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Huesca: Desigualdad: Compromiso ético

12 enero 2015 | Por

Huesca: Desigualdad: Compromiso ético

La realidad sobre la desigualdad económica es demoledora para el discurso dominante de que no es posible hacer otra cosa, que lo que se está haciendo porque no hay recursos suficientes.

Dicen claramente que las crecientes desigualdades excluyen socialmente a cada vez más personas. Enseñan que el crecimiento de la desigualdad es el resultado de políticas que deliberadamente buscan la acumulación de riqueza en pocas manos. Eso que llamamos “crisis”, nos es mas que una enorme redistribución de la riqueza en un sentido completamente contrario a la justicia.

Las políticas y la corrupción responden a la idolatría del dinero, que han impulsado un individualismo atroz en los comportamientos institucionales, que desplaza al bien común, la solidaridad y la comunión social.

En la raíz de esta situación hay una profunda crisis de la humanidad, una profunda crisis ética. Un ejemplo claro es la banca; el mayor grupo de los supericos (un 1% de la población) que están en la cúspide, no por su brillantez, sino por sus prácticas especulativas facilitadas por los Estados, que perjudican enormemente las actividades de la economía productiva, habiendo comprado la complicidad de sus reguladores públicos.

El caso español es de los más claros. Cada año, los bancos españoles piden prestado dinero al Banco Central Europeo, a unos intereses bajísimos, pero después ganan mucho más dinero comprando deuda pública a altos intereses. El cobro de la deuda y sus intereses es una forma de injusticia en la medida que es sometimiento a las personas y a los pueblos. Según las palabras del papa Francisco en la Evangelii Gaudium: “No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos sino suyos”.

Necesitamos un firme compromiso ético para desenterrar la justicia del montón de escombros en que nos la ha sepultado la idolatría del dinero con tantas políticas injustas y tanta corrupción. Para ello,  necesitamos construir una política con un compromiso fuerte, con verdadero rostro humano.

Las organizaciones deben hacer una apuesta clara por la construcción de una realidad, que ponga en el centro la dignidad por encima del dinero. Construir un compromiso redistributivo ético (gasto social, como inversión social, políticas familiares éticas…)

En definitiva, “la ética, lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida, que está fuera de las categorías del mercado” (EG. papa Francisco)

HOAC Huesca

Artículo publicado en Cartas al Director del diario Alto Aragón

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