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Gesto diocesano solidario de Zaragoza

05 noviembre 2014 | Por

Gesto diocesano solidario de Zaragoza

Saúl Pérez Martínez* | La archidiócesis de Zaragoza y la Sociedad Municipal Zaragoza Vivienda han firmado un convenio que ha permitido apoyar a familias en exclusión residencial y formar un equipo de voluntarios que las acompañen. Todo esto ha sido fruto de la movilización diocesana.

El 14 de marzo de 2014 se presentó públicamente el Gesto Diocesano Solidario contra la exclusión residencial y la pobreza energética en Zaragoza. Con la colaboración del ente municipal, en estos meses, ha sido posible recoger y destinar ayudas económicas provenientes de aportaciones solidarias a familias en exclusión residencial por un importe superior a 25.000 euros, la cesión de cinco viviendas de propietarios particulares al Gesto para destinarlos a alquileres sociales reducidos, intervenir y acompañar socialmente a 30 familias y crear un equipo compuesto por más de 30 personas voluntarias.

A ello hay que añadir que la Coordinadora del Gesto Diocesano Solidario ha conseguido trabajar en estrecha colaboración y comunión con las entidades que se han ido sumando a ella: Cáritas, Manos Unidas, Delegaciones Diocesanas (Pastoral Obrera, Pastoral Juvenil, Pastoral Penitenciaria, Enseñanza y Apostolado Seglar), Consejo de Acción Católica y movimientos apostólicos (JOC, HOAC, Profesionales Cristianos, Movimiento Rural Cristiano y Acción Católica General), órdenes religiosas (Jesuitas-Centro Pignatelli, Hermanas da la Caridad de Santa Ana, Itaka-Escolapios).

Hace seis años se ponía en marcha una iniciativa denominada «Gesto Diocesano Solidario contra la Crisis». El Gesto consistía en un acto, precedido de un trabajo y reflexión, que cada curso pretendía sensibilizar en nuestra diócesis sobre algunas de las consecuencias de la crisis. La pretensión era ponerse en camino y trabajo en la búsqueda de alternativas concretas que den respuesta a las situaciones de carencia o necesidad de nuestro entorno. En particular, impulsando y apoyando proyectos comunitarios de implicación y de transformación.

El curso 2012-2013 el V Gesto Diocesano Solidario tuvo por lema «Primero, los últimos», que sirvió para contemplar y escuchar testimonios de personas víctimas de esta crisis. La Coordinadora del Gesto Diocesano decidió entonces dar continuidad al Gesto, adoptando un compromiso concreto, con la intención de que fuera una ayuda y un apoyo a los últimos, y que pudiera servir al mismo tiempo para sensibilizar e implicar al mayor número de personas de nuestra diócesis ante uno de los problemas que más está preocupando a la sociedad por las terribles consecuencias que supone para las personas y familias que lo sufren: el drama de los desahucios, la exclusión residencial y la pobreza energética.

El porqué de este gesto

La crisis económica ha provocado en los últimos años que millones de personas hayan perdido su trabajo y miles de familias su vivienda. Ya eran muchas las personas sin hogar. Pero ahora muchas otras familias han tenido que suspender el pago de sus hipotecas o no pueden hacer frente a los alquileres o los pagos por los suministros básicos como la luz, el gas o el agua. Las cifras de familias que lo han perdido todo, víctimas de los desahucios, son pavorosas.

La crisis ha impedido acceder a una vivienda a cientos de miles de personas y ha dado lugar a más de 400.000 ejecuciones hipotecarias en estos años en España. En la provincia de Zaragoza, por su parte, solo durante el último año se produjeron más de 1.200 desahucios, lo que supone una media de 3 o 4 «lanzamientos» diarios. Situación que puede agravarse pues, desde el inicio de la crisis, el acceso al Ingreso Aragonés de Inserción (IAI), una prestación para quienes se han quedado sin ningún ingreso, y que representa unos 450 euros mensuales, se ha convertido, por la vía de los hechos, en una interminable carrera de obstáculos para sus solicitantes. Y, desgraciadamente, ahora se plantea su reforma para limitar y reducir más este recurso último que permite cubrir las necesidades más básicas, especialmente la vivienda, a las familias más empobrecidas.

El papa Francisco, después del rezo del Ángelus del domingo 22 de diciembre de 2013, decía: «Hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca han tenido o porque la han perdido por diferentes motivos. ¡Familia y vivienda van de la mano! Es muy difícil para una familia salir adelante sin una casa en la que vivir».

El mismo día que se presentó en el Centro Pignatelli de Zaragoza el Gesto Diocesano, Juan José Asenjo, Arzobispo de Sevilla, pronunciaba durante la ponencia inaugural del I Congreso sobre vivienda social que «en las actuales circunstancias socioeconómicas, la Iglesia y los cristianos, junto a otras instancias de la sociedad civil, debemos ser venero de esperanza para tantas familias que han perdido su vivienda o que ni siquiera han podido acceder a ella. Su clamor debe golpear nuestras conciencias y espolear nuestra generosidad y nuestro compromiso. Sin una casa, sin un hogar, los derechos fundamentales de la persona no encuentran desarrollo ni garantía».

Con esa pretensión se ha desarrollado la acción pública del Gesto Diocesano Solidario de Zaragoza contra la exclusión residencial y la pobreza energética. La colaboración entre la Iglesia y los cristianos con instancias de la sociedad civil para apoyar políticas públicas a favor y al servicio de personas y familias que han perdido su vivienda o tienen amenazada su situación residencial.

Monseñor Asenjo finalizaba su discurso señalando que «el liberalismo desenfrenado y sin entrañas ha conducido al dolor y a la exclusión social de miles de familias, generando situaciones de marginación y pobreza». Apelaba por ello a «seguir poniéndonos manos a la obra, nunca mejor dicho, sin demora, sin excusas, con entusiasmo, sin dejarnos arrastrar por el pesimismo, con la noble ambición de construir un mundo más justo, humano y fraterno, tal como Dios lo soñó, lo que sin duda comienza por tener una vivienda digna para todos».

Una cuestión de dignidad

El fenómeno de los desahucios es una situación intolerable, al igual que lo es el que tantas familias no puedan hacer frente a los gastos de luz, agua, calefacción… La vivienda no la entendemos tan solo como cuatro paredes y un techo, sino como el espacio desde donde las familias pueden construir un hogar y disfrutar de un entorno, ya sea el barrio, pueblo o ciudad, desde donde socializarse y poder vivir con dignidad.

El Gesto Diocesano Solidario de Zaragoza ha convocado y sumado a distintos movimientos apostólicos, delegaciones diocesanas, congregaciones y colegios religiosos. Pero también a jóvenes, adultos y mayores. Cada uno desde sus talentos y su experiencia. El servicio puesto a disposición de otras personas, víctimas de esta crisis. Personas que son hijas de Dios y ante quienes no podemos mirar impasibles como su dignidad queda pisoteada.

*JOC de Zaragoza.
 Publicado en el nº 1565 de NNOO, mes de noviembre de 2014

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