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En la defensa del trabajo digno está en juego la dignidad humana

26 abril 2016 | Por

En la defensa del trabajo digno está en juego la dignidad humana

En el abarrotado salón de actos de Hermandades del Trabajo, fue presentado el libro “Dignidad y esperanza en el mundo del trabajo. A los XX años de Pastoral Obrera“, editado por EDICE, con la presencia de Antonio Algora, obispo de Ciudad Real y responsable del Departamento de Pastoral Obrera en la Conferencia Episcopal Española; Joaquín Nieto, director de la Oficina de la OIT para España; y Francisco Porcar, coautor de la obra. El Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro finalmente no pudo asistir por problemas de agenda.

El director del departamento de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española, Juan Fernández de la Cueva, fue el encargado de presentar el acto y dar la palabra a los ponentes y al público asistente, entre los que se contaban varios presidentes de movimientos apostólicos del mundo obrero, representantes sindicales, miembros de Cáritas, afiliados de partidos políticos e integrantes de la Comisión de Apostolado Seglar, a la que pertenece el mencionado organismo. La Iglesia y sus pastores han querido en este “año de gracia en medio de grandes tormentas” ofrecer unas palabras de esperanza, como subrayó Fernández de la Cueva.

Algora detalló el itinerario del departamento episcopal, que ante “la ignorancia del conflicto social que provoca este sistema económico, que en palabras del papa Francisco, mata” planteó un primer seminario sobre la cuestión obrera, que sirvió para fijar la mirada en “el hecho del trabajo, en el centro de la actividad humana, para darnos noticia de la deshumanización que existe y que provoca la cultura dominante, una matriz cultural como Alfonso Alcaide ha sabido bautizar, que acalla toda posibilidad de relación, provoca la fragmentación de los trabajadores y toda la suerte de incapacidad de reacción ante las situaciones difíciles”. Aquel esfuerzo germinó en el libro “Trabajo humano, principio de vida“.

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Después, siguió glosando Algora, la Pastoral Obrera abrió la reflexión sobre la Teología del Trabajo, que todavía hoy continúa y que trata de responder a “cómo desde la fe cristiana se da respuesta a lo que Dios quiere del ser humano en su realización más plena, lo que pasa necesariamente por el trabajo, no digo empleo”. El libro que se presentaba recoge precisamente las ponencias de las últimas jornadas organizadas por este departamento episcopal a los 20 años de la aprobación del documento de “La Pastoral Obrera de Toda la Iglesia“.

El responsable del Departamento de Pastoral Obrera en la Conferencia Episcopal Española quiso reconocer “el esfuerzo de todos los que por la gracia de Dios estamos implicados más directamente” en esta tarea. Valoró la paciencia de los y las agentes de pastoral para “esperar el momento propicio para saber ofrecer a los pastores y a las mismas bases eclesiales lo que para nosotros era evidente, la búsqueda de la unidad en medio de las tensiones que causan los distintos comportamientos que se dan en el interior de nuestra iglesia” y su contribución para “abrir los ojos a la realidad” y “seguir trabajando en y por la Iglesia para llevar el Evangelio a nuestra sociedad”.

Gracias a la colaboración de muchas personas vinculadas a la Pastoral Obrera, señaló Algora, hoy hay “una mayor comprensión de donde están los verdaderos problemas que hacen que millones de trabajadores y trabajadoras se sigan cayendo de la estructura de este andamio productivo manifiestamente incapaz de resolver el problema de la construcción de la paz y  de la justicia para todos dentro y fuera de nuestra fronteras”.

Como no podía ser de otra manera, el magisterio del Papa actual estuvo muy presente en la mesa de los ponentes y a él se refirió el obispo de Ciudad Real, al decir que sus mensajes no le habían sorprendido, no sólo por la continuidad que existe en el magisterio pontificio, sino porque los principios enumerados, por ejemplo, en su exhortación “Evangelii gaudium”, “de alguna manera lo hemos estado viviendo sin saberlo decir de esa manera” en la Pastoral Obrera.

Precisamente, Joaquín Nieto, director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para España, no dudó en afirmar que “desde una perspectiva exterior, se observa un cambio muy importante en el mensaje que el papa Francisco” y explicó que “no sé si es continuidad o no de la Doctrina Social de la Iglesia, pero hay un mensaje de profundidad, de radicalidad, tal vez de una renovación del compromiso, de una naturaleza que nos llega como diferente y mucho más impacto, sobre todo cuando se acompaña con gestos y actos diarios y cotidianos en la misma dirección”.

IMG_1105Aprovechó su exposición, en la que no ahorró elogios al libro presentado, para pedir la colaboración de la Iglesia al debate recién abierto por su organización sobre el futuro del trabajo. A dos años del centenario de la OIT, única organización mundial que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, este organismo de Naciones Unidas aspira a impulsar una reflexión compartida ampliamente sobre “¿Qué va a ser del trabajo a lo largo de este sigo?, ¿cómo se va a ganar la vida la gente?, ¿va a ser compatible el trabajo y el empleo?, ¿va a ver empleo para todos y todas?”. Nieto opinó que “desde la Iglesia hay mucho que decir y aportar en este debate y estaremos encantados de recibir esas aportaciones”.

Francisco Porcar, uno de los autores del libro y militante de la HOAC, comenzó su ponencia alertando de que “cuando las empresas no quieren a sus trabajadores, como pasa en algunas, tenemos un problema”.  Según su análisis, nos encontramos ante una crisis estructural, en la que “el modelo social necesita del empleo precario, el subempleo, para funcionar”, por lo que el “descarte de las personas, en realidad el descarte de lo humano”, aparece como “una interferencia en el buen funcionamiento del sistema”. No solo el trabajo humano debe liberarse de la “esclavitud economicista”, sino es necesario “recuperar la fraternidad como horizonte social”  para construir una sociedad a escala humana.

Porcar insistió en que es necesario, como señala el documento episcopal “Iglesia, servidora de los pobres“, “salir del mito del crecimiento económico”, que no es un objetivo social, sino un medio, que debe servir para lograr “la justicia, la solidaridad, la cohesión social”, verdaderos objetivos sociales que merece la pena perseguir. En su intervención, hizo un llamamiento a repensar el sentido último del trabajo humano, apostando por el trabajo digno, síntesis de la condiciones que debe reunir un empleo para estar a la altura de la dignidad de la persona, y defendiendo la dignidad del trabajo, definida como “aquello que permite que se den la condiciones necesarias para vivir con dignidad, para poder hacer nuestra aportación a la sociedad, crecer personalmente, y construir entre todos la casa común”.

Concluyó Porcar recordando las necesidades de que las comunidades y colectivos cristianos se afanen en “defender el trabajo digno, incluso de la concepción que tienen muchos trabajadores que se limitan a cobrar un salario que les permita consumir y vivir con cierta comodidad, porque está en juego lo más sagrado, la dignidad humana”.

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