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OIT | Los salarios y las trabajadoras siguen en crisis

29 noviembre 2018 | Por

OIT | Los salarios y las trabajadoras siguen en crisis

La población trabajadora no ha salido de la crisis. Se podría decir que vive en crisis permanente, en España y en todo el mundo. Si hablamos de las mujeres trabajadoras, más todavía. Así lo acaba de confirmar el Informe Mundial de Salarios 2018/19 de la OIT.

En 2017, los salarios crecieron menos que en 2016, siendo la subida más raquítica, registrada desde 2008. En términos reales, las retribuciones de los trabajadores del mundo, sin contar China, aumentaron el año pasado apenas un 1,1%, cuando en el anterior habían aumentado un 1,8%.

En el caso de los países del G20, el incremento fue de un 2,1 debido en gran parte al incremento en los países emergentes (4,3%) y no tanto de los avanzados (0,4%). En Europa, incluso, los salarios en su conjunto, en términos reales, no experimentaron subida alguna.

Las débiles subidas de los salarios en Francia (0,1%) o Alemania (0,9%), quedaron neutralizadas por las disminuciones registradas en España (-1,8%), Reino Unido (-0,1%) o Italia (-1,2%). De hecho, la población trabajadora de España, Reino Unido e Italia cobra menos que antes de la crisis 2008. En Japón, más o menos igual, mientras que, en Alemania, Australia, Canadá, Francia, Estados Unidos y Corea, ganan más.

Lo que indican los datos es que las ganancias de productividad no se reflejan en los salarios. En los países con ingresos altos, la productividad laboral ha aumentado un 17% desde 1999 mientras que los salarios reales lo han hecho en un 13%. En muchos países, la participación del ingreso del trabajo (el porcentaje del PIB correspondiente a la remuneración del trabajo) sigue estando considerablemente por debajo de los valores registrados a principios del decenio de 1990.

España, paradigma de desigualdad

En el caso de España se ha producido un aumento de productividad, sobre todo desde el año 2005, que no se ha visto reflejado en los salarios que especialmente desde 2010 han seguido una senda completamente opuesta. El resultado ha sido que el porcentaje del PIB correspondiente a la remuneración del trabajo ha disminuido.

Los salarios en nuestro país estaban estancados en 2016, en un momento en el que en el resto de Europa subían un 1,3%. Había sido uno de los países donde más se habían rebajado durante la crisis. No hay que olvidar que el PIB creció un 3,2% en 2016 y un 3,1 en 2017. El valor de los salarios en España en el 2017 equivalió al 96 por ciento del valor que estos tenían en el 2008. Las pérdidas de poder adquisitivo, por tanto, eran del 4%.

Como resultado, España tiene un nivel de desigualdad superior a la media del os países de altos ingresos. En concreto, cuenta con un coeficiente Gini (en salarios) de 28,5 – donde 0 implica igualdad total y 100 desigualdad total –, cuando en esos países es de 26,1.

La brecha entre hombres y mujeres

Las estimaciones de los salarios promedios o la mediana, y salarios por hora o por mes de hombres y mujeres indican que la población trabajadora femenina cobra entre un 16 y un 22% que la masculina en todo el mundo.

El informe revela también que los países con los niveles más bajos de desigualdad salarial se encuentran en el grupo de países de ingreso alto, mientras que los niveles más elevados de desigualdad salarial se registran en el grupo de países de ingreso bajo y mediano. Entre los países de ingreso alto, la desigualdad salarial más baja la registra Suecia, y la más alta, Chile. Entre los países de ingreso bajo y mediano, Sudáfrica y Namibia cuentan con la desigualdad más alta, mientras que Armenia y Mongolia registran la desigualdad más baja.

Se observan asimismo variaciones considerables de un país a otro, con una brecha salarial promedio por hora que oscila entre el 34% y el –10,3% en Filipinas (en este país, las mujeres ganan, en este caso, por hora, un promedio de un 10,3% más que los hombres).

Entre los países de ingreso alto, llama sorprendentemente la atención el agrandamiento de la brecha salarial de género a medida que nos acercamos a los grupos y categorías profesionales con altas retribuciones salariales. En los países de ingreso bajo y mediano, la brecha salarial de género es mayor en los niveles inferiores de la distribución salarial, que es justo en los tramos donde las mujeres están proporcionalmente sobrerrepresentadas. No obstante, se puede establecer una tenencia común: la participación de las mujeres es menor en aquellos grupos de asalariados que más cobran.

En el caso de España, utilizando la brecha ponderada, el dato nos indica que las mujeres cobran (en promedio, por hora trabajada) un 14% menos que los hombres. Esto supone un punto y medio por debajo que la brecha estimada para el conjunto de los países de altos ingresos (15.5 por ciento). Pero la diferencia aumenta en los deciles más altos hasta alcanzar el 16%, mientras que disminuye en los deciles más bajos, lo que implica que el salario mínimo no está teniendo la capacidad de disminuir esa brecha.

En nuestro país, las mujeres, a pesar de tener niveles formativos más altos que los hombres, tienden a ocupar posiciones de menos calificación que los hombres. Por ejemplo, entre los asalariados no calificados, las mujeres representan un 58%, pero entre los ejecutivos solo alcanzan el 22%, a pesar de que las mujeres están mejor calificadas en términos de educación en ese grupo de trabajadores.

Los datos muestran que en aquellas empresas donde hay más mujeres, el promedio de los salarios es más bajo para todos. En Europa, y lógicamente también en España, trabajar para una empresa con mayoría de empleadas mujeres, puede llegar a implicar cobrar un 15% menos que en otra empresa del mismo sector con plantillas donde hombres y mujeres estén más igualados.

España destaca por la disminución de la actividad laboral de las mujeres justo cuando comienza a tener hijos, (en torno a 30 años). La maternidad penaliza la participación y los salarios de las mujeres y no solo en el momento de tener familias, sino que esto se alarga a través del ciclo vital de las mujeres hasta entrada la edad de jubilación.

Recomendaciones

Las políticas públicas y las medidas en la empresa con diálogo social reducen la desigualdad. Algunos países han adoptados medidas que están teniendo buenos resultados, como es el caso de la Ley de transparencia de pago de Alemania (2017), que autoriza a los empleados individuales a solicitar el salario mensual promedio de los empleados del sexo opuesto dentro de su grupo de comparación (por ejemplo, con un perfil de trabajo similar) y esto se aplica a las empresas con 200 o más empleados o la obligación de los empleadores de 250 o más trabajadores en el Reino Unido de hacer públicas sus brechas salariales de género.

Nota informativa de la Oficina de la OIT en España.

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