Declaración del Movimiento Europeo de Trabajadores Cristianos (EMCW/MTCE/EBCA) con motivo del Día Internacional del Domingo Libre.
Nosotros, los movimientos de trabajadores cristianos de Francia, España, Portugal, República Checa, Suiza, Italia (Tirol del Sur), Austria y Alemania, advertimos encarecidamente contra un nuevo menoscabo de la protección del domingo.
Nuestra fe, que celebramos de manera especial los domingos, dirige nuestra mirada hacia la cuestión de la cohesión de la sociedad en la que vivimos. Para nosotros, la práctica de la fe está indisolublemente ligada al compromiso con una sociedad libre que permita a todas las personas, en la medida de lo posible, llevar una buena vida. Por eso, con motivo del Día Internacional de la Protección del Domingo, queremos subrayar que el domingo libre es uno de los pilares fundamentales de la democracia en nuestros países. Junto con la libertad de reunión y de expresión, una sociedad civil plural plenamente desarrollada y la aplicación incondicional de los derechos humanos y fundamentales, el domingo libre permite y garantiza la existencia de nuestras sociedades libres. El domingo como día libre para todos permite a nuestros conciudadanos comprometerse con la política, las asociaciones y la Iglesia, pero sobre todo en forma de manifestaciones y movimientos de base en defensa de sus derechos y de la democracia. Especialmente el año pasado se pudo ver cómo el domingo se convirtió, en el sentido más literal de la palabra, en un espacio democrático para cientos de miles de personas que salieron a la calle para manifestarse contra el extremismo de derecha y enviar así un poderoso mensaje contra la amenaza a nuestra cultura democrática fundamental.
En este contexto, observamos con gran preocupación cómo la individualización de los horarios de trabajo, impulsada principalmente por intereses lucrativos y de racionalización, por ejemplo, en el marco de la Directiva europea sobre el tiempo de trabajo semanal, limita cada vez más el tiempo común disponible para la acción colectiva y el compromiso cívico. A nuestro juicio, no menos peligrosa es la rápida y progresiva economización total de nuestra sociedad, en la que cada minuto se considera tiempo de consumo o de trabajo. Nos oponemos al predominio de un enfoque de política económica que solo ve a los ciudadanos como participantes en el mercado y clientes. La «mentalidad de consumo las 24 horas del día» subyacente impide el intercambio entre entornos sociales, mentalidades y grupos sociales. Esto conduce inevitablemente al aislamiento y la soledad y, con frecuencia, a la radicalización política.
Por lo tanto, instamos a las instituciones europeas y a los políticos de nuestros países a que refuercen el domingo como día libre común para todos. En tiempos de creciente radicalización política, una democracia fuerte necesita el domingo como espacio común de regeneración y base común para la defensa de sus valores.
Defendamos la democracia






















