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El Cuarto Poder en la red

29 abril 2015 | Por

El Cuarto Poder en la red

Víctor Manuel Marí Sáez | Algunos teóricos clásicos de la Opinión Pública, como Habermas, plantean que el auge y consolidación de la burguesía como clase social va estrechamente unido al surgimiento de la prensa (burguesa) de modo que los medios de comunicación puedan transmitir su relato y su visión de la sociedad.

Con el tiempo, la clase obrera realizará un proceso paralelo, mediante la creación de medios de comunicación (especialmente periódicos) en los que publicar su visión de la realidad y desde los que construir su identidad colectiva.

Este debate (prensa capitalista versus prensa obrera) ha quedado fulminado con el devenir del siglo XX y los inicios del siglo XXI, un periodo en el que los medios de comunicación, en términos generales, dejaron de ejercer su papel de contrapoder para verse subsumidos en la lógica de la mercancía. Con el auge de la globalización capitalista pasaron de ser un espacio de crítica a los poderes establecidos a configurarse como correas de transmisión del mercado y de los poderes dominantes.

En este contexto, el libro de Víctor Sampedro es una incisiva y provocadora reflexión sobre el presente y el futuro del periodismo en nuestras sociedades. Sampedro es una rara avis dentro del panorama académico español. A lo largo de los años ha ido manifestando su inquietud por establecer puentes entre la actividad docente e investigadora impulsada desde la Universidad y el campo de los movimientos sociales y de la ciudadanía. En este sentido, sus investigaciones van desde el análisis de las movilizaciones por el 0,7 (1994) hasta el más reciente 15-M (2011), pasando por las multitudes online que se movilizaron ante los atentados de Atocha y la manipulación informativa del PP (2004).

En su libro toma como objeto de análisis y reflexión el fenómeno Wikileaks, para a partir de ahí identificar los defectos del periodismo al uso y, al tiempo, encontrar pistas desde las que construir otras formas de informar y de participar en sociedad. Si nos vamos a la Wikipedia para refrescar la memoria, encontraremos que allí se dice que Wikileaks (del inglés leak, «fuga», «goteo», filtración de información) es una organización mediática internacional sin ánimo de lucro, que publica a través de su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia de interés público, preservando el anonimato de sus fuentes.

Los famosos cables de Wikileaks han servido para destapar las cloacas del poder, para poner «negro sobre blanco» las formas en las que se cuecen las cosas entre bambalinas, invisibles normalmente para el ciudadano de a pie. Ante tales revelaciones, los poderes mediáticos, políticos y económicos empezaron a aplicar una serie de estereotipos descalificadores hacia Wikileaks, Snowden, Assange y todos aquellos que empezaban a circular en esta órbita. Sampedro se desmarca de estas miradas, para plantear que Wikileaks pasó de presentarse como «la CIA del Pueblo, unos espías sin estado, a perfilarse como una organización mediática con producciones propias (desde videoclips a documentales). Al contrario que muchos flipados de Internet, Assange reconoce que hay que salir de las pantallas (o mejor dicho, emplearlas) para intervenir en el mercado de la información e incluso en las elecciones. Son las dos tareas que despliegan los revolucionarios: crear nuevos medios de comunicación y nuevas formas de hacer política. El hacker se ha convertido en un modelo para el reportero de investigación. Y el hackactivista, un ejemplo del militante o el político» (página 14).

Frente a este modelo de periodismo en declive, Sampedro propone un periodismo del bien común, de código abierto, libre y colaborativo. Cuatro rasgos que va desmenuzando en su libro, especialmente en el último capítulo (V. El periodismo que viene y vuelve a sus orígenes). Del bien común, ya que impulsa la búsqueda de modelos híbridos con la economía privada, estatal y no lucrativa. De código abierto, para construir en las sociedades digitales un relato colectivo de la humanidad en tiempo presente. Un periodismo libre, es decir, modificable, copiable y reutilizable sin trabas. Este periodismo se realiza cooperando, de modo colaborativo. El nuevo profesional de la información se encargará de editar y publicar los mensajes de sus comunidades.

En este proceso, quedan por ver los caminos a recorrer para pasar de lo viejo que está muriendo a lo nuevo que está emergiendo, por decirlo en palabras de Gramsci. Pero, mientras se van recorriendo estos caminos, viene bien una reflexión, como la de Sampedro, que haga una narración del relato alternativo.

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