El trabajo esencial de la limpieza

Nací en un barrio marginal de Barcelona, La Mina, en el seno de una familia que venía de Andalucía con una mentalidad muy machista, en la que la mujer solo servía para cuidar de la casa y para servir al hombre.

Siempre intenté salir de ahí. No pude terminar Formación Profesional. Aunque luego hice otros cursos, finalmente acabé en el mundo de la limpieza. Comencé limpiando porterías con un contrato de cuatro horas, pero la distancia entre una y otra hacía que dedicara unas ocho horas al día. Así estuve hasta que me quedé en paro. Entonces entré en contacto con la JOC, gracias a la que aprendí unos valores nuevos para mí: una forma de luchar que me encantó y me hizo ver la vida diferente, conocer al Dios obrero.

Tras un tiempo en paro y haber decidido no volver a limpiar porterías, empecé a trabajar por la noche limpiando unas oficinas en la zona alta de Barcelona. No me pagaban el plus de nocturnidad. Entraba a las 20:30 h y salía a las 02:00. Entre oficina y oficina debía o bien ir andando o en transporte público. De nuevo me quedé en paro. Yo iba creciendo y haciéndome mayor. Dejé la JOC y di el paso a la HOAC junto con mi equipo, que siempre me ha ayudado a tomar muchas decisiones. Doy gracias por tener un grupo (el mismo que todavía está conmigo) que me ayudó a tomar la decisión más importante en mi vida: mi independencia.

Algo más tarde pasé a trabajar en una empresa de limpieza con más estabilidad. Limpiaba en un centro cívico. Hasta entonces nunca había tenido una compañera de trabajo. Reconozco que, en el mundo de la limpieza, según mi experiencia, hay mucha envidia. De la noche a la mañana mi relación con mi compañera cambió cuando la encargada me dio más horas y a mi compañera no. Empezó a hacerme la vida imposible y, otra vez gracias a mi grupo y a lo aprendido en la JOC y en la HOAC, me vi con fuerzas para hablar con mi encargada y mi compañera para intentar arreglar la situación. Cambié a limpiar escuelas, que es donde ahora estoy y comencé a estar mejor. He tenido muchos altibajos con las compañeras, reconozco que me cuesta gestionar bastante la relación con ellas. Estuve un tiempo más con esa empresa, pero perdió el concurso para seguir limpiando esas escuelas donde trabajaba, así que la que lo ganó se quedó con las trabajadoras. En esta nueva empresa parecía que todo iba mejor, pero cuando empezó la pandemia nos mandaron a todas a casa sin explicación de lo que nos pasaría, sin saber nada de nuestro futuro. Yo me quedé confinada con mi madre ya mayor, que hasta entonces vivía sola en el barrio de La Mina, donde la gente no cumple las normas COVID.

Mi contrato laboral es fijo discontinuo y en verano, cuando las escuelas ya no funcionan, acaba mi contrato y me acojo al paro. Este año por culpa de la COVID y la mala gestión de la administración hemos estado sin cobrar el paro tres meses. Ya sabéis lo difícil que era contactar con el SEPE para que te asesoraran o te informaran. En septiembre la empresa nos mandó a trabajar sin informarnos de nada. Fuimos las trabajadoras las que nos tuvimos que espabilar con los pocos materiales que nos dieron anti-COVID: una mascarilla para todo el año. Ahora seguimos luchando y afrontando esta epidemia solas, sin ningún apoyo de nuestra empresa.

Durante estos años he luchado mucho y he ido creciendo como persona. La JOC y luego la HOAC me han ayudado a crecer y a superar los obstáculos que me ha puesto la vida. Doy gracias, sobre todo, a mi grupo, por acompañarme, porque me ayuda a reflexionar y me hace ver lo que tengo y puedo hacer. Gracias a la HOAC además por enseñarme lo que sé.

Discernimiento

La reciente pandemia nos permitió rescatar y valorar tantos compañeros y compañeras de viaje que, en el miedo, reaccionaron dando la propia vida (…) médicos, enfermeros y enfermeras, farmacéuticos, trabajadores de los supermercados, personal de limpieza, cuidadores, transportistas, hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas… comprendieron que nadie se salva solo (Papa Francisco, Fratelli tutti, 54).

Actúa y transforma

¿Crees que esta sociedad trata dignamente a las trabajadoras de la limpieza y los cuidados? Cuando oyes «chica de la limpieza» o incluso «señora de la limpieza» o «la que ayuda en casa», ¿cómo te sientes?, ¿cómo piensas que se siente esa mujer?

¿Qué organizaciones defienden los derechos de las ocupaciones esenciales para cuidar y proteger la vida y la salud de toda la sociedad? ¿Son cercanas a las personas a quienes no se les respetan sus derechos?

¿Qué acciones puedes adoptar para fomentar una respuesta colectiva que cuide y promocione a las personas con trabajos invisibles y precarios pero esenciales?
¿Qué medidas políticas habría que impulsar en la lucha por los derechos de las y los trabajadores esenciales para la vida?

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