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Creemos en la comunión de Todos los Santos

01 noviembre 2015 | Por

Creemos en la comunión de Todos los Santos

Fernando Díaz AbajoNoviembre nos trae la Fiesta de Todos los Santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos. Ambas celebraciones van unidas. Nosotros no podemos separarlas. En ambas expresamos nuestra fe en la Resurrección, nuestra esperanza en el Reino prometido, nuestro Amor hacia aquellos que nos faltan. En ambas hacemos vida lo que confesamos: creemos en la Comunión de los Santos. Creemos que acompañan nuestro camino militante.

lupe - Huesca

Nos sigue acompañando Lupe Castillo, militante de la diócesis de Huesca que, con solo 58 años pasó a la casa del Padre el pasado 1 de julio, cuando el calor anunciaba la próxima celebración de nuestra Asamblea General. Ella la celebró de forma privilegiada.

Leído en su despedida:

“Señor Dios, es Lupe. Tú la conoces mejor que nadie, la amas, la proteges, es parte de ti. Amigas, amigos, es Lupe, la que tantas veces nos ha mostrado todo lo que le importábamos con gestos sencillos pero contundentes.

Luis, Alba, Iván, es Lupe, no podemos decir nada que no conozcáis de ella en forma de todas las veces que os ha acariciado, ha tomado entre sus manos vuestros cabellos, ha besado vuestra piel, os ha mirado en profundo.

Lupe ha compartido con todas nosotras y con todos nosotros su manera de ser infatigable, su manera de acoger, de incluir, de estar disponible hasta la última hora.

Lupe ha puesto  la palabra común a todo lo que pensaba, todo lo que hacía, por todo por lo que se emocionaba.

Lupe ha puesto la palabra libre en todo lo que proyectaba y quizá porque tenía esa visión particular de la libertad a Lupe no le importaba depender de otras, de otros, especialmente de aquellas con quien más quería.

Lupe nunca se ha regocijado en el sufrimiento o no le ha gustado manifestarlo,  sin embargo nunca ha faltado una mirada suya para compartir el sufrimiento de las otras, de los otros.

Fue mujer  que apuntala su vida en roca firme… Su tozudez era también muestra de que sentía que la Verdad la recorría aunque contase con que todas las personas tenemos la nuestra.

Fue compañera sin límites. La JOC  y la HOAC, sus compañeras de la fábrica, las mujeres de Meyba, eran ese espacio vital que se llena de gestos, desde la sencillez, el clamor, la lucha, ese lugar sin fatiga ni lugar para la pereza de compromiso. Allá donde la llevó el mundo del trabajo sentía la llamada que la animaba a centrarse en cada persona.

Fue obrera hasta las trancas, con un sentimiento de formar parte de la revolución todos los días, a todas horas, en todos los ámbitos.

Hoy nos reunimos contigo, Lupe, para dar gracias por tu vida llena de frutos, para compartir todas y cada una de nuestras experiencias particulares de ti, con el firme propósito de que tu herencia nos supere y siga adelantándose, con el propósito de ser mejores, de tomar impulso, de seguirte, con la mirada puesta en tu familia,  porque también a través de todas las personas que la forman, especialmente de  Alba, Iván y Luis, creciste tanto como para cobijarnos, ahora , en el dolor, mañana, en la esperanza”.

Al igual que Carmen Carrera, la militante más longeva de la diócesis de La Rioja, mujer auténtica, sin doblez, enérgica y entera, a la que Dios reclamó a su lado la tarde del 7 de octubre, el Día Mundial del Trabajo Decente. Tenía 93 años bien llevados.

José Antonio Aritio escribió lo siguiente sobre ella:

foto carmen

“A los que la conocemos de cerca nos sorprendió. El día 2 asistió como siempre a la Eucaristía que celebramos los militantes de la HOAC  y como siempre participó con la sencillez y con la fuerza que le caracterizaba. Al día siguiente nos acompañó igualmente en una asamblea que tuvimos en el Seminario. Por eso cuando el día siete me llamaron por teléfono para darme la triste noticia, no podía dar crédito a lo que me aseguraban.

La noticia como tal no deja de ser para la gran mayoría algo irrelevante. Es habitual y más a esta edad. La muerte en sí misma solo dice algo a los allegados. Sin embargo lo que yo hoy desde aquí quiero destacar no es la noticia, sino la vida, porque es la vida la que llena realmente de contenido el desenlace final.

Mujer de fe profunda y robusta, tradicional, pero que unida al amor y servicio a los más desfavorecidos la convertían en ejemplo a seguir  para todos. Mujer inquieta, comprometida , con la causa de los pobres del mundo obrero. Siempre dispuesta a echar una mano, a prestar su tiempo en Chavicar, en Cáritas… donde fuera, con tal de aliviar la miseria. Mujer luchadora, inconformista, capaz de salir a la calle una y mil veces por defender la justicia. Mujer preocupada por saber, formada y con ganas de conocer , de leer, de escuchar al que sabe en charlas, en cursillos y ponerlo en común en su equipo, en la HOAC. Mujer parroquial, de Iglesia, con sentido participativo y comunitario, fiel al Evangelio de Jesús como motor de todas sus acciones. Mujer familiar, madre, atenta, cercana a los suyos, siempre dispuesta y disponible. Mujer auténtica, sin doblez, enérgica, entera.

Pues sí, todo esto y más nos deja Carmen, también hay fallos, como no, pero en el cómputo del haber predomina sin duda el bien hacer.  Su vida ha sido una siembra constante, la muerte no sirve más que para recoger los frutos. Su cosecha pienso ha sido abundante.

Nos ha dejado, pero su vida sus hechos quedan con nosotros y a fe que nos estimulan en nuestro caminar. Descansa en paz”.mcarrillo

Sabe morir quien ha sabido vivir. Mayo, el mes en que celebramos la dignidad de todos los trabajadores y trabajadoras, nos hizo sentir la pérdida de Manuel Carrillo, riojano también, de pura cepa, que fue militante de la HOAC en Sevilla, presidente de la Comisión de Andalucía.  Obrero de los que nos dicen –quienes no le conocieron– que ya no quedan.

En domingo, en la fiesta de San Vicente de Paúl, “apóstol de los pobres” celebraba su Resurrección Felix Urdiales, consiliario de la HOAC de Andalucía, “cura de los pobres”, amigo de los últimos. En él encontraron descanso y alivio muchos de los últimos.

FURDIALESEn su funeral, Antonio Collado, delegado para el Clero de la Diócesis de Málaga, dijo de él:

“Mientras la comunidad cristiana cantaba en la mañana del domingo: Cristo alegría del mundo, resplandor de la gloria del Padre. ¡Bendita la mañana que anuncia tu esplendor al universo! Nuestro hermano Félix era llamado a la casa del Padre. Allí ha celebrado plenamente la liturgia del Reino, sin velos, sin signos, sin mediaciones. Ha participado definitivamente en las bodas del Cordero a quien hizo presente en este mundo a través de su ministerio sacerdotal”.

Félix nació el once de agosto de 1957 en la Coracha barrio de Málaga ciudad, con una situación geográfica privilegiada pero en aquellos años de la posguerra marcada por la pobreza y la marginalidad. De niño acude a la parroquia de San Gabriel y allí ayuda de monaguillo a D. Miguel, el párroco. Posiblemente recibió la primera llamada al sacerdocio viendo la vida ejemplar de este buen sacerdote, sin duda en él descubrió la preferencia por los pobres y los enfermos que marcó profundamente la vida de nuestro hermano. En la etapa de la juventud donde todos nos planteamos las opciones fundamentales de la vida; Félix descubre a los Misioneros de la Esperanza y en este movimiento, que entonces iniciaba su andadura pastoral y se iba fraguando su carisma eclesial; nuestro hermano descubre otros aspectos importantes del discípulo de Jesús como es la espiritualidad que hay que cuidar con la oración, ese trato personal de amistad a solas con quien sabemos que nos ama. Y también la radicalidad evangélica, dos rasgos que le van a acompañar ya toda la vida. En una de las conversaciones últimas en el hospital, hablando con un amigo de tantos que le habéis acompañado en su calvario personal, Félix decía que la vocación religiosa y sacerdotal no se podía valorar por su dimensión social, ni si quiera de servicio, sino por la entrega personal e incondicional al Señor, vivida en la radicalidad de cada día. Estaba hablando sin duda de su vivencia ministerial.

Un día, creo que inesperadamente, D. Ramón Buxarrais por entonces Obispo de Málaga, le pide que se encargue de atender pastoralmente la comunidad cristiana de Benarrabá, pueblo de la Serranía de Ronda, donde él ya llevaba unos años viviendo en una comunidad de vida de su movimiento. Félix asume esta tarea como un reto importante en su vida y con un corazón agradecido al Señor y a D. Ramón que confía en él. Viviendo este servicio, que descubre como voluntad inequívoca del Señor, y animado por algún sacerdote, decide entrar en el Seminario para su formación teológica y pastoral. Ya mayor, habituado a otro ritmo de vida, las exigencias del Seminario le cuestan; no tanto por tener que vivir en comunidad sino sobre todo por la disciplina de clases, estudio, trabajo intelectual y reflexión. Fueron años duros y difíciles en los que nuestro hermano con gran esfuerzo y apelando siempre a su fuerza de voluntad, va adquiriendo la preparación adecuada y necesaria para servir al pueblo de Dios como presbítero. De aquellos años Félix mantuvo una amistad inquebrantable con todos sus compañeros de curso, que ni el tiempo ni los avatares de la vida han roto. También en el Seminario hace otro descubrimiento y se asombra de la riqueza y originalidad de la vida de la Iglesia. Es la HOAC el movimiento en el que a partir de ahora nuestro hermano va a integrarse como una segunda opción vocacional y ministerial. Creo que podemos hablar de una verdadera conversión.

Es ordenado presbítero el día 10 de junio de 1993 y enviado a las parroquias de Benamargosa, El Salto del Negro y Comares por cuatro años y a Villanueva de la Concepción hasta el 2003. Es en Antequera dónde Félix en el trato personal y cercano, como capellán del Hospital; aliviando el sufrimiento de los enfermos, acompañando la soledad y el desconcierto de las familias, haciéndose solidario de los que sufren y viviendo en carne propia las dolencias de los otros; sabemos todos de su capacidad para ponerse en el lugar de los demás; dónde descubre otra manera de vivir su ministerio sacerdotal, sin tener que estar vinculado a una parroquia. La escucha asidua de la Palabra de Dios siempre le cuestiona y empuja a una mayor autenticidad de vida. Félix quiere ser pobre, vivir como los pobres y ser tratado como uno de ellos, por eso a nadie extraña la decisión de buscar un trabajo manual y de ejercer su ministerio en comunión afectiva y efectiva con la clase obrera, que es la opción preferencial de la Hermandad Obrera de Acción Católica mediación en la que él sustenta su adhesión a Jesucristo y su pertenencia a la Iglesia.

En estos últimos años la Iglesia le pide un nuevo servicio: la de atender como Capellán el Hospital Psiquiátrico de San José. Félix no desentona en este ambiente por su estilo y sus maneras, los enfermos le perciben cercano, tierno, alegre y esperanzado. Se acerca a ellos con la ingenuidad de un niño y con la madurez de un creyente acrisolado en el sufrimiento de la fidelidad evangélica y ya maduro por haber superado tantas crisis en su vida. Ha sido una etapa en lo personal y ministerial donde se sintió realizado. Durante muchos años estuvo también ayudando en Pozos Dulces, donde todos los acogidos le consideraban de la familia. Todos los que le tratamos, hemos percibido en él esa autenticidad de vida que hace que a pesar de no estar de acuerdo con todos los planteamientos y decisiones de su vida, siempre nos ha llenado de admiración y respeto. Sobretodo Félix fue dotado por el Señor con una gran capacidad para la empatía con el prójimo, para crear amigos de todos los ambientes y formas de pensar, porque se acercaba a las personas sin prejuicios ni ideas preconcebidas, descubriendo en todos a un hermanos a quien hay que comprender y acompañar.

Félix ha muerto en la fiesta litúrgica de San Vicente de Paul, Patrono de todas las obras de caridad de la Iglesia, no podía ser de otra manera. S. Vicente que decía: “Los pobres serán nuestros jueces. Sólo podremos entrar en el cielo sobre los hombros de los pobre”. Sin duda Félix encontrará ahora muchos hombros en los que apoyarse para entrar en la casa del Padre, porque él ofreció muchas veces su hombro para que en el descansaran y se aliviaran muchos de los pequeños y sencillo de la tierra. Jesucristo al que tantas veces hizo presente en el altar por su ministerio sacerdotal ahora lo reciba y le haga participar en el banquete eterno de su Reino. Es lo que pedimos en esta Eucaristía”.ELADIADEF (2)

A los pocos días, Eladia Boils, creyente y militante, esposa y madre de militantes, en Valencia, después de una dura enfermedad, nos hace conjugar de nuevo el dolor y la esperanza con la certeza de que la vida sembrada no se pierde.

Francesc Llorens, presidente de la HOAC de Valencia, en la misa de despedida leyó el siguiente texto:

“Eladia fue como un granito de trigo, pequeña semilla que guardaba en su interior la posibilidad de ser pan, para ofrecerlo, sencilla y cotidianamente a toda aquella persona lo necesitara.

Una semilla que ha ido creciendo en su interior en un ambiente de tierra buena, con agua generosa de su familia, de la escuela, de la comunidad parroquial, del grupo de mujeres, de la HOAC, para la que tan buena y desinteresadamente recorría la diócesis impartiendo cursillos.

Una semilla que llevaba a su interior siempre llena de vitalidad, con una gran capacidad de entrega, de servicio, de reflexión, de concienciación sobre la situación que sufre el mundo obrero, especialmente la mujer trabajadora.

Todos sabemos cómo han vivido los últimos momentos de su vida y como ella ha sido capaz de vivir esa experiencia, siempre acompañada de la familia, de amigos y conocidos.

Y como esta enfermedad ha ido poco a poco  engolinse-la. Es comprensible preguntarse: ¿Por qué esta muerte tan injusta? Pero no es una derrota, ni un fin.  Ella es una mujer de fe, de experiencia de Dios que cree en la resurrección, que ilumina este sin sentido de la muerte. Su espíritu permanece vivo.

Su recuerdo no desparecerá de nuestros corazones. Tenemos una gran cantidad de recuerdos, de vivencias, emociones y momentos compartidos con ella.
Hemos perdido a nuestra hermana, a la esposa, a la madre, a la “yaya”, a la amiga, la vecina… Pero es una buena ocasión de dar gracia a Dios por todo el tiempo que hemos compartido con ella.

Damos gracias por como ha desempeñado la tarea educativa en la escuela, como madre,  abuela y  como excelente compañera de vida de Ricardo, que tanto la añorará También por las cosas buenas y malas que los acontecimientos de la vida le depararon, por sus luchas y el modo de afrontar las dificultades… Las sombras y las luces, tantas luces.

Gracias Eladia por tu vida y tu testimonio”.

aVICEDO

Antonio Vicedo, de la diócesis de Orihuela-Alicante, que fue consiliario de la HOAC de la emigración en Suiza, testigo de la fuerza del Amor del Padre, emigró nuevamente, esta vez hacia la Vida Eterna, para adelantarnos una vez más en el camino.

Manolo Torregrosa cuenta de él:

“Escribir algo de un amigo, que como Antonio Vicedo, fue tu padre, tu consejero, tu guía y sobre todo tu ejemplo en la encarnación en el mundo obrero…, no es nada fácil pero si emocionante y atrevido. Es hasta explosivo recordar aquellos momentos claves de la historia de la HOAC, los años que van de 1968 a 1972 en los que se pensaba que desaparecería esta. La entrega, el trabajo, la dedicación y hasta la persecución fueron capaces de mantener un resto, un rescoldo que fue suficiente para mantener con fe y esperanza a ese Jesús que es la propuesta de salvación para el mundo obrero.

Antonio Vicedo con su palabra, con su vida y ejemplo compartía esa Esperanza con los militante de la HOAC. Nos inculcó la savia de que éramos militantes obreros cristianos que tomamos conciencia de nuestro Bautismo, que significaba y sigue significando tomarse en serio el seguimiento de Jesucristo, con todas sus implicaciones personales, familiares, eclesiales sociales y políticas.

Su solidaridad con la causa y Misión Liberadora de Jesús en el mundo obrero, nos cautivó durante muchas décadas y hoy damos gracias al Padre por su vida, por su misión entre nosotros y lo recordamos siempre con cariño y afecto de militantes de la HOAC, en camino hacia el Padre. Gracias, Antonio, por tu amor a los pobres y al mundo obrero. Te queremos”.

Enrique Abad, Consiliario Diocesano de la HOAC de Orihuela-Alicante, resume su vida de esta forma: “Ha fallecido uno de los militantes que en su vida ha sido un verdadero testigo de la fuerza del Amor del Padre, estoy convencido y creo que Él lo habrá acogido en sus brazos de Padre y Madre. Que disfruté eternamente del Reino que tanto amó y por el que siempre entregó su vida.”

Pcoello

También de Orihuela-Alicante era Francisco Coello, consiliario de la HOAC, amigo y servidor de los pobres y del mundo obrero, que vivió desde la verdad, la libertad y la fidelidad a Dios, se encontró cara a cara con la verdad de  Dios en el mes de junio.

A continuación, pueden leer la homilia pronuncia en la Eucaristía en su memoria celebrada en la Parroquia San Francisco de Sales de Elda, que él ayudó a poner en marcha:

“La primera lectura del Éxodo nos habla de cómo Moisés contó al pueblo, lo que le fue revelado con anterioridad, y nos dice como Dios selló una Alianza con él.

A partir de ahí podemos decir que se inicia la Historia de Salvación del Pueblo de Dios, hasta nuestros días, (nosotros somos hoy los herederos de ese pueblo, no es por lo tanto una historia ajena a nuestras vidas).

Sólo los Profetas son capaces de revelar al pueblo, lo que el pueblo es incapaz de ver, por eso los necesitamos, para que nos anticipen la verdad y poder vivir desde ella.

Con Paco no sólo conocimos a los Profetas del Antiguo Testamento, sino que de su mano conocimos a los Profetas de nuestros días; Pedro Casaldáligas, Jhon Sobrino, Leonador Boff, Elder Cámara, y tantos y tantas profetas que están anticipándonos cuales son los caminos que hemos de recorrer para hacer realidad la utopía del Reino de Dios.
Quienes le conocimos y tuvimos la suerte de convivir con él, descubrimos también  al  Profeta que Paco llevaba dentro, gracias al testimonio de su vida;

· Su capacidad de hacer lectura de los signos de los tiempos.
· Su denuncia permanente de las injusticias.
· Y el anuncio incesante de la Buena Noticia.
Pero los Profetas nunca tuvieron fácil su misión, porque en muchas ocasiones, el pueblo no queremos oír ni entender lo que nos revelan, por eso Paco sufrió también la incomprensión de los Profetas.

Mirad, Paco tenía una espalda lo suficientemente fuerte como para cargar con la cruz de las injurias y hasta de las amenazas. Pero lo que no tenía era corazón para soportar el dolor que le producía saber que muchas de esas incomprensiones salían de los labios del interior de la propia Iglesia, a la que él tanto amaba.

Ello le producía un gran dolor y soledad. Entonces sólo encontraba consuelo en la oración y en el encuentro con el Padre.

Paco tuvo que pagar un alto precio por vivir desde la verdad, la libertad y la fidelidad a Dios.

La segunda lectura viene a decirnos, que la esencia, la razón y el fundamento de nuestro seguimiento es Jesucristo.

Que su Reino no es de este mundo, ( no es de este sistema como le gustaba decir a Paco). El hablaba mucho del sistema porque hablaba mucho del seguimiento de Cristo.

Paco como seguidor de Cristo, nos descubrió al Apóstol de los pobres y del Mundo Obrero que llevaba dentro. Se encarnó desde el primer momento de su llegada a Elda, en este barrio, con las familias trabajadoras y con el Mundo Obrero de entonces.

Edificó  su identidad cristiana, sobre una profunda Espiritualidad Militante, donde el centro era Cristo, y los pobres, su rostro, sus ojos y sus manos, (les reconocemos en los niños sin beca de comedor, los parados, las mujeres maltratadas, los dependientes, los inmigrantes, los jóvenes emigrantes, etc.)

Fue un Apóstol que acogía las esperanzas y las angustias, las alegrías y las penas de las gentes de su tiempo, porque interiorizó el espíritu del Concilio Vaticano II.

Estas paredes son testigo de la acogida a los trabajadores en sus encierros y manifestaciones, han sido lugar de reunión y encuentro para los partidos y sindicatos obreros, cuando la democracia estaba desahuciada de la vida civil.
Lugar de oración, formación y acción, donde todos tenían cabida, porque el Reino de Dios no es patrimonio exclusivo de los creyentes. El Reino de Dios es para todos, porque todos somos hijos de Dios.

Finalmente el Evangelio de hoy nos habla de la instauración de la Eucaristía. Es el regalo más preciado que tenemos, nuestra fuente y alimento. Fue el lugar más privilegiado desde donde Paco ejerció su vocación sacerdotal.

Con él vivimos una Eucaristía no ritualista sino viva, explicitada en la triple comunión;

· Comunión de Vida.
· Comunión de Bienes.
· Comunión de Acción.

Paco hizo pedagogía teológica, todas las actividades estaban al servicio de ese bien, no tenían más pretensión que crecer en vida comunitaria. Todos recordamos los cine-fórum realizados en la Sagrada Familia, las proyecciones de montajes de diapositivas como La Isla, las encuestas de Un Tal Jesús, y tantas otras acciones y actividades promovidas por él.

Al final la muerte nos entrega la desnudez de un ser entrañable, un hombre con  una gran sensibilidad; lector incansable, amante de la música, enamorado del mar (la mar como la llamaba él), era un contemplativo que guardaba en el fondo de su corazón a un poeta.

Y sobre todo Paco nos regalaba abrazos, quienes recibimos un abrazo de Paco, jamás podremos olvidarlo.

Como era Consiliario de la HOAC, nos despedimos de él, como lo hacen sus militantes, con un Descanse en Paz y hasta Mañana en el Altar”.

Creemos, claro que creemos, en la Comunión de los Santos. Que los obreros muertos en el campo de honor del trabajo y de la lucha, descansen en paz. ¡Hasta mañana en el altar!

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