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Canonizada la fundadora de las Siervas de San José. Una santa trabajadora para tiempos modernos

30 noviembre 2011 | Por

Canonizada la fundadora de las Siervas de San José. Una santa trabajadora para tiempos modernos

El pasado 23 de octubre fue canonizada, junto con Guido Conforti y Luigi Guanella, la Madre Bonifacia Rodríguez, fundadora de las Siervas de San José, una santa obrera que se adelantó a su tiempo al considerar el trabajo como un ámbito de desarrollo personal y encuentro con Dios.

El santoral católico no ha sido muy acogedor para las clases populares. Al menos, según una investigación basada en el cotejo de 2.494 santos sobre los cuales existe suficiente biografía publicada, sólo el 5% de los santos procedía de las clases más populares. Bonifacia Rodríguez nace en Salamanca a comienzos de la Revolución Industrial en España. La muerte de su padre, le obligó a encargarse del pequeño negocio familiar, por su conocimiento del oficio de cordonera y será precisamente en aquel taller donde nace, con la decisiva intervención del jesuita Franciso Butinyà, en 1874, la Congregación de las Siervas de San José, una puerta abierta a la vida religiosa para mujeres sin dote y sin dinero que mediante el trabajo se igualan y se abren al seguimiento de Jesús, después de todo, hijo de un carpintero.

Su apuesta por la mujer trabajadora, mucho antes de la explosión del movimiento feminista y la creación, no de conventos, sino de «talleres» de trabajo digno, tan similar a las propuestas del socialismo utópico, no fue del todo comprendida por sus contemporáneos, causando división entre las primeras religiosas y el destierro de Salamanca a Zamora de la propia fundadora, que continuó su misión obrera, mientras parte de la comunidad viraba hacia obras educativas más clásicas. De hecho, al morir, en 1905 su figura va cayendo en el olvido y no es hasta 1936, en que aparece casualmente el testimonio de su más firme colaboradora, cuando comienza a crecer su papel como fundadora y su vida como santa.

Las Siervas de San José en la actualidad, reúnen a unas 600 religiosas, que viven en España, Italia, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Bolivia, Cuba, Congo, Filipinas, Papúa-Nueva Guinea y Vietnam. En nuestros días intentan actualizar el «taller» de su fundadora, enseñando a trabajar y ofreciendo empleo a mujeres pobres. Los talleres tienen más arraigo fuera de España: en Filipinas, Hispanoamérica o el Congo.

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Susana de Andrés, de 42 años, Sierva de San José es la gerente de una Empresa de Inserción de lavandería y tintorería, creada por la congregación para ofrecer empleo a personas, preferentemente mujeres, en situación de exclusión. «Estamos un poco, por un lado, tratando de buscar nuevas fórmulas de cómo actualizar el “taller” y con una labor educativa en muchos centros, que recoge la vena pedagógica de Bonifacia, a la hora de tratar con las niñas, de corregirlas y de evangelizar. Por la historia, la parte de educación es muy importante, pero al mismo tiempo, la pregunta más fuerte es como recrear el “taller”», comenta esta religiosa sobre el presente de la fundación de la santa salmantina.

Esta trabajadora social de formación explica cómo entienden el taller las siervas, «es un ámbito propio de trabajo y entrega a los demás, es todo el ámbito del trabajo cotidiano como espacio de realización personal y como posibilidad de encuentro con Dios». La lucha contra la exclusión emprendida por Bonifacia que, en su lenguaje, tan deudor de la difícil época que vivió, expresaba como «preservar del peligro de perderse a las niñas y mujeres», pasaba por el «taller y el trabajo manual».

En sentido estricto, en España, como Empresa de Inserción, la única que pertenece exclusivamente a esta congregación es la tintorería-lavandería que regenta Susana de Andrés, en Madrid. La lavandería lleva funcionando unos 14 años, pero su inscripción en el registro oficial como empresa de inserción Siervas de San José S.L., se produjo en 2008. «La fórmula era la que nos convencía como una actualización del Taller de Bonifacia. Como empresa de inserción sociolaboral, una figura jurídica dentro de la Economía Social, con su regulación específica, supone conjugar un proyecto empresarial (es decir, un producto o servicio que ofrecer al cliente y por el que sacar un rendimiento, contratos de trabajo, contabilidad, impuestos…) y un proyecto social (un porcentaje de la plantilla tiene que venir de una situación de exclusión y hay que ofrecerles un acompañamiento social para que puedan alcanzar la inserción en el mercado laboral, apoyado en el trabajo de cada día que se hace en la empresa», explica Susana.

Por ley ha de haber un técnico de acompañamiento (o un trabajador social) y un técnico de producción, que a las siervas llaman «maestra del taller» y es la persona que cuida de los aspectos laborales para que aprendan bien el oficio, aprecien el trabajo bien hecho y cuiden los hábitos laborales. Son ocho personas en plantilla, cuatro fijas y cuatro de inserción, aunque aspiran a llegar a diez. «Contratamos personas a través de los servicios sociales y hay unos plazos máximos de permanencia (de seis meses a tres años), para que cumpla con su proceso de inserción de modo que pueda encontrar un empleo normalizado», relata la religiosa quien admite que «es algo pequeño, pero nos mantenemos y hemos alcanzado cierta estabilidad».

En los últimos 10 años han pasado por allí de 20 a 25 personas. Ha habido procesos que no han terminado como se pretendía pero al menos dos personas han logrado acceder al mercado laboral normalizado. «Lo cierto es que para todas las personas que pasan, en general, ha sido una experiencia muy importante, aunque sólo sea por el hecho de ser contratada, entrar en una dinámica de empresa, ver cómo alguien apuesta por ellas. Es una parte muy bella», completa de Andrés.

Aunque preferentemente se emplea a mujeres menores de 25 años, «porque Bonifacia trabajaba con adolescentes y jóvenes» también hay varones y féminas de más edad. «Lo que sí tiene que cumplirse es que esté en situación de exclusión y/o vulnerabilidad social», apunta esta sierva, que detalla que «por aquí han pasado personas de etnia gitana, sin hogar, inmigrantes, víctimas de violencia machista, casi siempre madres solteras con hijos a su cargo…».

«Sin trabajo, no se puede hacer esta labor. Lo bonito está en que todo se hace en torno al puesto de trabajo y las chicas van creciendo día a día en autoestima, resolviendo los conflictos que surgen…», confirma Susana de Andrés, quien inevitablemente oye el eco de la Madre Bonifacia entre los ruidos de las lavadoras y las planchas, la conversación de las trabajadores y los pedidos de los clientes.

Lavandería Tintorería, con servicio a particulares, Siervas de San José SL
Paseo de Los Olivos 16- 28011 Madrid
Teléfono: 914701756 – 645877358

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