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El mercado de trabajo en 2016: empeora la situación de las mujeres

08 marzo 2017 | Por

El mercado de trabajo en 2016: empeora la situación de las mujeres

Amaia Otaegui* | La sociedad española se enfrenta a enormes desafíos, uno de los cuales es la recesión económica que ha golpeado fuertemente a los hombres y las mujeres en España. Pese al menor impacto de la crisis entre las mujeres, sin embargo, permanece la brecha de empleo.

La coyuntura económica ha condicionado tres datos clave: primero, que el empleo femenino en general resistió mejor la crisis; segundo, que esto no ocurrió en el empleo menor de 30-34 años, que retrocedió sustancialmente tanto entre hombres como entre mujeres; y tercero que la posición femenina en tasas de empleo es más baja en 2016.

Con respecto a la evolución del empleo se reconoce que, a pesar del inicio de una tendencia de incorporación generalizada, las mujeres en España siguen presentando menores tasas de actividad y de empleo, tasas de paro más elevadas, o mayores dificultades de carrera profesional que, entre otros factores, explican una brecha salarial que persiste y aumenta con la edad, todo lo cual repercute negativamente en sus futuros derechos de pensión.

Además, el descenso del paro ha sido menos visible en ellas (dato en el cual la evolución del mercado de trabajo español difiere del conjunto europeo), volviendo a subrayar una posición de desventaja respecto a los varones. La evolución más reciente podría explicar la tendencia a un menor dinamismo en la participación laboral femenina, pues se ha dado una reducción de las tasas de actividad entre las jóvenes, mayor a raíz de la crisis y también en los últimos años. En este sentido, uno de los fenómenos más significativos es el «desánimo», definido como el número de personas en condiciones de trabajar y disponibles para ello cuyo motivo principal para no buscar empleo es que creen que no lo encontrarán. Los datos muestran que este fenómeno afecta de manera más frecuente a las mujeres, que alcanzó en España un peso más alto, algo que no ocurrió en la UE-28, donde mujeres y varones muestran proporciones similares de desanimados.

Se dibuja un panorama en el cual peores posiciones, bien asociadas a menores o distintos niveles de estudios, o marcadas por la presencia de hijos pequeños o por la edad, se asociarían a menor participación laboral femenina. La hipótesis que subyace a esta explicación es que el «coste de oportunidad» de salir o permanecer fuera del mercado de trabajo es menor para las mujeres, pues en el contexto de una menor valoración de los trabajos más feminizados y un desigual reparto de tareas de cuidados, que impulsa la asunción de estos roles por las mujeres, resulta más eficiente que, en caso de necesidad, sean las mujeres quienes abandonen ese mercado.

El tipo de contratación permite observar que la incidencia de la temporalidad entre las mujeres asalariadas ha tendido a la igualación con la de los hombres. Ello no supone, por sí mismo, una mejora relativa de las condiciones de trabajo de las mujeres, pues además se ven afectadas por una mayor frecuencia de contratos temporales de corta duración, es decir, mayor rotación, y por mayores tasas de paro. Esto conduce a situaciones laborales más vulnerables, concentradas en determinados nichos del mercado de trabajo, que explicarían menores tasas de participación laboral en grupos concretos de mujeres. Otro de los rasgos más característicos del empleo femenino es el mayor peso del trabajo a tiempo parcial (25,2 por 100 frente a un 7,9 por 100 del correspondiente a los varones), y la concurrencia en él de dos características diferenciales: una concentración mayor que en el conjunto europeo en algunas actividades y menor en otras, que supone a su vez un mayor peso en actividades de baja productividad, y una más alta involuntariedad del trabajo a tiempo parcial femenino en el caso español ya que se situaba en un 60,1 por 100.

A la vista de los datos que proporciona la Encuesta de Estructura Salarial del INE, se observa la persistencia de diferencias retributivas entre hombres y mujeres, la llamada brecha salarial de género (BSG). Las razones se vinculan a que las mujeres se concentran en sectores y ocupaciones en las que las remuneraciones son más bajas y las oportunidades de formación y de «carrera profesional» son limitadas. La BSG entre sexos se produce en todas las ocupaciones, indistintamente de su mayor o menor grado de cualificación. No obstante, la brecha salarial entre ambos sexos es menor en el grupo de ocupaciones «alta» (directivos, técnicos y profesionales y técnicos de apoyo) que en el grupo «media» (administrativos, servicios, trabajadores cualificados agricultura, construcción e industria) y «baja» (trabajadores no cualificados). El trabajo a tiempo parcial implica, asimismo, menor salario no solo por el número de horas trabajadas, sino también porque se cobra menos por hora. En el caso de las mujeres, las que trabajan a jornada parcial cobran un 26% menos por hora que las que lo hacen a tiempo completo. Además de impedir la igualdad real y efectiva de género, la BSG obstaculiza la participación laboral de las mujeres por el ya mencionado menor coste de oportunidad que representa el que sean ellas quienes se ocupen de forma mayoritaria de la atención y los cuidados familiares.

Reconociendo que los factores que influyen en la participación laboral de las mujeres son complejos y múltiples, una de las conclusiones es que el principal determinante de la participación femenina en el mercado laboral se vincula a las características de la interacción de las personas con los hogares, pues detrás de esas cifras se esconde la realidad de millones de mujeres que no participan en el mercado de trabajo, incluyendo tanto a quienes querrían tener un empleo pero no pueden debido a sus responsabilidades familiares, como a quienes no acceden a un empleo de calidad y salario justo. Además, los recortes en los servicios públicos y en las prestaciones sociales tienen mayor impacto sobre las mujeres, puesto que su presencia en el empleo público es más importante y utilizan los servicios públicos en mayor medida que los hombres.

*Coordinadora del Centro 8 de Marzo de la Fundación 1º de Mayo

 

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