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Los juegos olímpicos se saltan los derechos laborales

01 agosto 2012 | Por

Los juegos olímpicos se saltan los derechos laborales

Los juegos olímpicos, el «mayor espectáculo del mundo», a decir de algunos, concitan la atención del planeta y el interés de las grandes marcas por rentabilizar su impacto. Pero el juego sucio con los trabajadores que fabrican el calzado y la ropa deportiva continúa una edición más.

«Los trabajadores y trabajadoras que fabrican calzado deportivo para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, para importantes marcas de moda como Adidas y Next, reciben unos sueldos de miseria, se ven forzados a trabajar demasiadas horas extras y son amenazados con el despido inmediato si deciden quejarse de las condiciones de trabajo», han denunciado investigadores que trabajan en nombre de la campaña Juega Limpio (que incluye a la Confederación Sindical Internacional, la Federación Internacional de los Trabajadores del Textil, Vestido y Cuero, y la Campaña Ropa Limpia).

No lo dicen por decir, el pasado otoño visitaron diez fábricas –ocho de las cuales estaban produciendo artículos para las Olimpiadas– en China, Filipinas y Sri Lanka. En los tres países hablaron con 175 trabajadores sobre sus condiciones de trabajo. El informe «Fair Games? Human rights of workers in Olympic 2012 supplier factories» (¿Juegos limpios? Derechos humanos de los trabajadores en las fábricas proveedoras de las Olimpiadas 2012) sacó a la luz toda una serie de abusos, aportando pruebas con el objetivo de que el Comité Olímpico Internacional (COI) adopte medidas con el fin de mejorar las condiciones de trabajo en las cadenas de suministro de artículos, al menos, para las próximas Olimpiadas en el período previo a Río 2016.

Klaus Priegnitz, Secretario General de la Federación Internacional de los Trabajadores del Textil, Vestido y Cuero (FITTVC) y autor del informe explicó que «las empresas tienen que mejorar su juego y trabajar con los sindicatos para apoyar el desarrollo de unos sistemas de relaciones laborales maduras en las fábricas de sus proveedores». Los salarios de pobreza se encuentran en todos los ámbitos. En Sri Lanka, algunas personas trabajadoras tienen que sobrevivir con alrededor de 2,23 euros al día, un salario que supera en poco el estimado por la ONU del umbral de la pobreza. Además, este salario solo es el 25% de la cantidad necesaria para un salario digno, que permitiría a las personas trabajadoras vivir con dignidad. En Filipinas, el 50% de las personas trabajadoras se vieron obligadas a empeñar sus tarjetas de cajeros automáticos, para pagar los préstamos y poder llegar a fin de mes.

A los trabajadores se les niegan sistemáticamente los beneficios legales que les corresponden cuando tienen contratos de corta duración. Los empleadores utilizan estos contratos para evitar el pago de seguro social, incluyendo pensiones, bajas por enfermedad y maternidad. Las personas trabajadoras se ven obligadas a realizar horas extraordinarias bajo la amenaza de perder sus empleos. En China, por ejemplo, comparten cuartos pequeños y superpoblados con agua caliente que solo está disponible después de las once de la noche.

En ninguno de los centros visitados había presencia sindical. En China, donde los sindicatos independientes están prohibidos, los trabajadores reconocieron que cualquiera que hablara con sus compañeros sobre la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo en la fábrica sería despedido al instante. En Filipinas, no se atreven siquiera a repartir folletos sobre la legislación laboral.

«Fair Games?» ha documentado cómo, en China, los trabajadores de una fábrica de la provincia de Guangdong que fabrica ropa deportiva para Adidas trabajaban en dos instalaciones de Amerseas Enterprises Factory separadas entre sí por 200 kilómetros. Su temor a ser enviados más lejos aún de sus hogares era constante. Los trabajadores se habían quejado de tener que hacer habitualmente más horas extras de las reguladas después de jornadas consideradas normales que empezaban a las ocho de la mañana y acababan a las 10 de la noche. También afirmaban la imposibilidad de usar las máscaras de seguridad, con las que debían protegerse del polvo, debido al alto ritmo de producción a que estaban sometidos.

«Nos vemos obligados a tomar las horas extraordinarias para poder complementar nuestro salario neto. De lo contrario, ¿cómo puedo sobrevivir con los escasos ingresos?, ¿cómo puedo pagar el alquiler de la pequeña habitación donde vivo, frente a mis necesidades diarias y enviar algo de dinero para mi familia en la provincia? Al final del día ya no queda nada de ahorro para los posibles imprevistos que puedan suceder a mí y a mi familia», expresó un trabajador de una fábrica proveedora de Adidas en Filipinas, que ha trabajado durante 10 años con un salario mínimo que no ha aumentado en este periodo.

Los trabajadores de la fábrica Next Manufacturing en Sri Lanka explicaron que la empresa utilizaba un contratista externo para reclutar trabajadores temporales a corto plazo. El agente les trasladaba de una fábrica a otra, por lo que todos los días debían realizar turnos dobles –después de terminar un turno completo más las horas extras en Next, eran trasladados a otra fábrica donde tenían que trabajar hasta las 2,30 de la noche. Horas después debían presentarse de nuevo en Next para cumplir su turno de las 8 de la mañana–.

Ante las primeras denuncias de trabajo infantil, jornadas laborales excesivas, salarios de miseria y condiciones laborales insalubres y hasta peligrosas en fábricas chinas encargadas de fabricar productos bajo licencia de Londres 2012, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Londres (LOCOG) acordó exigir a los centros de producción de sus diversas cadenas de suministro el respeto a los derechos laborales fundamentales. Entre otras cosas, las empresas debian informar sobre tales derechos en chino y establecer una línea de atención telefónica, también en chino, para que los trabajadores pudieran quejarse de los malos tratos.

Los sindicatos británicos han presentado una serie de quejas al LOCOG en nombre de los trabajadores de China y Filipinas que figuran en el informe. El Secretario General de la confederacion sindical inglesa (TUC), Brendan Barber, declaró: «A pesar de las mejores intenciones de los organizadores de Londres y su convencimiento de que las auditorías de las fábricas son suficientes para exponer cualquier abuso, este informe muestra que ha habido artículos fabricados en cadenas de suministro de las Olimpiadas donde los trabajadores fueron tratados de una manera que se sale de la ética. Esperamos que el COI pueda beneficiarse de la experiencia de LOCOG y garantizar que las lecciones aprendidas en 2012 den lugar a unas condiciones de trabajo mejores y más justas para los trabajadores y trabajadoras que fabrican ropa deportiva y mercancía de aquí a Río 2016. El informe proporciona también mucha información que las marcas de ropa deportiva y las cadenas de tiendas de moda tienen que asimilar».

Sharan Burrow, Secretaria General de la Confederación Sindical Internacional (CSI) dijo: «Necesitamos que el COI asuma responsabilidades y convierta los derechos laborales y el trabajo decente en una realidad para todos los trabajadores y trabajadoras que fabrican artículos para los Juegos Olímpicos». La coordinadora de la campaña a favor de los derechos de los trabajadores de la confección «Labour Behind the Label» («Trabajo detrás de la etiqueta»), Anna McMullen, advirtió de que «en un sector donde la explotación está a la orden del día, las marcas comerciales, así como el COI y el patrocinador olímpico Adidas, tienen que tomar medidas para romper con el círculo vicioso del abuso a los derechos humanos. Si se quedan mirando sin más, van a seguir apareciendo informes como éste. Es el momento de hacer que las cosas cambien».

 

España se enreda con el diseño

En nuestro país, saltó la polémica por los uniformes de los deportistas que acuden a Londres. El Comité Olímpico Español adjudicó a una firma rusa el diseño y la fabricación de la vestimenta olímplica, algo que no gustó a las empresas españolas y a parte de la opinión pública. Apenas nadie se interesó por conocer las condiciones de trabajo de quienes debían confeccionar la ropa.

Precísamente la Campaña Ropa Limpia y en concreto la Alianza Juega Limpio formada por las organizaciones: SETEM, UGT, CCOO y CECU-Confederación Españoles de Consumidores y Usuarios, sí se interesó por estos detalles y planteó lo que a su juicio debería ser el principal cuestionamiento para el COE: «¿Está garantizando la empresa Bosco Sports que cumple con los derechos laborales de las personas que trabajan en su cadena de confección?, ¿cobran estas personas un salario digno?, ¿qué exige el COE a las empresas que le suministren ropa para que garanticen los derechos laborales de las personas trabajadoras? y ¿cómo verifican que se cumplan?».

De hecho, el pasado 16 de febrero la Alianza Juega Limpio se reunió con el COE para reclamarle que exija y vigile el cumplimiento de los derechos laborales de quienes trabajan en la industria textil y del merchandising relacionada con los próximos Juegos Olímpicos de Londres. El COE se comprometió a dar respuesta a las reivindicaciones de Juega Limpio en el plazo de dos meses y todavía no ha habido ninguna respuesta.

Más información en ITUC-CSI

 

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