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José Luis Llano: «La crisis no se ha acabado para la gente más pobre»

22 diciembre 2015 | Por

José Luis Llano: «La crisis no se ha acabado para la gente más pobre»

José Luis Palacios | Hablar con Juan Carlos Llano, autor del informe sobre pobreza de la EAPN, permite desentrañar a fondo los informes sobre pobreza. Este estudiante de ingeniería, convertido en sociólogo, defiende su investigación y advierte que muy probablemente la realidad sea todavía peor de lo que aparece en la estadística.

–En el informe último, se insiste en el rigor del estudio, tal vez, para evitar acusaciones de querer manipular la realidad…
–Nuestros datos son oficiales, exploramos las cifras que aporta el Instituto Nacional de Estadística (INE) y hacemos una explotación de ellos. Me duele que pongan en cuestión el trabajo que hacemos. Fuimos los primeros en utilizar el indicador europeo para medir la pobreza, lo que cual supuso un esfuerzo enorme, porque no se ofrecían tantos datos y había que hacer un sinfín de operaciones. Este año hemos tenido que recalcar este hecho, porque ha habido críticas muy injustas. Estamos hablando de una metodología homologada por Europa, para poder hacer las comparaciones entre países. Todo está reglamentando. Incluso diría que con este método se disminuyen los datos reales de pobreza.

–¿Qué se entiende por pobreza en las estadísticas?
–Hay pobreza absoluta, vivir con menos de un 1,25 dolares al día, y pobreza relativa que tiene que ver con la situación de uno con respeto a los demás. Aquí se calcula un umbral. Los que están por debajo viven en pobreza y los que están por encima, no. Ese umbral es el 60% la renta mediana, no de la media, la que divide a la mitad de arriba de la de abajo. Ese umbral varía todos los años. En los últimos años ha descendido, por lo que ahora gente que antes se consideraba pobre ha salido de la pobreza oficial. Su nivel de renta es el mismo que antes pero se ha quedado por encima de la línea de pobreza. Sus condiciones de vida no han mejorado nada. Eso pasa con las personas mayores. Tienen ingresos constantes, sin embargo, la reducción de la pobreza entre los mayores de 65 años ha sido enorme.

–¿Qué pasó en 2014 con los indicadores recogidos en su informe?
–Cualquier política que haya habido para reducir la pobreza ha fracasado, aquí y en Europa. La medición indica que ha subido en nuestro país. En 2013 se redujo algo y eso permitió que la gente echara las campanas al vuelo. Curiosamente, el INE cambió ese año la metodología de cálculo. Antes se preguntaba a la gente cuanto ganaba, ahora esa respuesta se combina con información oficial de la agencia tributaria y otras fuentes oficiales. En 2013, el aumento de la tasa de pobreza se quedó en una décima, pasó del 27,2% al 27,3%. En 2014, en cambio, experimenta una subida espectacular, hasta llegar al 29,2%, lo que supone 790.000 personas más. El criterio para determinar la situación de riesgo de pobreza es el indicador AROPE (At risk of poverty and/or Exclusion) que combina tres indicadores distintos: umbral de pobreza establecido como el 60% de la renta mediana nacional; privación material severa y baja intensidad de trabajo por hogar.

–¿A qué achaca este aumento espectacular de la tasa de pobreza?
–El aumento enorme puede ser producto de la crisis, pero la pobreza en sí…, no estoy tan seguro. Es falsa la idea de que la sociedad es como un frutero de varios pisos cuyo primer piso debe rebosar para que caiga a los platos inferiores. La riqueza no cae. Lo que yo pienso es, parafraseando a un asesor de Clinton cuando dijo aquello de que «es la economía, estúpido», que es la política. Cuando no hay políticas redistributivas de verdad, la situación de la gente empeora.

Lo grave no es que haya aumentado la pobreza, sino cómo lo ha hecho. En años anteriores el incremento se debía al empleo. El paro había significado que muchos hogares perdieran ingresos. Este año, lo que sube es la privación severa que ha pasado del 6% al 6,9%. Eso es mucho, porque se trata de gente que no tiene para alimentarse adecuadamente durante la semana.

También sabemos que hay mucha pobreza oculta. Hay mayores que han salido de la estadística de la pobreza, pero resulta que son quienes están manteniendo a sus hijos y sus nietos. Eso quiere decir que con una pensión raquítica se alimenta una familia. Eso sí, cuando calculas la renta de un hogar donde solo está censado un pensionista, no se cuenta como en situación de pobreza. Esto es lo que hay detrás del aumento de la privación severa, gente que tiene que repartir el dinero que tiene entre otros muchos que dependen económicamente de ella. Las reservas, los ahorros, los recursos ya se han agotado. La protección social se le ha acabado a muchísima gente. Los datos indican que la crisis no se ha acabado para la gente más pobre.
La riqueza se mide en ingresos per cápita y la pobreza en ingresos por unidades de consumo. Así salimos más ricos de los que somos y menos pobres de lo que en realidad somos. ¿Un niño gasta la tercera parte de lo que gasta un adulto? Educar y criar a un menor, sin lujos, supone más gastos que mantener a un adulto. O esa es mi impresión. Puede que funcione la economía de escala dentro de las familias, pero desde luego, no tanto. Una mujer con tres hijos pequeños se consideran a efectos estadísticos como algo menos de dos unidades de consumo, aunque son cuatro personas. En realidad su situación de pobreza es mayor que la que recoge la estadística.

–¿Cómo ha evolucionado la desigualdad?
–La desigualdad entre la población ha aumentado, desde luego. Si dividimos la población de España en 10 grupos, tenemos los deciles, que se ordenan de más ricos a más pobres. El grupo más pobre ha visto reducido sus ingresos en un 22%; el segundo decil más pobre, en el 15,5%. Los grupos de arriba han reducido su ingreso en un 6,9%, en 5,9%, en 6,3%… Proporcionalmente se ha reducido mucho más la renta de la de la gente más pobre que la de la gente más acomodada. Ya lo decía el Barón de Rothschild, «cuando veas correr la sangre por las calles, compra, compra, compra…».

Otra cuestión muy importante es la desigualdad territorial. No entiendo como un país puede soportar tales diferencias Extremadura multiplica por dos y medio la tasa AROPE de Navarra, y Murcia por tres. No hay solidaridad interterritorial, ¿qué país vamos a construir así…?

–¿Se puede decir que la infancia está pagando el pato de esta crisis?
–Están pagando el pato, sí. La pobreza infantil está desbocada, por la situación de los hogares monoparentales. Sus índices de pobreza y exclusión triplican los del resto de la población. No hay protección a la familia, ni a la mujer. Debería haber una ayuda por niño nacido, suficiente, para que no crezca en situación de pobreza.

–Aumentan los trabajadores pobres, ¿ese es el futuro al que podemos aspirar?
–En el año 2000, hablando de los trabajadores pobres en Estados Unidos, decíamos que eso no iba a pasar aquí, porque en Europa hay estados sociales, por la protección a los trabajadores… Pues es algo que ha llegado para quedarse. En Chile mucha gente tiene ya tres trabajos, para poder medio sobrevivir. Es uno de los países más desiguales del mundo. Y eso que el concepto de empleo en la estadística ha cambiado mucho, con todos los gobiernos. El indicador que se utiliza para identificar los hogares de baja intensidad de empleo es muy estricto, se considera fuera de esta categoría a los hogares donde los adultos trabajen más de la quinta parte de lo que lo podrían hacer, es decir, poco más de una hora y media por persona al día.

–A pesar de todo lo que sabemos, ¿no parece que la lucha contra la pobreza sea una prioridad?
–Ante la pobreza estamos anestesiados. Miramos para otro lado. La disfrazamos con términos como pobreza energética, como si dejar de comer para poder calentar la casa no fuera pobreza… Vivimos en una sociedad de apariencias, donde queremos salir más guapos de lo que somos. Procuramos que el vecino no se entere de que no tenemos para calentar la casa. Cuando hablas con personas excluidas se niegan a reconocerse como tal. Lo último que nos queda es el orgullo, que se mide en relación a los demás. Es muy duro reconocerse así… Ahí está el éxito de las tiendas de ropa a bajo precio. Uno va con poco dinero y sale con la bolsa llena. Parece que tenemos mucho, es como si pudiéramos mantener el ritmo de consumo.

Una de las cosas que me ha llamado la atención es la reacción al capítulo de la clase media en el informe, este año y el anterior. Es muy difícil saber qué es. Todo el mundo se quiere identificar con esa clase, aunque luego haya quien se coloque arriba, en el medio o abajo. Con todo, se está reduciendo en nuestro país. La clase media es muy importante. Si se toca a los pobres, nos da igual, lamentablemente, pero si se toca a la clase media hay consecuencias devastadoras. Alguien la definió como el pegamento de la democracia. Hay quien se ha esforzado mucho en rebatir la idea de que la clase media está disminuyendo o que está viendo sus condiciones de vida muy rebajadas.

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