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Grupo Europeo de Pastoral Obrera

31 octubre 2014 | Por

Grupo Europeo de Pastoral Obrera

MANUEL DÍAZ (GEPO en Remich (Luxemburgo). Bajo el lema “Pobreza: Papel de las organizaciones de trabajadores en el diálogo social” se ha celebrado en Remich (Luxemburgo), del 23 al 26 de octubre, el Coloquio del GEPO (Grupo Europeo de Pastoral Obrera). Al encuentro asistieron delegados y delegadas de nueve países de Europa; por encargo de la HOAC, pude asistir como militante de la diócesis de Córdoba y responsable de la Pastoral Obrera. El objetivo que se perseguía era el de construir una conciencia común de las realidades de la pobreza en diferentes países, con las similitudes y diferencias que caracterizan a cada miembro de la Unión Europea.

Ha sido un foro de profundización, de comunicación y de compartir experiencias a través de las ponencias y diálogos mantenidos en el encuentro. En las exposiciones que fueron haciendo cada uno de los participantes, se apreciaba que la pobreza no está en el dialogo social de la mayoría de los países. A pesar de ser un problema humano y social generalizado, todos los países no lo sufren de la misma manera, ni con la misma gravedad. Países como Portugal, España, Malta, Rumania… no tienen por ejemplo los mismos índices de pobreza y exclusión social que los países del centro y el norte de Europa. Sí que coincidíamos en que el problema de la pobreza estaba originado por la crisis económica y financiera, por las políticas de austeridad y recortes sociales de los gobiernos conservadores que han producido paro, precariedad, trabajos indecentes y bajos salarios. Personas que aun trabajando se encuentran en el umbral de la pobreza, personas cuyos mínimos ingresos económicos y el deterioro de los servicios sociales son condenadas a la exclusión social, de donde ya sabemos que es fácil entrar, pero muy difícil salir.

Ante esta realidad no podemos permanecer indiferentes a la situación de empobrecimiento y deshumanización que niega la dignidad y está provocando tanto sufrimiento en muchísimas personas y familias de nuestros países. Gracias a la solidaridad de los ciudadanos, de las familias, los comedores sociales y la atención más personalizada de las Caritas que se está llevando a cabo en todos los países, se están cubriendo las necesidades básicas para sobrevivir. Por ello, una de las primeras prioridades para todas las organizaciones sindicales y políticas, para nuestros movimientos obreros cristianos, para la Pastoral Obrera y para la Iglesia en general, debe ser la lucha por la justicia y por la erradicación de la pobreza.

En las conclusiones del coloquio, se insistió en trasladar a nuestros países, de cara al trabajo contra la pobreza, la concienciación de la sociedad y las organizaciones, denunciar las causas de la pobreza estructural, ver las consecuencias y efectos que está produciendo en los trabajadores y trabajadoras en nuestros países. Además, debemos empoderar a las personas afectadas, para que ellos sean protagonistas en lucha contra la pobreza, sensibilizar a la Iglesia de los problemas sociales, dar a conocer a la opinión pública lo que está pasando con los empobrecidos y exigir a las instituciones, organizaciones políticas y sociales, que trabajen por la Justicia: “Porque con el pan de las familias no se juega”.

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