Protégeme, Dios mío, me refugio en ti Señor, tú eres mi alegría y mi herencia, mi destino está en tus manos. Por eso se me alegra el corazón, hacen fiesta mis entrañas, y todo mi ser descansa tranquilo; porque no me abandonarás en el abismo, ni dejarás a tu fiel experimentar la corrupción. Me enseñarás […]
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