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Nacho Levy, periodista: «Contar nuestra realidad por nosotros mismos es un triunfo»

25 junio 2018 | Por

Nacho Levy, periodista: «Contar nuestra realidad por nosotros mismos es un triunfo»

José Luis Palacios | Nacho Levy es más que un periodista de La Garganta Poderosa, el medio de comunicación de la organización nacida en las villas argentinas. Es, antes que nada, un vecino más de Zavaleta que lucha contra el olvido, el miedo y la marginación. «La Poderosa», en alusión a la motocicleta con que el Che Guevara recorrió el continente americano, es un movimiento articulado en 79 asambleas distribuidas en los asentamientos informales de Argentina y algunas más en ciudades de Cuba, Paraguay, Uruguay, México y Bolivia.

¿Cómo es posible mantener una revista de cultura villera que tiene una tirada de 50.000 ejemplares?, ¿cómo se consigue el milagro?

El milagro sería que La Garganta no tuviera tantas cosas que gritar. Nos encantaría que no existiera la película Ni un pibe menos sobre el asesinato de Kevin. Nos encantaría hablar de las mismas boludeces de las que hablan otras, pero para eso necesitamos que dejen de matarnos un pobre cada 23 horas y una mujer cada 17 horas, de avasallarnos y obligarnos a contar certificados de parásitos y desnutrición en las escuelas, de invisibilizar las políticas de ajuste, hambre, exclusión y despidos, de llamar ayuda lo que hace el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Es posible una revista sin pauta oficial ni publicidad comercial porque la lucha no empezó con nosotros. No es que alguno de nosotros sea un genio o nuestra organización muy piola, sino que Rodolfo Walsh se llevó muchos trozos de plomo en el cuerpo por escribir una carta abierta a la junta militar, pero también por soñar un semanario villero, porque los 30.000 desaparecidos de nuestro país y de muchos otros nos enseñaron que luchar valía la pena siempre que tengas un motivo. No podemos menos que asumir que esa batalla y esa resistencia no pueden terminar en nosotros.

¿Qué significa en las villas un medio como el de ustedes?

Supone la posibilidad de contarnos en primera persona y dar cuenta de una existencia que históricamente estuvo negada. Hasta tal punto, que una cosa tan absurda como «los sin voz» se volvió una frase hecha y un lugar común. ¿Qué son los sin voz? ¿Un barrio completo de sordos y mudos? Eran barrios sin micrófonos, sin imprenta, sin radio, sin espacio para la formación, oprimidos por un sistema de educación que les expulsa antes de tiempo y un sistema de producción que les obliga a trabajar 24 horas los siete días de la semana y unos medios de comunicación que ocultan toda esta realidad. Contar esa realidad, bien o mal, pero contarla por nosotros fue un triunfo, apenas el primero de muchos otros. La Garganta es apenas un medio, no un fin. Nos preguntan: después de sacar al Papa, a Messi, a Maradona, ¿ahora qué? Pues ahora, las cloacas.

¿Qué significa la cultura villera?

La cultura villera no viene a reivindicar la precariedad, sino el hábito de construir colectivamente, a pesar de todo. Eso no sale en la televisión como casi nada bueno de nuestros barrios. ¿Cómo se paga un velatorio y una sepultura que cuestan más que el salario promedio, en nuestros barrios? Se paga mediante una colecta comunitaria. Cada vez que se muere un vecino, un amigo, un familiar, alguien recorre puerta por puerta pidiendo, todo el mundo sabe que está pagando también su propio funeral. ¿Cómo nos proveemos de la comida en barrios que quedan anegados por el agua, donde no hay supermercados? Si voy al quiosco de Noemí a por un sándwich y no le queda ninguno, sé que me ofrecerá el guiso que cocinó en casa.

¿Qué ha supuesto para los medios tradicionales la existencia de un canal de comunicación popular?

La pluralidad en los medios sigue siendo un rubio y un morocho, un alto y un bajo, un homosexual y un heterosexual, un católico y un judío, pero un pobre, no. Columnistas pobres no hay. Ni en Argentina, ni en España. En las universidades tampoco hay pobres entre los catedráticos. ¿Quiénes administraron los peores genocidios y las peores crisis del mundo? ¿Fueron las negras faveleras, los villeros de 9 años? Sería bueno que en vez de traer el bolso lleno de herramientas para enseñarnos a manejar el mundo tan mal como lo hacen los que lo hacen, trajeran el bolso medio vacío para meter en él algunas de las herramientas de los vecinos y las vecinas de nuestros barrios. Hay muchos saberes que no debemos despreciar, no solo por lo injusto y opresivo que es para quienes mueren por ser despreciados, sino para quienes mueren atrapados en la propia trampa de la que se creyeron beneficiados. Cuando la villa no puede denunciar el accionar de las fuerzas de seguridad dentro del barrio, no solo muere la villa, muere la sociedad porque quienes quedan presos de la desinformación terminan creyendo que el enemigo tiene 14 años, es negro, lleva una gorra y quien les viene ayudar es el FMI. El periodismo deportivo lo hace casi todo mal, pero hay una cosa que hace bien. A nadie se le ocurre que, si cubres un equipo, no vayas a verle. Pero de nuestras villas escribe gente que no las conoce ni por Google Maps.

Nos terminó de convencer un informe de la televisión que mostraba una cooperativa recicladora de nuestro barrio como si fuera un desguace clandestino. Hicimos una gran movilización con los curas villeros, con las organizaciones sociales, con los compañeros y compañeras a las puertas de ese canal de televisión y eso no salió en ningún lugar. Dijimos basta. Empezamos a recuperar ese micrófono.

¿Cómo se ha ido construyendo La Garganta Poderosa?

Vimos que la comunicación era tan urgente como recoger la basura. Las prioridades que antes siempre se habían impuesto en nuestra agenda tenían que convivir con otra nueva. En octubre, noviembre y diciembre de 2010 juntamos la plata del barrio para que cada asamblea eligiera a sus dos fotógrafos y a sus dos comunicadores. Los beneficiarios de una beca de 500 pesos se comprometieron a que la revista se hiciera sostenible en el primer número, que tenía que estar en enero de 2011. Juntamos 6.000 pesos para imprimir 3.000 revistas. 1.000 iban gratis para Zavaleta y las otras 2.000 las vendieron los comunicadores a 10 pesos en las universidades, los transportes públicos y la costa de la provincia de Buenos Aires, donde la policía los detuvo y donde las madres de Plaza de Mayo los sacaron, logrando que todos nos conocieran.

La revista se vendió y recaudamos 20.000 pesos con los que se pagaron las becas y los 3.000 ejemplares de febrero. Entonces imprimimos 1.000 ejemplares más del siguiente número que compramos al costo, para venderlo fuera del barrio y recaudar otros 10.000 pesos con los que imprimir más ejemplares la siguiente vez. Ha habido números que tiramos 50.000 ejemplares y la recaudación ha servido para que algunos chicos viajaran a ver el mar o se arreglaran infraestructuras necesarias en barrios donde no se cumplen las leyes de urbanización.

En la revista del 24 de marzo, aniversario del golpe del estado nos mataron a Pascual. Tenía 21 años, fue en la villa 31 de Retiro, una bala perdida que siempre se pierde en barrios pobres. Tuvimos que debatir si la portada tenía que ser Pascual o René, el músico de Calle 13. En consenso con la familia de Pascual, acordamos que saliera René. Gracias a eso, hoy podemos hablar aquí de Pascual. Porque si no ponemos a esos en la portada, no se lee la revista. Y la hacemos en papel bueno, no en papel higiénico, como algunos se imaginaban que lo haríamos.

¿En qué le gustaría que se convirtiera La Garganta Poderosa en el futuro?

En pasado. Soñamos con que no haga falta una revista para «desestigmatizar» a nuestros barrios, no queremos ser el monopolio de las voces pobres del mundo, queremos ser una semilla para que otras y otros en barrios como el nuestro en toda la planta baja, la patria baja donde viven todos aquellos que están por debajo de la línea de pobreza, con una historia común de opresión y sueños compartidos, podamos tomar una experiencia más de que alguna utopía es posible, de que podemos encontrar algún rayo de luz.

Que nosotros podamos contar nuestra historia no significa que podamos contar vuestra historia, significa que vos podés contar vuestra historia. Si cada uno contara su historia, tal vez no sería una garganta destacada, sino una más de tantas que existen aún entre aquellos que son sordos y mudos…

¿Qué papel juegan los curas villeros en estas realidades de pobreza, marginación y olvido?

Excede a cualquier creencia religiosa. No existe la resistencia villera sin la participación combativa y humana que históricamente han tenido los curas villeros desde siempre. Desde distintas corrientes políticas, se podrán destacar unos u otros de los luchadoras y luchadoras, que, nosotros, por no venir de una tradición partidaria, valoramos en conjunto. Si hubiera que nombrar un prócer de la resistencia villera, sería el padre Mujica, el padre Daniel de la Sierra, que vivía donde yo vivo, que murió asesinado durante la dictadura por organizar a los vecinos y vecinas para que se subieran a los techos de chapa de su casa y resistir a las topadoras que iban a tirarlas.

A pesar de que históricamente hemos denunciado y venimos denunciado aquel golpe militar y civil en connivencia con la cúpula eclesiástica y el poder institucional, no podemos omitir el rol fundamental que han cumplido los curas villeros desde siempre hasta el día de hoy. Compañeros nuestros siguen construyendo en lo cotidiano con ellos, porque más allá de cualquier creencia religiosa, quienes caminan nuestros barrios, duermen nuestras camas, comparten nuestros problemas, festejan nuestros cumpleaños son compañeros del campo popular, de la resistencia y parte fundamental identitaria de todas las villas.

 

 Trailer de Ni un pibe menos 

 

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