Cristo abrió la primera «Escuela» en la que enseñó a los apóstoles y discípulos, a base de doctrina celestial y de prodigios maravillosos. Los resultados son suficientemente conocidos para que sea menester insistir. Los evangelistas consignan taxativamente que los «alumnos» no comprendían nada y que los prodigios no los tomaban como señales del reino de Dios, sino como muestra de lo que iba a hacer el rey de Israel. Esta Escuela cerró sus puertas cuando el Maestro fue detenido en el Huerto de los Olivos y los alumnos se dispersaron (Rovirosa, OC TI, pág. 386).
Domingo de Ramos 2026_compressed
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