Un tropezón que llama a defender la sanidad pública

Tras un accidente laboral, una profesora de Secundaria tuvo que pasar por varios hospitales hasta que, una semana después, fue operada. El sistema sanitario, financiado por todos los contribuyentes, necesita más medios, más personal y más atención. 

Durante una excursión con estudiantes de 3º de la ESO a La Mola (Vallès Occidental) la profesora se torció un pie, lo que le acabó provocando una rotura trimaleolar del tobillo derecho. Tuvo que intervenir un helicóptero, ya que no había otra manera de descender del punto en el que se encontraban, para trasladar a la paciente al Hospital Taulí de Sabadell.

Ya en las urgencias de traumatología, un espacio reducido debido al operativo especial para atender las patologías derivadas de la COVID, el equipo médico anuncia que es necesaria una intervención quirúrgica.

Sin embargo, al residir en Barcelona, no en Sabadell, proponen a la paciente trasladarla de nuevo, esta vez, a su hospital de referencia, el Hospital del Mar. Solo que tiene que esperar horas. Al llegar, vuelven a hacerle las pruebas diagnósticas, porque han perdido el historial. Después de otra larga espera en el pasillo y luego en un box de urgencia, de madrugada, es llevada a una habitación en planta, que comparte con otra persona.

Finalmente, al haber sufrido un percance en jornada laboral, es trasladada, una vez más, a otro hospital coordinado con la mutua correspondiente, la Clínica Delfos, donde pasa una semana hasta que finalmente es operada del tobillo.

«Si nuestra sanidad pública (y las que deberían ser públicas, como las mutuas) tuvieran más personal, más recursos, mi intervención podría haberse realizado mucho antes», opina la afectada, que más que quejarse individualmente y a quien no tiene la culpa, cree necesario reclamar un sistema sanitario público bien gestionado, con suficientes medios y personal.

«Todos los trabajadores y trabajadoras de los diferentes hospitales han sido sumamente profesionales, pero estoy segura de que desearían tener mejores condiciones para seguir atendiendo a los pacientes como saben hacer», concluye.

Discernimiento

«Nosotros afirmamos que la vida y la salud son valores igualmente fundamentales para todos, basados en la dignidad inalienable de la persona humana. Pero si esta afirmación no va seguida de un compromiso adecuado para superar las desigualdades, estamos aceptando de hecho la dolorosa realidad de que no todas las vidas son iguales y la salud no está protegida para todos de la misma manera. Y aquí quiero reiterar mi preocupación de que siempre haya un sistema de salud gratuito». Papa Francisco, en la Asamblea plenaria de la Pontificia Academia para la Vida (27/09.2021).

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