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Navidad jubilosa

24 diciembre 2015 | Por

Navidad jubilosa

Araceli Caballero | A mediados de noviembre, en China se superaban todos los records de consumo por Internet en el «Día del soltero» (se ve que los casados tienen otras ocupaciones, u otros destinos para sus dineros). Las compras realizadas en la edición de este año ascendieron a 91.200 millones de yuanes (13.320 millones de euros), con un aumento del 50% respecto al del año pasado; multiplican por cinco las cifras del «Cyberlunes» del mismo año, una jornada de fiebre compradora online inventada en EE.UU. que se está extendiendo como la pólvora. Días después se celebró el «Black Friday», la inauguración oficial de la temporada de compras navideñas (más ¿!), tres días en que las rebajas, la publicidad y las modas ovinas invaden tiendas y grandes almacenes de consumidores insaciables.

Pero no caigamos en lo de la paja y la viga. No tenemos legitimidad para criticar ni ridiculizar estas efemérides, porque por estos lares no nos limitamos a un día: desde mediados de noviembre, los medios de comunicación –especialmente la tele– difunden penetrantes perfumes para que avivemos nuestras ansias compradoras. Se diría que la Navidad conmemora el nacimiento no de un sintecho, no de quien nace fuera de su tierra, fugitivo de la violencia y la opresión, sino de un agente comercial.

Menos mal que hay gente que tiene y mantiene mejores ideas. Desde hace más de dos décadas, se convoca el «Día sin compras», una huelga simbólica coincidiendo con el viernes negro para el consumo responsable y el sentido común. ¿Viene aquí el evento, a toro pasado, para lamentar la oportunidad perdida? Ni mucho menos. El objetivo no es abstenerse de visitar comercios en una fecha, y resarcirse comprando el doble el día siguiente. Se trata de una jornada mundial de protesta para denunciar el modelo de producción y consumo y promover formas de consumo alternativo, a la vez que una invitación a que cada cual nos planteemos nuestra forma de vida el resto del año; es decir, como señalan sus convocantes, «un día sin compras y 364 de consumo consciente».

¿Dejaremos de celebrar la Navidad? No, pero estaría bien que resultara jubilosa para todo el mundo. Solo se trata de procurar consumir lo necesario, prefiriendo lo local, ecológico, reutilizado y con criterios solidarios. En la web de Ecologistas en Acción hay sugerencias útiles.

Estos días tiene lugar en París una importante reunión sobre el cambio climático, un problema muy relacionado con las compras navideñas. China es una de las principales emisoras de gases invernadero. ¿Nos hemos preguntado qué proporción de esas emisiones se debe a esos productos de bajo precio (monetario) y elevadísimo social y ambiental que proliferan en las tiendas y en nuestra cotidianidad? Mirar las etiquetas, hacerse preguntas y buscar información que ayude a encontrar respuestas son actos de alta responsabilidad consumerista. A fin de cuentas, los cambios de vida casi siempre se inician con preguntas.

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