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«Hay que facilitar el camino de salida de la violencia»

25 noviembre 2010 | Por

«Hay que facilitar el camino de salida de la violencia»

Entrevista a Carmen León, de 65 años, maestra de formación; y ama de casa y militante cristiana y social por elección, casada, con tres hijos y cinco nietos. Es la portavoz de la Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres, que agrupa a 60 colectivos de mujeres, partidos y sindicatos y que se gestó tras el asesinato de Ana Orantes en 1997 para constituirse oficialmente un año después.

¿Qué labor hace la Plataforma?

–Desde hace ocho años en el Ayuntamiento y tres en la diputación, todos los meses convocamos un pleno extraordinario en ambas instituciones para denunciar los asesinatos en toda España que ha habido en ese mes. Desgraciadamente, todos los meses ha habido un asesinato, algunos incluso seis o diez…, barbaridades. Además cuando el asesinato es en Córdoba, convocamos concentraciones, llamamos a la prensa, acompañamos a la familia…

Cuando llega noviembre convocamos una manifestación, a la que acuden hasta 5.000 personas, tenemos más poder de convocatoria que muchas entidades; una marcha en bici, ponemos mesas informativas en todos los barrios de la ciudad aprovechando la celebración de los mercadillos para acercarnos a las mujeres posibles víctimas que no están organizadas, nos acercamos a los pueblos, cuyas asociaciones vienen a la manifestación.

Además, cada vez que hay una declaración de algún personaje público o se toma alguna medida, damos nuestra opinión. En el Pleno del Ayuntamiento de octubre, por ejemplo, expresamos nuestro rechazo a la supresión del Ministerio de Igualdad y denunciamos cómo nos hemos sentido utilizadas.

También llegamos a los institutos. Este año hemos realizado un estudio de la percepción del alumnado de la ciudad de Córdoba sobre la Educación en Igualdad que está recibiendo. Hay datos sorprendentes, nadie te dice que las mujeres son inferiores o que se merecen que las maten, pero hay un dato fundamental: dicen los jóvenes que la educación en igualdad es estupenda pero que se la tiene que dar la familia.

¿Qué otros datos del informe sobre el alumnado le preocupan?

–Si analizamos el reparto de las tareas en el hogar en la familia, se ve que la inmensa mayoría recaen sobre la madre, que los estereotipos se siguen manteniendo en la práctica. También es muy preocupante el dato de que un 70% dice que lo que habría que hacer a los maltratadotes y asesinos es lo mismo que ellos han hecho. Ves eso y te preguntas, ¿qué está pasando?, ¿por qué tanta agresividad? Luego están, pocos pero ahí están, los que dicen que las mujeres tienen la culpa. Resulta que hay un porcentaje alto que dice que conoce casos de maltratos y muchos que dicen que de saberlo lo denunciarían. Es evidente que no hay tantas denuncias como casos dicen los encuestados que conocen. Es decir, contestan lo correcto, pero luego a la hora de actuar no se da el paso.

¿Qué valoración hace de la tan demandada Ley Integral contra la Violencia de Género?

–La ley en sí es muy buena, se hizo con las aportaciones de los colectivos feministas y de mujeres y es un instrumento muy importante. Sin embargo, quien tiene que cumplirla, no lo hace. Más si hablamos de los jueces y ese miedo a la parcialidad y su posible inconstitucionalidad. Nos llegan quejas de las mujeres. Algo parecido pasa con los hombres y mujeres que tienen que educar en igualdad, no tienen claro eso que nosotras llamamos la perspectiva de género, esa desigualdad que se mantiene por el poder de un género sobre otro. También ocurre que faltan recursos y no se le da la importancia que tiene. El gobierno decía que la igualdad y la lucha contra la violencia era una prioridad, pero ahora para contentar a los sectores más conservadores y retrógrados, suprime el ministerio de Igualdad, que era el que menos presupuesto tenía, pero simbólicamente era muy importante. Si hubiera 65 muertes al año –cifra de mujeres asesinadas por sus parejas, hasta el 26 de octubre–, por causa de ETA o de un colectivo determinado como los artistas o los futbolistas, el país estaría en pie de guerra.

¿Qué más hay que hacer para erradicar la violencia machista desde la sociedad civil organizada?

–Lo que estamos haciendo. Primero, hacer que el problema esté permanentemente en el candelero y no pase desapercibido. Segundo exigir a los poderes públicos que cumplan con la ley y denunciar todos los casos. Y tercero ser cauce de propuestas para mejorar. Llevamos pidiendo un Pacto de Estado, para que los partidos no utilicen la violencia de manera partidista y electoralista la tira de tiempo, pero no hay manera. Luego nos buscan para manipularnos, pero a la hora de ser eficaces y comprometer recursos, la cosa cambia.

¿Hace falta un cambio cultural que transforme nuestra escala de valores?

–Claro. En teoría, según la Ley de Igualdad, todos los centros tienen que tener una persona responsable en cada centro que vele por la Educación en Igualdad…, pero en la mayoría de los casos no pasa de ser un cargo más. Hay otro apartado de sensibilización a la sociedad que es muy importante… Nosotras decimos, por activa y por pasiva, que los colectivos de mujeres tienen que apostar también por esto. Vemos que hay muchas asociaciones de mujeres, pero que la mayoría no hacen lo que juzgamos como fundamental, que es formarse y formar en igualdad y preparar a las mujeres para estar presentes en los ámbitos de toma de decisión. No sólo no lo hacen sino que se dedican a adormecer a las mujeres con los viajes, los talleres…, el “peti-puá”, que decimos, y que está muy bien, pero que no basta. No se cuestionan lo que está pasando, qué puedan hacer ellas, caer en la cuenta de que nosotras mismas estamos manteniendo la desigualdad. Llevamos ya año denunciando esto, de hecho el Consejo Municipal de las Mujeres de Córdoba, a propuesta nuestra, cuenta con una Escuela de Formación Feminista. Pues casi no se utiliza y en cambio otros talleres, donde se fomentan otras cosas, son los que tienen más demanda. La cultura patriarcal está muy instalada en toda la sociedad. Hoy nadie te dice que el hombre es superior a la mujer, que la mujer tienen que estar supeditada, que la división del trabajo por sexos está bien. Hemos avanzado ideológicamente pero en la práctica se mantiene la desigualdad. La prueba está en la encuesta de los chavales a la que me he referido antes.

Como militante de la HOAC, ¿qué crees que puedes aportar a esta lucha?

–Tengo que decir que hay muchas en el grupo de trabajo concreto de la Plataforma que son ateas y anticlericales, como feministas radicales que son. Pero tienen una actitud de servicio, generosidad y entrega con la que me dan sopas con hondas. Yo intento que no perdamos la conexión con las víctimas y fundamentalmente que el sufrimiento de las víctimas sea nuestro motor y que ellas sean el centro de toda nuestra actividad. Lo importante es facilitarles el camino de salida de la situación de violencia. También intento que todas las personas del grupo de trabajo sean protagonistas, corresponsables, participen, que no sea algo de unas cuantas, de las que tienen más facilidades de expresión o mayor capacidad, que sea algo de todas y sea lo más democrático posible. Por respeto a la persona y para que no haya entre nosotras actitudes de dominación.

¿Entienden sus compañeros de la HOAC su compromiso en esta plataforma?

–Llevo muchos años en este compromiso y hasta ahora me siento entendida y respaldada. Es verdad que las muertes de mujeres son una barbaridad, pero la violencia no se acaba ahí, no se reduce al ámbito del hogar. Si hablamos del ámbito laboral tenemos la desigualdad salarial, la discriminación, el acoso sexual…

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