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La familia, un desafío también para el movimiento sindical #EditorialNNOO

08 mayo 2015 | Por

La familia, un desafío también para el movimiento sindical #EditorialNNOO

El 1 de Mayo nació, a finales del siglo XIX, como una jornada de lucha y reivindicación de los trabajadores y trabajadoras, a través de sus organizaciones, en particular de los sindicatos, para la conquista de los derechos básicos que pueden hacer posible un trabajo y una vida en condiciones dignas. Precisamente, las primeras reivindicaciones giraban en torno a la reducción de la jornada laboral (8 horas), que significaba avanzar en condiciones dignas de empleo y en la conquista de espacios para una vida digna en todas sus dimensiones, personal, familiar, social…

La HOAC considera que para la vida digna de las personas es fundamental la forma en que se relacionan trabajo y familia, así como la afirmación práctica de los derechos familiares de las personas y de los derechos sociales de las familias. Siempre ha sido importante, pero hoy nos parece esencial. Porque el nuevo modelo social que se ha ido configurando en las últimas décadas, y en él unas relaciones laborales marcadas por un elevado desempleo estructural y por la extensión de un empleo muy precario, ponen cada vez más dificultades al ser y al vivir de las personas y suponen un obstáculo muy grande para el desarrollo de la vida familiar, que es primordial para el desarrollo humano de las personas y de la sociedad. Como afirmaba san Juan Pablo II, porque la familia es «la célula fundamental de la sociedad (…) urge una labor amplia, profunda y sistemática (…) dirigida a asegurar a la familia su papel de lugar primero de humanización de la persona y de la sociedad»Christifideles laici», 40).

El modelo social en el que vivimos, marcado por lo que el papa Francisco llama «la idolatría del dinero», que descarta personas como si fueran objetos de consumo, de usar y tirar, ha desplazado a la persona del lugar que le corresponde solo a ella, en una economía «sin rostro humano» que hace que la persona no sea lo primero, sino la rentabilidad económica. Por efecto de esa idolatría y de esa inversión de valores, el descuido de la vida es cada vez mayor, porque cuidar la vida es un coste que se quiere reducir para incrementar la rentabilidad económica. Y de ello se resiente profundamente la familia, ámbito primero para hacer posible el desarrollo humano de las personas. Por eso decimos que hoy es fundamental defender la vida familiar, la familia misma, como espacio esencial del cuidado de la vida, derecho básico y primero de las personas.

En este sentido, entendemos que la familia, su defensa como espacio básico para el cuidado de la vida, la defensa de verdaderas políticas familiares, es hoy un desafío para las organizaciones de los trabajadores, en especial para el movimiento sindical. Muchas familias trabajadoras están siendo excluidas y están viendo negadas las condiciones básicas en que la vida familiar es posible. Defender los derechos familiares de las personas y los derechos sociales de las familias es imprescindible para caminar hacia otro modelo social más acorde con la dignidad de las personas y donde sea posible cuidar como es debido la vida y el desarrollo humano.

Por eso consideramos que es muy importante que las organizaciones sindicales den mucha mayor relevancia en su labor a la defensa de derechos familiares de las personas como estos: a formar una familia y a desarrollar la vida familiar; al acceso a los bienes que permiten el desarrollo de la vida familiar; a ser madre, padre, hijo/a, abuela/o; a educar a los hijos y de estos a la educación; a cuidar a los ancianos y de estos a ser cuidados; a cultivar las relaciones de pareja y todas las demás relaciones familiares; a un trabajo compatible con la vida y la situación familiar; a aportar a la construcción de la vida social; a no ser penalizado de ninguna manera por el ejercicio de estos derechos… Y la defensa de derechos sociales de la familia como pueden ser: el derecho al trabajo y a que la organización del mismo se subordine a las necesidades de la vida familiar; a una red de servicios sociales que garantice el acceso a bienes básicos como la vivienda, la educación, la sanidad; a la protección social en caso de desempleo, enfermedad, jubilación…; a recibir la ayuda social necesaria que garantice el ejercicio de los derechos familiares de las personas; a la participación y el protagonismo de la familia en la vida social y política.

Muchos de estos derechos son reivindicados día a día por las organizaciones sindicales, pero más bien desde la perspectiva de los derechos del individuo, del trabajador o trabajadora. Consideramos que es muy importante reforzar la percepción y la mirada de los problemas desde lo familiar, el ámbito básico que hace posible la vida y el desarrollo humano de las personas.

Nota | Si quieres, este editorial lo puedes comentar y compartir en el facebook de la HOAC y en twitter con la etiqueta #EditorialNNOO

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