contables…, desconocidos para mí y ajenos a la dinámica interna de la HOAC. En ocasiones, me ha costado afrontarlos por desconocimiento Como aspectos positivos, me gustaría destacar el empeño comunitario por avanzar en la vida de la triple comunión entre nosotros, con nuestras familias y con el mundo obrero empobrecido. También la experiencia y los lazos de amistad verdadera que se han creado, haciendo vida la petición del papa Francisco, han sido la acogida cariñosa de todas y todos los militantes en las visitas a las diócesis y encuentros celebrados, y la relación de hermandad que hemos vivido entre las Comisiones de JOC, JEC y HOAC, fundamentalmente.

–Manolo Cope Tobaja (MCT): Pues sinceramente, no tenía ni la más remota idea de lo que iba a suponer efectivamente el trabajo diario, más allá de la preparación de los encuentros y reuniones generales, que era lo único que había imaginado que iba en el cargo. No sabía que dentro de la responsabilidad de compromiso, recae lo referido a las relaciones internacionales y al Fondo de Solidaridad Internacional y el apoyo a presidencia en lo relativo a relaciones institucionales, con partidos y sindicatos, hasta que mi predecesor, Salva, de la diócesis de Alcalá, me fue poniendo al día de todo.

–Àlvar Miralles Rodríguez (AMR): Venía de Roma y estaba un poco despistado y sigo estándolo… Soy de Xilxes, un pueblo de la Plana de Castelló, y allí el horizonte, como dice la canción, va “desde la playa hasta el monte”, pero se trata de un monte que va a desaparecer para ser piedra pequeña de carretera, y de un “lago” llamado Mare Nostrum que hoy, por desgracia, hay que llamar “mar de muertos”. En la Comisión Permanente he podido vivir un horizonte universal que va desde lo más profundo de la injusticia social del pobre pueblo obrero, hasta el grito de dolor que sube al cielo de una naturaleza violada por este sistema ramplón en el que vivimos. Doy infinitas gracias a Jesús por haberme regalado la gracia de haber conocido una Iglesia que opta por los pobres y que se extiende por todos los continentes. Al venir no sabía muy bien lo que tendría que hacer, además de ser buena persona, y al cabo de estos cuatro años la cosa ha variado muy poco. No me he ganado el sueldo, pues creo que no he sabido estar a la altura. Esta es mi debilidad, además de otras.

–En el desempeño de sus responsabilidades, ¿qué es lo que más les ha reconfortado?

María José Rodríguez Moreno (Coqui). Responsable de organización y vida comunitaria. Pertenece a la diócesis de Granada.

María José Rodríguez Moreno (Coqui). Responsable de organización y vida comunitaria. Pertenece a la diócesis de Granada.

–MJRM: Es muy reconfortante saber que nadie es imprescindible, pero que todos somos necesarios. La gran riqueza que tenemos son los militantes y, desde la pluralidad y realidad concreta de cada persona, contribuimos a desarrollar la misión que la Iglesia nos encomienda. Esta contribución de todos en una tarea común, libera del peso de la responsabilidad, aunque obliga al trabajo bien hecho. La aportación que puedo realizar, viene derivada de mi fe en Jesucristo vivida en comunidad. Ser cada día más militante obrera cristiana, es decir, ser cada vez más militante de HOAC. Y ser militante que viviendo la comunión (desde la comunidad HOAC), mostramos a nuestro pequeño mundo que es posible vivir de una manera diferente a lo que nos ofrece el sistema capitalista y que esa manera de vivir nos llena de felicidad. Todo un reto y una exigencia. Como dice el papa Francisco, se trata de vivir con coherencia la alegría del Evangelio en medio del mundo obrero.

–MCT: Pienso que lo que más reconforta siempre es que los y las militantes te abran su casa, compartan vida, fe, preocupaciones…, las visitas a las diócesis son siempre momentos privilegiados de comunión. Los encuentros con personas de otras realidades que tienen vidas comprometidas hasta la médula, la Asamblea General del Movimiento Mundial en Alemania con militantes trabajadores cristianos de todos los rincones del mundo. Ver crecer a nuestros hijos en Madrid, el nacimiento de Mateo, el último de los tres hijos… Los conciertos que he podido compartir con Carmen (mi mujer)… Muchos momentos reconfortantes.

–AMR: Una de las cosas que más agradezco es haber descubierto a Rovirosa a raíz del proceso de canonización. Su figura y su pensamiento son hoy más actuales que nunca. Igualmente, el haber podido conocer a verdaderos militantes hoacistas dispuestos a llevar el Evangelio hasta el infierno del mundo obrero. Ellos me han mostrado que también hoy es posible vivir la radicalidad del Evangelio como la vivió Rovirosa. Haría un llamado apasionado a los militantes y consiliarios: confiar a Jesús nuestras pobres vidas, sin vuelta atrás, pues es su amistad la que nos hace apóstoles y amigos de los últimos. Solo por Él estaremos dispuestos a ir hasta la cruz.

–En el caso de su familia, ¿cómo cree que les habrá influido este periodo?

–MJRM: Mi familia de sangre está formada por hermanos y hermanas, sobrinos y sobrinas y cuñados y cuñadas. La verdad es que en estos 4 años han ocurrido muchas cosas, la mayoría de ellas cargadas de felicidad y otras más dolorosas. La vida en Madrid, con las prisas, el tiempo del desplazamiento y la multitud de tareas que lleva la responsabilidad, me ha impedido a veces estar atenta a todo lo que iba aconteciendo en el seno de la familia. A pesar de estas circunstancias adversas, mis viajes a Granada (una vez al mes) han facilitado la relación, la acogida y el apoyo de todos ellos. También por parte de los militantes de la diócesis de Granada, que son la otra parte de mi familia, me he sentido apoyada, querida y acompañada.

Manolo Copé Tobaja. Responsable de compromiso y relaciones internacionales. Pertenece a la diócesis de Orihuela-Alicante.

Manolo Copé Tobaja. Responsable de compromiso y relaciones internacionales. Pertenece a la diócesis de Orihuela-Alicante.

–MCT: Pues han sido años y momentos decisivos en nuestra familia, sobre todo, el crecimiento de los dos hijos mayores, Joel de 7 años y Marta de 5 y el nacimiento del tercero, Mateo. Pensamos que al acabar aquí, no supondría una ruptura grande para ellos, dado que serían todavía pequeños, el regresar. Joel acaba de terminar 1º de primaria, aunque estos días está viviendo su duelo particular. Marta lo lleva mejor, está deseando tener a la familia extensa cerca… Carmen ha tenido la oportunidad de compartir la vida y la militancia con el equipo de San Isidro de Madrid, y dejar este equipo es de las penas más grandes que tiene. Además se ha implicado de cabeza en el colegio, en el barrio y en la Parroquia Ntra. Sra. de Luján.

–AMR: Con la familia, los curas, ya se sabe, somos unos “desaboridos”. Yo soy un “desastre”, familiarmente hablando. En el proyecto familiar fallo estrepitosamente. También es verdad que cuando uno está lejos de casa es cuando descubre su importancia. Así que cuando vuelva pienso disfrutarla.

–¿Cómo han evolucionado sus percepciones de la organización como responsable directo de la vida y misión del movimiento?

–MJRM: Pasar por la CP te abre perspectivas, te muestra la riqueza y pluralidad que existe en la HOAC y te enseña a comprender e intentar animar respuestas constructivas también ante nuestras propias incoherencias y pobrezas. Me ha posibilitado querer más a la Iglesia y al mundo obrero, descubrir la necesidad y responsabilidad que tenemos para hacer que la Buena Noticia llegue a los más empobrecidos. También he aprendido a no hacer de las pequeñeces, de los problemas cotidianos, un absoluto que te paraliza. He crecido en optimismo realista, en esperanza, en ilusión y alegría. Saber disfrutar de los pequeños avances, de lo insignificante, de la compañía, de la soledad, de la oración, de la necesidad de celebrar y participar de la eucaristía, pero también me ha servido para ver nuestra pequeñez, nuestras pobrezas e incoherencias. Me llevo la mochila cargada de ilusiones, de buenas intenciones y de propósitos: mayor encarnación, compromiso y entrega, más misericordia y acogida, explorar en la realidad diocesana nuevos caminos y compromisos para sembrar el Evangelio en el mundo obrero granadino, compartir en mi profesión las angustias y sufrimientos y alegrías de las familias trabajadoras, con las que trabajaré, y podría seguir con un gran listado…

–MCT: El hecho de ir conociendo las diversas diócesis y militantes que conforman la HOAC, te permite ver las percepciones de la propia HOAC que tenemos en cada lugar. Las diversas presencias, compromisos y realidades que vivimos los y las militantes son una riqueza. Además, conocer la dimensión internacional como movimiento y el papel que vamos desempeñando sirve para resituarnos constantemente.

–AMR: No hay comparación posible, es mi experiencia, entre la percepción que tenía antes y la que he adquirido aquí. Al recordar mi pasado veo con temor la tentación de haber convertido la HOAC en una cosita más de las que ocupaban mi vida de parroquia, etc., dado que en las diócesis no acaba de valorarse y se la tiene como un pasatiempo de algunos nostálgicos de un mundo obrero ya inexistente… He llegado al convencimiento que la evangelización del mundo obrero requiere, no cositas, sino cargar con la cruz y seguir a Jesús, lo cual es una exigencia total, pues “la cruz de Jesús no está de rebajas, el dolor de los pobres no está para limosnas y la fe cristiana no es un pasatiempo burgués, dicho malamente en estilo rovirosiano.

–Su periodo ha sido intenso en acontecimientos relevantes. ¿Ha sido un privilegio vivirlos como responsable de la HOAC?

–MJMR: Privilegiada me sentí desde que fui elegida. ¿A cuántos trabajadores y trabajadoras que han de desplazarse de su lugar de residencia por razones de trabajo, les gustaría hacerlo en las condiciones en que lo hacemos nosotros? Trabajar en algo que te gusta y te llena plenamente, contar con todos los aspectos materiales resueltos (contrato, salario, vivienda), y contar como compañeros y compañeras con un grupo de personas amigas, que desde nuestra fe, nos empeñamos en construir el Reino de Dios, experimentar que formas parte de la gran familia que es la HOAC y la Iglesia son motivos para sentirnos dichosos y agradecidos a tantas cosas que se nos dan gratuitamente. El resurgir de la movilización ciudadana, la participación en ellas de todo tipo de personas, mostrar que es posible hacer otro tipo de política, que somos capaces de cambiar el mundo… El grito y el convencimiento del “sí se puede”, es un canto a la esperanza desde el realismo.

También la llegada del papa Francisco y su llamada permanente a situarnos en las periferias, a que seamos una Iglesia en salida que acoge y acompaña, ha posibilitado que todos los cristianos, la HOAC y toda la Iglesia española en general, nos tengamos que replantear nuestra acción evangelizadora. La instrucción pastoral “Iglesia servidora de los pobres”, la pastoral del trabajo de Madrid y la pastoral obrera en todo el estado, las comunidades cristianas dispersas por todo el territorio y comprometidas en la transformación de la realidad, son muestras del camino que también en la Iglesia estamos recorriendo. Ha sido un privilegio y una gran alegría.

–MCR: Al comienzo, tanto Carmen como yo, estuvimos participando de la ebullición del 15-M en el Barrio del Pilar, hemos vivido muy de cerca y participado en muchas movilizaciones. Tal vez, por lo que supuso de saborear la solidaridad internacional de los trabajadores cristianos de todo el mundo, me quedaría con la Asamblea del MMTC, que se celebró en Haltern Ham See (Alemania) y la elección de Charo Castelló, militante de Segorbe-Castellón como co-presidenta del movimiento mundial.

Àlvar Miralles Rodríguez. Consiliario y responsable de animación en la fe. Pertenece a la diócesis de Segorbe-Castellón.

Àlvar Miralles Rodríguez. Consiliario y responsable de animación en la fe. Pertenece a la diócesis de Segorbe-Castellón.

–AMR: Volver a descubrir, pues esto es más viejo que la tos, las farsas de las crisis que siempre han de pagar los “santos inocentes”, para vergüenza nuestra. Luego, como si nada, volvemos a las andadas, dando cuerda a este “sistema que mata”. También el ver cómo el proyecto de una Europa solidaria es raptado de nuevo, no por Zeus, sino por la “bancada” idolátrica y sus peleles gobernantes. Pero junto a eso, me siento como el viejo Simeón al ver la alegre esperanza de todas las mareas, el 15-M, etc., aunque está todo por hacer. El ver que los que no pintan nada entran en la agenda política… Y una HOAC que quiere encarnarse de verdad y vivir la comunión con los empobrecidos del mundo obrero, como Jesús, el divino Obrero. Y en medio de todo, la aparición del papa Francisco y “San Romero de América”, obispos que viven el Evangelio y son aliento y luz para esta Iglesia que quiere ir en salida por los márgenes de la historia.

–Con la experiencia acumulada en esta responsabilidad de la HOAC, ¿cuáles creen que son sus fortalezas, cuáles sus debilidades?, ¿qué necesita la HOAC para desempeñar mejor su papel?

–MJMR: La fortaleza principal que tenemos en la HOAC, son sus personas y la comunidad HOAC. Las y los militantes viviendo el Evangelio en medio del mundo obrero y la HOAC, con nuestro quehacer apostólico comunitario, anunciando a Jesucristo y mostrando ante el mundo que es posible vivir la comunión con los empobrecidos del mundo obrero y que, viviendo así, nos humanizamos todos. Las responsabilidades que vamos asumiendo cada persona, también es otra de nuestras fortalezas. Pasar por cualquiera de ellas es tener la garantía de que recibes más que das. En mi caso particular, tengo una pequeña frustración porque la parcela de la responsabilidad que afecta a la animación de la vida comunitaria siendo imprescindible, es a la que menos tiempo he podido dedicar y, desde mi experiencia, pido a todos y todas las militantes que valoremos cómo se podría potenciar. Pero dentro de la responsabilidad está la otra parcela, no menos importante (la organizativa). Es una responsabilidad que apenas se ve, ni se percibe lo que se hace y a la que se le dedica gran parte del tiempo. Esta no visibilidad, le hace ser imprescindible en nuestro funcionamiento y en el de cualquier institución o grupo humano.

Quisiera destacar otras dos debilidades: la primera referida a las y los militantes, CC.DD. y CP, porque a veces no somos todo lo coherentes y responsables que deberíamos ser. Asumimos y compartimos acuerdos que luego no ejecutamos y nos cuesta salir de nuestra individualidad. En este sentido creo que hemos de continuar avanzando en responsabilidad, en comunicación y en comunión.

La segunda compete a la responsabilidad en la CP y a toda la HOAC. Se deberían invertir los tiempos dedicados a una y otra parte de la responsabilidad (organización y vida comunitaria), incrementando el tiempo para la dinamización de la vida comunitaria y organizativa interna y buscando alternativas viables para desarrollar la vida organizativa externa con el menor tiempo posible de esta responsabilidad.

Nosotros estamos llamados a sembrar, extender el mensaje del Evangelio allá donde estemos y todo lo demás se nos dará por añadidura. Para ello la formación que la HOAC nos ofrece y la vida de equipo son piezas imprescindibles. La virtud de la paciencia, de escuchar, de acompañar y gastar nuestro tiempo con las personas, deben ser compañeras de viaje en esta tarea. Hay cosas que no dependen de nosotros y, por lo tanto, ni debemos exigirlas, ni desanimarnos cuando las cosas no salen como esperábamos. En la HOAC nos faltan muchas cosas, pero quizás destaco dos como raíces del resto: el cultivo de la oración y la coherencia entre lo que decimos y vivimos. Ahora tenemos la posibilidad con la XIII Asamblea de renovar nuestro ser cristiano y poner los medios para que nuestras debilidades las transformemos en fortalezas. Las 8 propuestas de vida y acción que comunitariamente aprobamos son una buena senda para ello.

–MCT: Animaría a hacer un esfuerzo importante en dos cuestiones: la primera, seguir dando pasos en lo que se refiere al compromiso comunitario. Es otra manera de romper con nuestras inercias e individualidades. La segunda, contar lo que hacemos. Necesitamos hacerlo, con humildad, pero ofrecerlo como una aportación a los demás. Si no contamos lo que vivimos, lo que pretendemos, lo que nos ha pasado, es difícil generar otra cultura distinta. Ayuda a humanizar nuestras vidas, y es clave para construir un relato conjunto con la lógica del Evangelio. Y, si puede ser, cantarlas o hacerlas poesía. Esta propuesta debe ser por “defecto de fábrica”, como cantautor: “No hay doctrina que se asimile mientras no se haga poesía… El pueblo necesita que le canten, que le rían, que le lloren, mucho más que le enseñen”, decía Unamuno. Y si me apuras necesitamos seguir apostando por materiales audiovisuales.

–AMR: Las fortalezas y debilidades giran en torno a su ser: vivir el compromiso, la formación y la espiritualidad como una unidad indivisible. En la Espiritualidad experimento que es Jesús el que guía mi vida y me introduce en su intimidad apostólica; en el compromiso acepto unir mi vida a la de los empobrecidos y a su causa; en la reunión de equipo voy transformando mi vida para llegar a ser un verdadero militante obrero cristiano. Es la Espiritualidad y la reunión de equipo quienes podrán sostener mi compromiso a la altura de la misión encomendada.

La HOAC ha de dejar de ser mediocre y volver a la radicalidad de sus principios. Porque la HOAC no es el invento de algún fundador, sino que es la Iglesia apostólica que se toma muy en serio el mandato de su Señor Jesús de evangelizar al mundo obrero. ¡Somos enviados de Jesús! Esta es nuestra cruz y nuestra gloria. No podemos ser mediocres.

–¿Cómo ha sido su vivencia del proceso de reflexión recién abierto sobre el futuro de la Acción Católica Especializada?

–MJMR: Con esperanza y alegría. Lo que en un primer momento parecía que era algo negativo, ahora una vez iniciado el proceso abierto por la CEE, se ha convertido en una oportunidad que nos está obligando a estar abiertos a la conversión, repensar lo que hacemos y mejorar cómo lo presentamos para que sea entendible. Ha posibilitado recuperar el diálogo con el ministerio pastoral, a que nos conozcan más por lo que somos y hacemos que por otras razones, y sin duda cuando lleguemos al final de proceso tanto la Iglesia como la HOAC saldremos fortalecidas y con el firme propósito de llevar más y mejor el Evangelio al mundo obrero.

–MCT: Ha sido un proceso, por momentos, duro ya que procedo de una vivencia en mi diócesis de comunión gozosa entre los movimientos de Acción Católica. Pese a las notables diferencias entre movimientos, siempre he vivido una corresponsabilidad entre todos y una preocupación honesta por la marcha de los demás. Estos años ha habido dificultades reales en la marcha de la federación y tampoco ha habido la transparencia necesaria para seguir caminando como una federación de movimientos. El proceso de reflexión que ahora nos piden nuestros obispos, a todos los movimientos de Acción Católica especializada, es oportunidad de retomar el diálogo con el ministerio pastoral, interrumpido desde hace demasiados años. Y aunque somos muchos los que pensamos que este proceso, no se ha hecho con la corresponsabilidad que deberíamos de tener los propios movimientos en los asuntos que nos afectan, lógicamente hemos aceptado la decisión de la comisión de obispos al respecto y estamos intentando responder a los requerimientos que se nos van haciendo. Ojalá sea tiempo de gracia, tiempo de cambio-conversión para crecer en mayor fidelidad a la Iglesia y al mundo obrero.

–AMR: He tenido dos momentos diferentes. Un primer momento de dolor, al comprobar que el ministerio pastoral ponía en duda la Acción Católica especializada. Sobre todo porque sentía que se debía más a desconocimiento y/o a considerar que la manera de evangelizar de estos movimientos y la formación de sus militantes no tenían futuro, dada su escasez en número, así como que se nos consideraba más una molestia que una fortaleza para la Iglesia… Pero en un segundo momento de alegría, por la oportunidad que se nos abría, y más con el papa Francisco, de mostrar la importancia vital de los movimientos apostólicos especializados para llevar a los márgenes de esta civilización pagana el Evangelio en su totalidad, y de convertir a sus militantes en cristianos a la altura de estos tiempos de tanta inequidad e injusticia. Eso sí, corrigiendo una serie de inercias que se nos han ido pegando a lo largo de estos últimos años de andadura sin pastores.

–¿Cómo valora la marcha del proceso de debate y reflexión comunitaria que culminará en la inminente Asamblea General de la HOAC?

–MJMR: Este tiempo lo estamos viviendo en la CP con mucho ánimo y optimismo. Desde las diócesis se está trabajando con profundidad y entusiasmo los materiales. Se han hecho muchas aportaciones que sin duda los enriquecen. Queremos que la Asamblea sea un lugar privilegiado para compartir qué hemos de hacer, para continuar avanzando en nuestro quehacer apostólico comunitario y en nuestra comunión con los empobrecidos. Tras la Asamblea me gustaría que todo aquello que hemos aprobado seamos capaces de llevarlo a la práctica con ilusión y alegría, que hagamos visible que somos una comunidad eclesial, y que nos vean y conozcan más por el cómo vivimos y por lo que hacemos, que por lo que decimos, que no vale de nada si no va acompañado de la vida.

–MCT: Me entusiasma el alto grado de consenso que hay en los documentos preparatorios de la Asamblea. Me ilusiona que creamos y apostemos por el proyecto de la evangelización del mundo obrero. La HOAC podemos y debemos aportar humildemente desde lo que somos y desde lo que hacemos a estos procesos. Como Iglesia debemos también, humildemente, contribuir a esa reflexión-acción transformadora que construya fraternidad y comunión. Y hemos de hacerlo desde nuestra vida comprometida y ofreciendo, desde el Evangelio y desde nuestra Doctrina Social, principios de reflexión, criterios de juicio y, sobre todo, líneas de acción, propuestas concretas que contribuyan a avanzar hacia una verdadera familia humana. Pero sobre todo, necesitamos una HOAC que refleje un poco más de entusiasmo y alegría, esa alegría del Evangelio de la que nos habla el papa Francisco.

–AMR: Me gustaría que la HOAC le mostrase a la clase obrera, a los trabajadores de todo el mundo, cómo ser un verdadero obrero cristiano, un seguidor entusiasta de Jesús. Que hiciese de sus militantes obreros santos, como Jesús. Que la HOAC hablase un lenguaje que penetrase el corazón del obrero. ¡Qué los obreros pudiesen escuchar el Evangelio con su propio lenguaje! Una HOAC que les predicara a Jesús, sin enmendarle la plana, sin rebajarle. Una HOAC que huyera de la religión burguesa como del pecado. Una HOAC que se adentrase en la teoría y la práctica de Jesús, actualizándola con toda su novedad evangélica. Una HOAC toda cristiana y toda obrera. Es decir, una HOAC como la soñó Rovirosa, su primer militante.

–De vuelta a vuestras casas… ¿qué tenéis por delante?

–MJRM: Por delante lo que tengo con respecto a la vida laboral de momento es incertidumbre. Sé que tengo una excedencia y que, por lo tanto, me han de dar el reingreso, espero que en Granada, pero no es seguro y mucho menos el destino concreto. Difícilmente lo sepa hasta que llegue el día de la incorporación. En cuanto al equipo vuelvo al que dejé cuando me vine a Madrid. Ya están en la etapa de formación permanente, así que me uniré al plan que estén realizando y en ese sentido no tengo ningún temor, al contrario, alegría de reencontrarme y continuar caminando con ellos y con el resto de militantes de la diócesis.

Quisiera antes de finalizar agradecer una vez más la acogida constante de los y las militantes, el trabajo compartido con los y las responsables diocesanos de organización y vida comunitaria, el equipo de la CP con las diferentes personas que han ido pasando a lo largo de estos 4 años, compañeros y compañeras que en algunos casos ni conocía, personas tan diferentes, que hemos sido capaces de trabajar al unísono desde la idiosincrasia de cada uno, pero remando todos en la misma dirección. Y finalmente la ayuda y colaboración de los y las trabajadores de la sede, especialmente de Mª José y de Pili. Sin duda, sin la ayuda de ellas, me hubiera sido imposible llevar a cabo la responsabilidad durante estos años.

–MCT: Reincorporarnos a la vida escolar, familiar, al equipo, la parroquia… Los tres equipos de la ciudad de Alicante funcionamos a modo de un mismo “centro”, así que a comienzos del próximo curso valoraremos la composición de los equipos y dónde nos ubicaremos tanto Carmen como yo. A nivel laboral, Carmen ha pedido la reincorporación a Cáritas, donde trabajaba como educadora social antes. Ojalá pueda ser pronto. Un servidor ha sido propuesto por el grupo coordinador del MTCE (Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa) para ser coordinador del mismo. La asamblea de este movimiento se reúne a final de octubre en Estrasburgo y, en principio, allí seré elegido para esta tarea, durante tres años. Probablemente en noviembre o diciembre comience este trabajo de coordinación, a media jornada. Hasta entonces, estaré en situación de desempleo.

Sea lo que sea y suceda lo que suceda será para bien. Así lo creo y lo vivo con esa cita del Evangelio: “Para los que aman a Dios todo es para bien” (Rom 8, 28). Tanto Carmen como yo, queremos participar en esta Iglesia, luchar por su renovación y estar comprometidos en la misión de construir Iglesia en las periferias del mundo obrero, desde la fe en Jesucristo. Una fe que nos haga a los dos (ahora cinco) más humanos, más amables, más libres, más justos, más pacientes, menos poderosas, menos intolerantes… al servicio de los empobrecidos del mundo obrero, empoderándolos al estilo del Obrero de Nazaret que luchó, amó y bailó en esta tierra tuya y nuestra.

–AMR: Me encuentro como Jacob a punto de regresar a su tierra después de haber vivido en Labán (si conocéis la historia sabréis a lo que me refiero). No sé lo que me espera en cuanto a parroquia. Que sea lo que Dios quiera. Lo importante es el camino andado con Jesús y continuar pisando sus huellas. Si vamos con Él, ¿qué importa nada? En cuanto a la HOAC de mi diócesis, con deseos de volver a caminar juntos hablando nuestro idioma materno.

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