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Bio Sol Portocarrero de Almería corrige su política laboral

02 junio 2011 | Por

Bio Sol Portocarrero de Almería corrige su política laboral

Las relaciones laborales en la empresa de agricultura ecológica Biosol Portacarrero no eran tan saludables como los productos que empaqueta y exporta. Hasta que el Sindicato Obrero del Campo, integrado en el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SOC-SAT), y la cadena Coop de Suiza tomaron cartas en el asunto.

De las siete mil toneladas de frutas y hortalizas orgánicas un 98% son exportadas a países de la UE. Estos productos, a pesar de cumplir los estándares ecológicos de calidad más altos, resultaban tóxicos, al menos, para parte de los trabajadores implicados en su manipulación. El SOC-SAT decía que «la empresa que se presenta como un modelo a seguir en cuanto a calidad ambiental y filosofía de lo orgánico no se diferencia del resto del sector en cuanto al sistema de malas prácticas laborales».

Los siete millones de productos hortofrutícolas orgánicos que en un 98% llegaban al año a países de la Unión Europea, a pesar de cumplir los estándares ecológicos de calidad más altos, resultaban tóxicos, al menos, para parte de los trabajadores implicados en su manipulación. El SOC-SAT decía que «la empresa que se presenta como un modelo a seguir en cuanto a calidad ambiental y filosofía de lo orgánico no se diferencia del resto del sector en cuanto al sistema de malas prácticas laborales».

El sindicato, a través de decenas de trabajadores despedidos, mujeres inmigrantes en su mayoría, se enteró en 2008 de la utilización de mano de obra vulnerable en condiciones precarias y alejadas del respaldo sindical, con el fin de «lograr un coste salarial bajo y mantener una presión constante sobre las personas empleadas que permite largas jornadas de trabajo, así como el menosprecio a la seguridad y salud laboral». Era práctica habitual sortear la obligatoriedad de hacer un contrato estable a los temporales mediante el cambio a otras empresas del mismo grupo (Biosol, Enconíjar, Manipulados Parque Natural…) y sustituir a los fijos por precarios, en claro fraude de ley, según denuncia Federico Pacheco, miembro del comité del SOC-SAT de Almería.

La comercializadora ecológica cuenta con 100 hectáreas de invernadero entre los terrenos propios y los de otros 15 agricultores asociados, principalmente en el municipio de Níjar, además de otras seis hectáreas dotadas de la última tecnología. El encadenamiento de los cultivos (del tomate, pimiento, pepino, calabacín, berenjena, sandía y melón) le permite mantener la actividad todo el año. De hecho, se ha convertido en un agente económico de gran importancia para la zona y goza de un merecido prestigio por utilizar técnicas de producción respetuosas con el medio ambiente. Recibe, además, importantes recursos financieros tanto del ámbito local como de las administraciones españolas y europeas. Tiene en plantilla a más de 200 trabajadores, incluidos los de los invernaderos

Las denuncias de las empleadas por el exceso de jornadas, el pago incorrecto de las horas extras, la discriminación en el reparto del trabajo, el maltrato de las encargadas y el incumplimiento de los descansos y de otras normas sobre el transporte y la seguridad venían siendo constantes desde hacía tiempo, pero las trabajadoras no querían que los sindicatos entraran en la empresa, por miedo a las represalias. Sin embargo, en caso de despidos sí pedían la intervención sindical. Es lo que le ocurrió al SOC-SAT de Almería. En el mejor de los casos, se lograba que la indemnización final fuera mayor de lo que la empresa, en un primer momento, estaba dispuesta a conceder.

Pero en 2010, a la acción sindical tradicional se le unió la denuncia pública, a través del periódico suizo Tages Anzeiger, en el que la periodista alemana Shelina Islam recogía las quejas de doce trabajadoras marroquíes que habían sido despedidas. Bio Suisse, una organización de agricultores que certifica los productos biológicos, alertó a la cadena suiza Coop, que decide a su vez pedir explicaciones a su proveedor y propone mediar entre las partes, al tiempo que opta por suspender la compras a Biosol Portacarrero hasta obtener una respuesta satisfactoria. La reacción suiza trascendió a Holanda, Alemania y otros países europeos, muy sensibles con el «dumping social», con la competencia desleal basada en la violación de los derechos laborales que acaba por perjudicar también a aquellas empresas que sí cumplen las reglas.

Ante las primeras reacciones públicas y denuncias interpuestas en los tribunales la empresa opta por readmitir a seis de las despedidas, sin pagar los salarios devengados, para intentar acallar las protestas. Las readmitas se sienten, no obstante, represaliadas: tienen menos horas de trabajo y son tratadas con malas formas y así se lo hacen saber a los comercializadores y distribuidores europeos. El 14 de marzo pasado, miembros de Bio Suisse, Coop, Campiña Verde (comprador de Rewe Alemania) y Eurogrupo acuden a San Isidro, en la zona de Níjar, para conocer por boca del SOC-SAT y las propias trabajadoras la situación laboral en la empresa ecológica. En la reunión con los representantes de Bio Sol, la empresa insiste en no readmitir a las despedidas ni satisfacer las nóminas sin cobrar, aunque días más tarde comienza a cumplir los requerimientos de la Inspección de Trabajo que le obligaban a hacer fijas a las trabajadoras temporales que llevaban varias campañas como empleadas. Con todo, de las 80 personas contratadas para el manipulado de las hortalizas, sólo 15 pasaron a ser fijas, mientras que otras cuatro, con bastante antigüedad, siguieron igual.

Desesperadas, sin apenas recursos para esperar las sentencias judiciales, las seis despedidas, y no readmitidas, recurren a la prensa local para dar a conocer el conflicto. El SOC-SAT organiza varias movilizaciones, confiando en que los consumidores europeos no se desentiendan de la situación y ante el temor de que Biosol, con el apoyo del tejido empresarial, radicalizara aún más su postura para evitar sentar un precedente que pudiera significar un cambio en las relaciones laborales del sector. Afortunadamente la cadena suiza lanzó un ultimátum a la empresa para que alcanzara una acuerdo entre las partes en litigio o de lo contrario se buscaría un nuevo proveedor. Para el sindicalista del SOC, Federico Pacheco, hacía falta «una reacción fuerte y decidida por parte de los consumidores de productos biológicos de España y de Europa», toda vez que quedaba claro que «no se puede seguir comprando y certificando a empresas que no están respetando los derechos básicos laborales y sociales de los trabajadores».

Finalmente, el 28 de abril la empresa y los trabajadores alcanzaron un acuerdo que ponía fin al desencuentro. Biosol Portacarrero por fin reconoció la improcedencia del despido de seis trabajadoras, y se comprometió a corregir las prácticas laborales abusivas, así como a respetar las normas sobre representación e interlocución sindical. El SOC-SAT se comprometió, por su parte, a contrastar las futuras denuncias que reciba por parte de sus afiliadas, en colaboración y diálogo con la empresa. Ambas partes aceptaron la mediación de Bio Suisse ante posibles conflictos que pudieran presentarse en el futuro. De hecho la organización helvética volverá el próximo octubre para confirmar que las relaciones laborales siguen su cauce habitual

Destaca Federico Pacheco, del SOC-SAT, que «en numerosas ocasiones ha habido reacciones fuertes que han hecho que los supermercados y otros distribuidores se preocupen por hechos similares y exijan explicaciones o controles a través de las llamadas certificaciones sociales, como BSCI o GRASP», pero «esta es la primera vez que un comprador, en este caso la cadena Coop de Suiza, decide suspender sus compras hasta tanto no se resuelva el conflicto y se implican de lleno en su resolución a través de la realización de visitas y auditorías».

«Desde el SOC de Almería valoramos muy positivamente este éxito de la lucha de unas trabajadoras inmigrantes que a pesar de haber estado en todo momento muy presionadas nunca han cedido a los chantajes, y siempre han sabido mantener la unidad y la confianza en la organización sindical», destaca Pacheco. Sin duda, «la actitud decidida de la cadena de supermercados, forzada por la presión de sus propios consumidores», insiste Pacheco «es un precedente muy importante para que se mejore la situación laboral y social de los obreros del campo y el manipulado en Almería». La unión entre sindicatos y consumidores ha resultado clave para la defensa de la dignidad de los trabajadores, todo un hito que marca el camino a seguir.

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