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El movimiento del Comercio Justo se moviliza contra la injusticia y la desigualdad global

09 mayo 2017 | Por

El movimiento del Comercio Justo se moviliza contra la injusticia y la desigualdad global

El sábado 13 de mayo, en más de 70 localidades, se celebra el Día Mundial del Comercio Justo con el lema Somos rebeldes con causa. Somos Comercio Justo.

Un día para celebrar y también para denunciar un sistema donde un 1% de la población posee más de la mitad de la riqueza global mientras que el 80% apenas alcanza el 6%. Acabar con esta realidad es posible si se adoptan las medidas necesarias. En esta jornada, las organizaciones de Comercio Justo harán un llamamiento a la sociedad a rebelarse contra la desigualdad y reivindicarán que esta alternativa comercial contribuye de manera decisiva a la justicia global y al logro de la llamada Agenda 2030.

Música, actividades infantiles, exposiciones, puestos informativos y de venta y otras actividades reivindicativas y lúdicas protagonizarán la celebración del Día Mundial del Comercio Justo. Además, las organizaciones de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo invitarán a la ciudadanía a rebelarse contra la desigualdad y exclusión global participando en la campaña en redes sociales titulada #RebélateConCausa, en la que podrán explicar cómo contribuyen desde el movimiento del Comercio Justo a un mundo mejor.

A pesar de la disminución de los índices de pobreza, 836 millones de personas no tienen cubiertas sus necesidades básicas de nutrición, vivienda, agua, educación o sanidad, según el informe del PNUD de 2015. Por otro lado, la desigualdad es cada vez mayor. Hoy casi el 80% de la población solo posee el 6% de la riqueza mundial mientras que el 1% más rico posee la mitad de la riqueza. Superar estas realidades es posible si se adoptan las medidas necesarias. El trabajo es una de ellas, pero ha de ser un trabajo decente, dado que casi un tercio de las personas pobres, (según la OIT las que malviven con menos de 2 dólares al día) tienen un empleo aunque con una remuneración escasa e inestable. A esto hay que añadir la desigualdad de género: a nivel global, las  campesinas, generadoras del 80% de la producción de alimento, apenas poseen el 30% de la tierra. Por otro lado, los efectos del cambio climático, la desertificación y degradación de las tierras afectan de manera directa a tres de cada cuatro personas pobres y en particular a quienes dependen de la agricultura. Un sector que en África emplea a la mitad de su clase trabajadora.

Ante esta realidad, y con el fin de superar la pobreza, 193 representantes gubernamentales reunidos en Naciones Unidas adoptaron los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 17 retos con sus metas concretas que deben ser cumplidos antes del 2030. Éstos abarcan aspectos como la seguridad alimentaria, el trabajo decente, la igualdad de género, la producción y el consumo sostenibles o el cuidado del medio ambiente. El Comercio Justo, a través de  sus 10  principios fundamentales que todas las organizaciones deben cumplir, contribuye de manera clara a conseguir las metas fijadas en la llamada “Agenda 2030” y, por tanto, al desarrollo de los pueblos y la protección del medio ambiente.

El Comercio Justo se basa en criterios como unas condiciones de trabajo dignas y seguras, el pago de un salario adecuado y de un precio justo por la producción, y en asegurar la ausencia de explotación laboral infantil. Además, sus prácticas comerciales respetan a las organizaciones productoras y no tratan de maximizar los beneficios a su costa. La transparencia en la gestión y la participación de los trabajadores y trabajadoras en la toma de decisiones son otros de los principios de esta alternativa comercial. De esta manera el Comercio Justo contribuye activamente a disminuir la pobreza, lograr la seguridad alimentaria, promover el trabajo decente, reducir la desigualdad en y entre los países y promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas. Así, lo constata Sunil Chitrakar, director de la organización artesana Mahaguthi, de Nepal: “Aquí hemos visto cómo el Comercio Justo ha conseguido que más de 40.000 personas que trabajan en 20 organizaciones de artesanía salgan de la pobreza, sean independientes económicamente y valorados socialmente.”

Otro de los principios fundamentales del Comercio Justo es garantizar la igualdad de género, favoreciendo una justa remuneración, igual a la de sus compañeros por las mismas tareas, y fomentando su presencia en órganos de decisión. Ivania Calderón, caficultora de la organización nicaragüense CECOCAFEN afirma: “Tanto hombres como mujeres trabajan en la finca. En los órganos de dirección de las cooperativas hay igualdad de género, la mitad son hombres y la otra mitad mujeres”

Por otro lado, el Comercio Justo  establece la necesidad del cuidado del medio ambiente en los procesos de producción, a través de la adopción de prácticas que reducen el consumo de energía, el uso de energías renovables o minimizar el impacto de los residuos. Así, Gloria, también de CECOCAFN explica: “Nuestro café es ecológico, no aplicamos insumos artificiales, tratamos de utilizar nutrientes naturales como los desechos del propio café, la pulpa que se procesa, las aguas mieles que sirven como excelente abono para que las plantas se desarrollen en óptimas condiciones.”

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