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Málaga | Se presenta un libro sobre el papa Francisco y el trabajo

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Málaga | Se presenta un libro sobre el papa Francisco y el trabajo

09 octubre 2019

El viernes 11 de octubre, a partir de las 19.30 horas, tienen lugar los actos de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente en la Diócesis de Málaga.

La parroquia Stella Maris (Málaga) acoge la Eucaristía con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente organizada por la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (CONFER y HOAC) en Málaga.  A continuación, a las 20:30 horas, Abraham Canales, presentará su libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo, que recoge el magisterio del papa Francisco en torno al trabajo hasta el momento. Para darlo a conocer, el autor será entrevistado por la periodista Ana María Medina, de la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación y presentadora del programa Periferias de TRECE.

Abraham Canales es responsable de publicaciones de la Hermandad Obrera de Acción Católica. Este libro es una recopilación comentada de textos, a modo de compendio, recoge el compromiso del papa Francisco con el trabajo decente expresado con total nitidez en Evangelii gaudium y en Laudato si’, dos de sus aportaciones de referencia tanto para la Iglesia como para las «personas de buena voluntad» del planeta.

Mensaje del papa Francisco a la reunión centenaria de la OIT

Iglesia

Mensaje del papa Francisco a la reunión centenaria de la OIT

27 junio 2019

Intervención del cardenal Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio Integral del Desarrollo Humano, en la reunión centenaria de la OIT para trasladar el mensaje del papa Francisco. Documento original en inglés (pdf)castellano (pdf) | Vídeo | Audios en castellano, inglés y francés.

A los participantes de la 108 sesión de la
Conferencia de la 
Organización Internacional del Trabajo*
Del 10 al 21 de junio 2019, Ginebra

Saludos

Es un honor y una alegría para la Santa Sede participar en esta 108 asamblea de la Organización Internacional del Trabajo. Un especial agradecimiento al director general, el Sr Guy Ryder, que tan amablemente me ha invitado a presentar este mensaje y por haberme invitado –en varias ocasiones–, a visitar las oficinas de la OIT en Ginebra, invitación que espero pueda aceptar tan pronto como me lo permitan mis obligaciones.

Con el fin de expresar mi gratitud y aprecio por los cien años de esta, aún joven, institución, me gustaría empezar destacando la importancia que tiene el trabajo para la humanidad y el planeta. A pesar de nuestros esfuerzos en la construcción de la paz, la justicia social y las normas laborales[1], nos enfrentamos a serios problemas de desempleo, explotación, trata de personas y trabajo esclavo, salarios injustos, entornos laborales poco saludables, agotamiento de los entornos naturales, y prácticas y medios tecnológicos cuestionables.

Trabajo y la realización personal y socio-ecológica

El trabajo no es solo algo que hacemos a cambio de otra cosa. El trabajo es primero y ante todo “una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal”[2]. También tiene una dimensión subjetiva. Es expresión de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios, el trabajador (Gen 2, 3). Así, “somos creados con vocación al trabajo”[3].

Además de ser esencial para la realización de la persona, el trabajo también es fundamental para el desarrollo social. Mi predecesor san Juan Pablo II lo dijo de forma preciosa, cuando explicó que “el trabajo es trabajo con otros y trabajo para otros”; y cuando como fruto, el trabajo ofrece “ocasiones para el intercambio, la relación y el encuentro”[4]. Cada día, millones de personas cooperan en el desarrollo mediante sus actividades manuales o intelectuales, en las grandes ciudades o en las zonas rurales, con tareas sofisticadas o sencillas. Todas son expresiones del amor concreto por la promoción del bien común, de un amor social.[5]

Sin embargo nuestra vocación al trabajo está también indisolublemente conectada con la forma en la que interactuamos con el medio ambiente y la naturaleza. Estamos llamados a trabajar en el “cultivo y mantenimiento” del jardín del mundo (cf. Gn 2, 15), es decir, a cultivar la tierra para que sirva a nuestras necesidades sin dejar de cuidarlo y protegerlo[6]. El trabajo es camino de crecimiento, pero sólo si es un crecimiento integral que contribuye a todo el ecosistema de la vida: a los individuos, las sociedades y el planeta.

Por lo tanto, el trabajo no puede considerarse una mercancía o un mero instrumento en la cadena de producción de bienes y servicios[7]. Más bien, puesto que es la base para el desarrollo humano, el trabajo tiene prioridad sobre cualquier otro factor de producción, incluyendo el capital[8]. De ahí el imperativo ético de “defender puestos de trabajo”[9] y de crear otros nuevos en proporción al aumento de la viabilidad económica[10], así como de asegurar la dignidad del trabajo en sí mismo[11].

Crear y defender el empleo hoy

Sin embargo, solo necesitamos echar un vistazo a los hechos para ver que el trabajo, con bastante frecuencia, y tristemente, dificulta la realización humana y no sirve para el cultivo y mantenimiento de la creación de Dios o para acentuar la dignidad de los trabajadores. Por lo tanto, ¿qué clase de trabajo tenemos que defender, crear y promover?

Es un tema complejo. En el interconectado mundo de hoy, responder a la complejidad de los temas laborales requiere un análisis exhaustivo e interdisciplinar. Acojo con satisfacción los enfoques de la OIT a este respecto, especialmente su intento actual de redefinir el trabajo a la luz de las nuevas realidades políticas y socioeconómicas, en particular aquellas que están afectando a los pobres. Gracias también por permitir que la Iglesia sea parte de esta iniciativa mediante el papel del Observador Permanente de la Santa Sede en la OIT[12].

Cuando el modelo de desarrollo económico se basa únicamente en la dimensión material de la persona, o cuando solo beneficia a algunos con la exclusión de otros, cuando daña el medio ambiente, causa a la “hermana tierra, junto con todos los abandonados de nuestro mundo, a gritar, suplicando que tomemos otro rumbo”[13].

El nuevo rumbo del desarrollo económico sostenible necesita situar a la persona y el trabajo en el centro del desarrollo, mientras se busca integrar los temas laborales con los medioambientales. Todo está interconectado, y debemos responder de manera integral[14].

La contribución del primer juego de triple “T”

Una contribución válida a esta respuesta integral es lo que algunos movimientos sociales y sindicatos han llamado la triple T: tierra, techo y trabajo[15]. No queremos un sistema de desarrollo económico que empuje a la gente a estar desempleada, sin techo o exiliada. “La tierra es esencialmente una herencia compartida, cuyos frutos están destinados para beneficiar a todos”[16] y “llegar a todos de manera justa”[17]. Este tema adquiere relevancia especial en relación a la propiedad de la tierra, tanto en las zonas rurales como urbanas, y con el proceso legar de garantizar el acceso a ella[18]. En este hecho, el criterio de justicia por excelencia es la aplicación del principio de “el destino universal de los bienes de la tierra”, donde “el derecho de todos a su uso” es “el principio fundamental de todo orden ético-social”[19].

La interdependencia entre trabajo y medio ambiente nos fuerza a repensar el tipo de tareas que queremos promover en el futuro y aquellas que necesitan ser sustituidas o resituadas, tales como las actividades de la industria de combustibles fósiles contaminantes. Es imperativo pasar del actual modelo de energía fósil a uno de energía renovable, si queremos cuidar la madre tierra, sin la que no hay trabajo posible. Pero sería injusto si esta transición de energías se llevara a expensas de los necesitados. Al promover y defender el empleo, debemos tener en cuenta la conexión entre “techo, tierra, trabajo”[20].

Contribución del segundo juego de triple “T”

Otra aportación para una respuesta integral a los problemas actuales entorno al trabajo es otro juego de “T”: tradición, tiempo y tecnología.

La palabra tradición viene del latín tradere; significa transmitir a otros, para dar, en particular a las nuevas generaciones. En el campo del trabajo, necesitamos transmitir no solo el “saber cómo” tecnológico, sino también experiencias, visiones y esperanzas. Esta dinámica intergeneracional es fundamental en este momento de la historia, cuando necesitamos combinar sabiduría con pasión por el bien de la humanidad y nuestra casa común.

En términos de tiempo, sabemos que “la aceleración continua de los cambios” y “un ritmo de vida y trabajo más intenso”, no contribuyen a un desarrollo sostenible o la mejora de la calidad de la vida de las personas[21]. Debemos dejar de concebir el tiempo de manera fragmentada, como una dimensión desechable y costosa de los negocios. En realidad, el tiempo es un regalo (de Dios) que se recibe, se aprecia y se valora, donde podemos iniciar procesos de avance humano, donde podemos estar atentos a la vida que nos rodea. Es por eso que necesitamos tiempo para trabajar, y tiempo para descansar; tiempo para el trabajo, y tiempo para contemplar la belleza del trabajo humano y la naturaleza[22]. Necesitamos tiempo para reducir la marcha y darnos cuenta de la importancia de estar presente en el momento más que correr siempre hacia el siguiente momento.

También sabemos que la tecnología, de la cual recibimos tantos beneficios y oportunidades, puede obstaculizar el desarrollo sostenible cuando se asocia con un paradigma de poder, dominación y manipulación[23]. En el contexto actual de la Cuarta Revolución Industrial, caracterizada por esta rápida y refinada tecnología digital, la robótica y la inteligencia artificial[24], el mundo necesita instituciones como la OIT. Vosotros tenéis la capacidad de desafiar una generalizada mentalidad tóxica para la cual no importa si hay degradación social o medioambiental; para la que no importa qué o quién se usa o se descarta; para la cual no importa si existe el trabajo forzoso de niños o desempleo juvenil[25].

Como defiende el tema del Día contra el trabajo infantil de la OIT de 2019 “¡Los niños no deberían trabajar en los campos, sino en los sueños!”[26]

Sobre los jóvenes, “la falta de trabajo tiene un impacto negativo en su capacidad para soñar y tener esperanza, y les priva de la posibilidad de contribuir al desarrollo de la sociedad”[27]. El empleo juvenil y la inseguridad laboral a menudo están vinculados a una mentalidad económica de explotación laboral y medioambiental, con una cultura tecnocrática que no pone al ser humano en el centro, y con la falta de voluntad política para abordar en profundidad este complejo tema[28]. No es una sorpresa, entonces, que la gente joven exija cambios y “se pregunten cómo alguien puede afirmar que está construyendo un futuro mejor sin pensar en la crisis medioambiental y los sufrimientos de los excluidos”[29]. Necesitamos escuchar a los jóvenes para contrarrestar la actitud de dominio con la actitud del cuidado: cuidado a la tierra y a las generaciones futuras. Esta es una “cuestión básica de justicia [y de justicia intergeneracional], puesto que el mundo que hemos recibido también pertenece a aquellos que nos seguirán”[30].

Una institución global como la OIT está bien equipada para promover, junto a la Iglesia, esta mentalidad del cuidado, la inclusión y el desarrollo humano real. Por eso, debemos promover y defender el empleo teniendo en cuenta la conexión entre tradición, tiempo y tecnología[31].

Conclusión

En el complejo e interconectado mundo de hoy, debemos resaltar la importancia del trabajo bueno, inclusivo y decente. Es parte de nuestra identidad humana, necesaria para nuestro desarrollo humano, y vital para el futuro del planeta. Por lo tanto, si bien elogio el trabajo que la OIT ha realizado en el último siglo, animo a todos los que sirven a la institución a continuar abordando el tema del trabajo en toda su complejidad. ¡Necesitamos personas e instituciones que defiendan la dignidad de los trabajadores, la dignidad del trabajo de todos, y el bienestar de la tierra, nuestra casa común!

¡Dios les bendiga a todos!

Desde el Vaticano, 10 de junio de 2019

 

 

* Traducción, del inglés al castellano, realizada por la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de España. www.hoac.es

[1] Cf. ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, Constitución OIT (1919), Preámbulo.
[2] Carta encíclica Laudato si’ (24 de mayo de 2015), 12S: AAS 107 (2015), SOS.
[3] Ibid.
[4] Ibid, 273.
[5] Cf. Laudato si’, 231: AAS 107 (2015), 937-938.
[6] Cf. ibid, 67:AAS 107 (2015), 873-874.
[7] San Juan Pablo II, carta encíclica Laborem exercens (14 de septiembre 1981), 7: AAS 73 (1081), 592-594.
[8] Cf. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 276.
[9] Exhortación Apostólica Evangelii gaudium (24 de noviembre de 2013), 203: AAS 105 (2013), 1105.
[10] Cf. ibid., 204: AAS 105 (2013), 1105-1106.
[11] Cf. ibid., 205:AAS 105 (2013), 1106.
[12] Véase, entre otros, el proyecto: El futuro del trabajo, el trabajo después de la Laudato si’.
[13] Laudato si‘, 53: AAS 107 (2015), 868.
[14] Cf. ibid, 16, 91, 117, 138, 240: AAS 107 (2015), 854-855, 883-884, 894, 902-903, 941-942.
[15] Cf. Discurso a los participantes en el encuentro mundial de movimientos populares, 5 de noviembre de 2016.
[16] Laudato si’, 93: AAS 107 (2015), 884-885.
[17] CONCILIO VATICANO II, Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo moderno, Gaudium et spes, 69.
[18] Cf. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 283.
[19] Laudato si’, 93: AAS 107 (2015), 884-885.
[20] Cf. Carta a los participantes en la Conferencia Internacional “De la Populorum progressio a la Laudato si”’, 24 de noviembre de 2017.
[21] Laudato si’, 18: AAS 107 (2015), 854.
[22] Cf. ibid, 12: AAS 107 (2015), 852.
[23] Cf. ibid., 102-114: AAS 107 (2015), 887-893.
[24] Cf. J. MANYIKA, “Tecnología, trabajo y el futuro del trabajo”, Informe del Instituto Global McKinsey elaborado para el Foro Global Fortune-Time, Ciudad del Vaticano, diciembre 2016.
[25] Aunque el número de niños empleados de 5 a 14 años está disminuyendo, sucede a un ritmo muy lento. Con todavía más de 100 millones de niños trabajando, es improbable que podamos cumplir el objetivo de terminar con el trabajo infantil en todas sus formas en 2025. Sin embargo, aunque el nivel de desempleo global ha disminuido, más de 170 millones de personas aún se encuentran sin empleo. Además, mujeres, personas con discapacidad y los jóvenes (de 15 a 24 años) continúan teniendo muchas menos posibilidades de tener un empleo (por ejemplo, cinco jóvenes no tienen empleo, educación o formación). Cf ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, Perspectivas mundiales del empleo -Tendencias 2019 (13 de febrero de 2019).
[26] ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, Tema del Día mundial contra el trabajo infantil (12 de junio de 2019)
[27] Exhortación apostólica Christus Vivit (25 de marzo de 2019), 2702.
[28] Cf. ibid., 271; Laudato si’, 4, 106, 109, 149, 166 : AAS 107 (2015), 848, 889-890, 891, 907, 913-914.
[29] Laudato si’, 13:AAS 107 (2015), 852.
[30] Ibid., 159: AAS 107 (2015), 911.
[31] Cf. Carta a los participantes en la Conferencia Internacional “De la Populorum Progressio a la Laudato si”, 24 de noviembre de 2017.

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Castellón | Presentación del libro «No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo»

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Castellón | Presentación del libro «No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo»

16 mayo 2019

El próximo miércoles 22 de mayo a las 19 horas, en el Casa de los Caracoles (calle Mayor, 78) de Castellón, se realizará la presentación pública del libro de Ediciones HOAC No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo, de Abraham Canales Fernández (Ed).

En el acto de presentación, organizado y presentado por la HOAC de Segorbe-Castellón, intervendrán Charo Castelló, expresidenta del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristiano y miembro del comité organizador de los tres encuentros mundiales de movimientos populares en diálogo con Francisco, junto con el autor de la publicación, Abraham Canales.

Este libro es una recopilación comentada de textos, a modo de compendio, que recoge el compromiso del papa Francisco con el trabajo decente expresado con total nitidez en Evangelii gaudium y en Laudato si’, dos de sus aportaciones de referencia tanto para la Iglesia como para las «personas de buena voluntad» del planeta. Una constante que ha ido desarrollando en los distintos diálogos realizados con las organizaciones de los trabajadores y con los movimientos populares; en diversas visitas pastorales; y en las principales instituciones políticas, económicas y laborales del mundo.

No os dejéis robar la dignidad invita a sumergirse en este pensamiento para seguir profundizando en él y comprometerse en esta «prioridad humana y cristiana», más si cabe cuando el Papa, en este tiempo de profundos cambios en el mundo del trabajo, exhorta a que el trabajo, como actividad creadora que otorga dignidad a la persona, sea la clave esencial con la que situarse en este mundo, rápidamente cambiante, y ayude a lograr una «vida buena», evitando la precarización y el descarte de millones de personas, y favorezca el cuidado de la casa común.

 Acceso a más información, sumario y cata del libro.

Precio de venta al público: 12€ • Acceso a su compra.

Huesca | Presentación del libro «No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo»

Actividades

Huesca | Presentación del libro «No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo»

18 abril 2019

El próximo jueves 25 de abril a las 19 horas, en el salón de la parroquia del Perpétuo Socorro (calle Valencia, 3) de Huesca, se realiza la presentación pública del libro de Ediciones HOAC No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo, de Abraham Canales Fernández (Ed).

En el acto de presentación, organizado y presentado por la HOAC de Huesca, intervendrán Abraham Canales, autor de la publicación, e Íñigo Aramendi, militante obrero cristiano.

Este libro es una recopilación comentada de textos, a modo de compendio, que recoge el compromiso del papa Francisco con el trabajo decente expresado con total nitidez en Evangelii gaudium y en Laudato si’, dos de sus aportaciones de referencia tanto para la Iglesia como para las «personas de buena voluntad» del planeta. Una constante que ha ido desarrollando en los distintos diálogos realizados con las organizaciones de los trabajadores y con los movimientos populares; en diversas visitas pastorales; y en las principales instituciones políticas, económicas y laborales.

No os dejéis robar la dignidad invita a sumergirse en este pensamiento para seguir profundizando en él y comprometerse en esta «prioridad humana y cristiana», más si cabe cuando el Papa, en este tiempo de profundos cambios en el mundo del trabajo, exhorta a que el trabajo, como actividad creadora que otorga dignidad a la persona, sea la clave esencial con la que situarse en este mundo, rápidamente cambiante, y ayude a lograr una «vida buena», evitando la precarización y el descarte de millones de personas, y favorezca el cuidado de la casa común.

Un libro de ágil lectura que puede ser de utilidad para ofrecer a todas aquellas personas comprometidas en movimientos, entidades e iniciativas de inspiración católica, estas referencias esenciales y seguir profundizando en el magisterio social de la Iglesia. Pero también este libro quiere ser una invitación a todas aquellas personas que luchan a diario por dignificar el trabajo y las condiciones de vida de las trabajadoras y los trabajadores, a conocer, más allá de los prejuicios y recelos, el pensamiento de la Iglesia sobre el trabajo decente y dejarse así inspirar, tal vez, por ideas y enfoques novedosos o redescubrimientos fundamentales a la hora de ejercitar sus compromisos personales y colectivos.

Todos estamos llamados a la conversión personal y a luchar juntos para que el respeto a la sagrada dignidad humana sea una realidad posible, en todas y para todas las personas, cada día. El desafío es de tal magnitud que hacen falta muchas y diversas voluntades que sepan encontrar la unidad en la pluralidad para salvaguardar el valor del trabajo humano.

 Acceso a más información, sumario y cata del libro.

Papa Francisco: La trata es una llaga en el cuerpo de la humanidad contemporánea

Iglesia

Papa Francisco: La trata es una llaga en el cuerpo de la humanidad contemporánea

11 abril 2019

El papa Francisco ha recibido esta mañana en el Aula Nueva del Sínodo a los participantes en la Conferencia Internacional sobre la trata de seres humanos organizada por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que ha tenido lugar del 8 al 11 de abril en Sacrofano, Roma, (Italia) y les ha dirigido el discurso que publicamos a continuación.

Discurso del santo padre Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Gracias por haberme invitado al final de vuestro congreso dedicado a la actuación de las Orientaciones pastorales sobre la trata de seres humanos, publicadas por la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, por mí aprobadas. Doy las gracias al P. Michael Czerny por las palabras que me ha dirigido en nombre de todos los participantes.

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10:10). En esta frase del Evangelio de Juan se resume la misión de Jesucristo: ofrecer a todos los hombres y mujeres de todas las edades la vida en plenitud, de acuerdo con el plan del Padre. El Hijo de Dios se hizo hombre para indicar a todos los seres humanos el camino de la realización de su humanidad, de conformidad con el carácter único e irrepetible  de cada uno.

Desafortunadamente, el mundo actual se caracteriza tristemente por situaciones que dificultan el cumplimiento de esta misión. Como demuestran las Orientaciones pastorales sobre la trata de seres humanos, “nuestra época ha sido testigo de un incremento del individualismo y el egocentrismo, actitudes que tienden a considerar a los demás desde una perspectiva puramente utilitaria, atribuyéndoles un valor que se determina según criterios de conveniencia y beneficio personal»(n. 17).

Se trata esencialmente de esa tendencia a la mercantilización del otro, que he denunciado repetidamente.(1) La trata de seres humanos es una de las manifestaciones más dramáticas de esta mercantilización. En sus múltiples formas, constituye una llaga “en el cuerpo de la humanidad contemporánea”(2), una llaga profunda en la humanidad de quienes la padecen y de quienes la llevan a cabo. La  trata, en efecto,  desfigura la humanidad de la víctima, ofendiendo su libertad y su dignidad. Pero, al mismo tiempo, deshumaniza a quienes la llevan a cabo, negándoles el acceso a la “vida en abundancia”. La trata, en fin, daña gravemente a la humanidad en su conjunto, destrozando a la familia humana y al Cuerpo de Cristo.

La trata, como decíamos, constituye una violación injustificable de la libertad y la dignidad de las víctimas, dimensiones constitutivas del ser humano deseado y creado por Dios, por lo que debe considerarse un crimen de lesa humanidad.(3)  Y esto sin duda.  La misma gravedad, por analogía, debe atribuirse a todos los vilipendios de  la libertad y la dignidad de todo ser humano, ya sea un compatriota o un extranjero.

Los que se manchan de este crimen causan daños no solo a los demás, sino también a ellos mismos. Efectivamente, cada uno de nosotros está creado para amar y cuidar a los demás, y esto llega al culmen en el don de sí: “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15, 13). En la relación que establecemos con los demás, nos jugamos nuestra humanidad, acercándonos o alejándonos del modelo de ser humano deseado por Dios Padre  y revelado en el Hijo encarnado. Por lo tanto, toda elección contraria a la realización del proyecto de Dios sobre nosotros es una traición a nuestra humanidad y una  renuncia a la “vida en abundancia” ofrecida por Jesucristo. Es bajar los peldaños de la escalera, volverse animales.

Todas las acciones que se proponen restaurar y promover nuestra humanidad y la de los demás están en línea con la misión de la Iglesia, como una continuación de la misión salvadora de Jesucristo. Y esta valencia misionera es evidente en la lucha contra todas las formas de trata y en el compromiso encaminado a la redención de los sobrevivientes; una lucha y un compromiso que también tienen efectos beneficiosos en nuestra propia humanidad, abriendo el camino a la plenitud de la vida, el fin último de nuestra existencia.

Vuestra presencia, queridos hermanos y hermanas, es un signo tangible del compromiso que muchas iglesias locales han asumido generosamente en este campo pastoral.  Son dignas de admiración las numerosas iniciativas que desempeñáis  en la línea del frente para prevenir el tráfico, proteger a los sobrevivientes y perseguir a los culpables. Siento que debo expresar un agradecimiento especial a las numerosas congregaciones religiosas que  obran y continúan obrando, -también en red, entre ellas-  como “vanguardias” de la acción misionera de la Iglesia contra todas las formas de trata.

Mucho se ha hecho y se está haciendo, pero queda mucho por hacer. Ante un fenómeno tan complejo como oscuro, como la trata de seres humanos, es esencial asegurar la coordinación de las diversas iniciativas pastorales, tanto a nivel local como internacional. Las estructuras de las Iglesias locales, las congregaciones religiosas y las organizaciones católicas están llamadas a compartir experiencias y conocimientos y a unir sus fuerzas en una acción sinérgica que concierna a los países de origen, tránsito y destino de las personas objeto de trata.

Para que vuestra acción sea más adecuada y eficaz la Iglesia debe saber cómo recurrir a la ayuda de otros actores políticos y sociales. La estipulación de colaboraciones estructuradas con instituciones y otras organizaciones de la sociedad civil garantizará resultados más incisivos y duraderos.

Os agradezco de todo corazón lo que hacéis en nombre de muchos de nuestros hermanos y hermanas, víctimas inocentes de la mercantilización de la persona humana, digamos la palabra sin vergüenza, “mercantilización de la persona humana”. Tenemos que decirla y subrayarla porque es la verdad. Os animo a perseverar en esta misión, a menudo arriesgada y anónima. Arriesgada también para los laicos, tanto, pero también para los religiosos. ¡Es arriesgada dentro de la congregación porque te miran mal! Las monjas dicen que sí. Es arriesgada, pero hay que seguir adelante. Es anónima pero precisamente por eso, prueba irrefutable de vuestra gratuidad

A través de la intercesión de Santa Josefina Bakhita, reducida a la esclavitud de niña, vendida y comprada, pero luego liberada y “florecida” en plenitud como hija de Dios, rezo por vosotros, invoco abundantes bendiciones para todos vosotros  y para aquellos que están comprometidos en la lucha contra la trata. Os aseguro mi recuerdo en la oración. Rezo por vosotros Y por favor, vosotros,  no os olvidéis de rezar  por mí.

Notas

1 Cfr. Discurso a los participantes en la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Cultura, 7 de febrero de 2015; Audiencia general, 22 de abril de 2015; Apost. ap. postsin. Amoris laetitia, 54; Discurso a los miembros de la Comisión Parlamentaria Antimafia, 21 de septiembre de 2017.

2 Discurso a los participantes en la Conferencia Internacional sobre la Trata de personas, 10 de abril 20114

CfrDiscurso ante un grupo de nuevos Embajadores con motivo de la presentación de las Cartas de Credenciales, 12 de diciembre de 2013; Discurso ante la Delegación de la Asociación Internacional de Derecho Penal, 23 de octubre de 2014; Mensaje a los participantes en la Conferencia sobre la trata de seres humanos organizada por el “Grupo de Santa Marta”, del 30 al 31 de octubre de 2015; Discurso a los participantes en la reunión sobre trata de personas promovida por “RENATE”, 7 de noviembre de 2016; Palabras  a los participantes en la Cuarta Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, 12 de febrero de 2018; Reunión pre-sinodal con los jóvenes, 19 de marzo de 2018; Mensaje de video a los participantes del II Foro Internacional sobre la Esclavitud Moderna, 5-8 de mayo de 2018; Discurso a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias, 12 de noviembre de 2018; Saludos a los miembros de la Fundación Galileo, 8 de febrero de 2019.

Vídeo del Papa. 

Reseña | No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo

Colaboraciones

Reseña | No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo

26 marzo 2019

Fernando Díaz Abajo | Consiliario general de la HOAC

Desde que León XIII abordó en 1891, en su encíclica Rerum novarum la cuestión social, y puso de manifiesto la necesidad de no obviar el trabajo en la reflexión teológica de la Iglesia, hasta hoy, ha llovido un poco. Pero a lo largo de todos estos años (siglos, ya) el crescendo de la centralidad del trabajo en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) que pasa de ser clave de la cuestión social a clave de una cuestión antropológica, como señala Benedicto XVI, y en la reflexión teológica, ha ido en aumento.

Francisco es, hoy por hoy, el punto culminante de esta centralidad del trabajo indisolublemente asociado a la dignidad de la persona, que él reafirma y amplía como dignidad de los pueblos; y al cuidado de la creación, como caldo de cultivo de esta dignidad, para poner de manifiesto que trabajo humano y cuidado de la creación son dos caras de una misma moneda en las que hay que fijarse esencialmente para superar la crisis ecosocial, integral, en la que nos encontramos.

A lo largo de su, aún, breve pontificado, el trabajo y la dignidad de los trabajadores ha ocupado un lugar esencial en el magisterio de Francisco, y resulta imprescindible para conocer el pensamiento del Papa, y para entender las claves –entre otras– desde las que plantear la misión evangelizadora de la Iglesia en el contexto actual.

Abraham Canales nos ayuda a realizar esta tarea seleccionando, sistematizando, comentando y presentando textos del papa Francisco en torno a esta importante cuestión. Tan importante como leer los textos es situarnos en el contexto que Abraham Canales desgrana y engarza con habilidad de tejedor.

A buen seguro, un libro imprescindible en seminarios, facultades teológicas, bibliotecas eclesiásticas, y también para militantes cristianos y para quienes quieran no conformarse con saber de oídas.

***

Publicada en la revista Ecclesia.

 

No os dejéis robar la dignidad.
El papa Francisco y el trabajo

Abraham Canales (ed.)
Ediciones HOAC, 2018, 212 páginas.
Acceso a su compra.

 

Novedad editorial | No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo

Kiosco

Novedad editorial | No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo

09 enero 2019

Nuevo libro de Ediciones HOAC. Acceso a su compra.

Esta recopilación comentada de textos, a modo de compendio, recoge el compromiso del papa Francisco con el trabajo decente expresado con total nitidez en Evangelii gaudium y en Laudato si’, dos de sus aportaciones de referencia tanto para la Iglesia como para las «personas de buena voluntad» del planeta. Una constante que ha ido desarrollando en los distintos diálogos realizados con las organizaciones de los trabajadores y con los movimientos populares; en diversas visitas pastorales; y en las principales instituciones políticas, económicas y laborales.

No os dejéis robar la dignidad invita a sumergirse en este pensamiento para seguir profundizando en él y comprometerse en esta «prioridad humana y cristiana», más si cabe cuando el Papa, en este tiempo de profundos cambios en el mundo del trabajo, exhorta a que el trabajo, como actividad creadora que otorga dignidad a la persona, sea la clave esencial con la que situarse en este mundo, rápidamente cambiante, y ayude a lograr una «vida buena», evitando la precarización y el descarte de millones de personas, y favorezca el cuidado de la casa común.

Un libro de ágil lectura que puede ser de utilidad para ofrecer a todas aquellas personas comprometidas en movimientos, entidades e iniciativas de inspiración católica, estas referencias esenciales y seguir profundizando en el magisterio social de la Iglesia. Pero también este libro quiere ser una invitación a todas aquellas personas que luchan a diario por dignificar el trabajo y las condiciones de vida de las trabajadoras y los trabajadores, a conocer, más allá de los prejuicios y recelos, el pensamiento de la Iglesia sobre el trabajo decente y dejarse así inspirar, tal vez, por ideas y enfoques novedosos o redescubrimientos fundamentales a la hora de ejercitar sus compromisos personales y colectivos.

Todos estamos llamados a la conversión personal y a luchar juntos para que el respeto a la sagrada dignidad humana sea una realidad posible, en todas y para todas las personas, cada día. El desafío es de tal magnitud que hacen falta muchas y diversas voluntades que sepan encontrar la unidad en la pluralidad para salvaguardar el valor del trabajo humano.

 

 FICHA TÉCNICA 

No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo
Abraham Canales Fernández (Ed.)

Ediciones HOAC, diciembre 2018. Colección «Cristianismo y sociedad». 
210 páginas. Encuadernación rústica, cosido con hilo. Con solapas. 
ISBN/EAN: 978-84-92787-45-6. Depósito legal: M-39462-2018
Materias: Cristianismo. Ministerio y actividad pastoral cristianas. Líderes y liderazgo cristianos. Sociedad y ciencias sociales. Sociología y Antropología. Empleo y desempleo.
Diseño de portada: Publicaciones HOAC. Foto: Francisco en la visita a la siderúrgica de ILVA (Génova, Italia) © Andreas Solaro. AFP/Getty Images. 
Precio de venta al público 12€ Acceso a su compra.

En twitter: #FranciscoyelTrabajoDecente | @edicionesHOAC

 

 ÍNDICE 

Capítulo 1. El trabajo, clave en el pontificado del papa Francisco. Abraham Canales, responsable de Publicaciones de la HOAC

I. La alegría del Evangelio y el trabajo.
II. Alabado sea, el trabajo decente (clave para el desarrollo sostenible, integrador y solidario).
III. Tierra, techo y trabajo, sobre todo trabajo.
IV. Según los lugares, tiempos y personas: con los trabajadores cristianos.
V. Pastor que huele a oveja.
VI. Asamblea en la siderúrgica.
VII. ¡Donde no hay trabajo, falta la dignidad!
VIII. El domingo, para las relaciones humanas.
IX. Frente al desempleo, solidaridad humana.
X. Justicia juntos.
XI. Persona y trabajo son inseparables.
XII. Libertad, creatividad, participación y solidaridad para un trabajo decente.
XIII. El liderazgo de Francisco, en las instituciones.
XIV. Desempleo e inmigración, dos enormes desafíos.
XV. Una Europa que gire alrededor de la sacralidad de la persona.
XVI. La persona no puede ser un mero engranaje económico.
XVII. Por el planeta y por los pobres.
XVIII. No amemos de palabras sino con obras.
XIX. Un pontificado al servicio de la humanidad sufriente.

Capítulo 2. Discursos, mensajes y cartas del papa Francisco

I. Audiencia general. Plaza de San Pedro, miércoles 1 de mayo de 2013

II. Encuentro con los movimientos populares

A los participantes en el I Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Aula Vieja del Sínodo. Martes 28 de octubre de 2014.
Discurso en el II Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Viaje apostólico a Ecuador, Bolivia y Paraguay (5-13 de julio de 2015). Expo feria, Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), jueves 9 de julio de 2015.
Discurso en el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Aula Pablo VI, sábado 5 de noviembre de 2016.
Mensaje a la Asamblea General del Movimiento Mundial de Trabajadores. Vaticano, 11 de julio de 2017.

III. Visitas pastorales. Encuentros con el mundo del trabajo

Visita pastoral a Cagliari. Discurso en el encuentro con el mundo laboral. Largo Carlo Felice, Cagliari (Italia), domingo 22 de septiembre de 2013.
Discurso a los dirigentes y obreros de las fábricas de acero de Terni y a los fieles de la diócesis de Terni-Narni-Amelia. Aula Pablo VI, jueves 20 de marzo de 2014.
Visita pastoral a las diócesis de Campobasso-Boiano e Isernia-Venafro. Discurso en el encuentro con el mundo laboral y de la industria. Aula Magna de la Universidad de Molisem (Campobasso), sábado 5 de julio de 2014.
Visita pastoral a Génova. Encuentro con el mundo del trabajo. Establecimiento siderúrgico Ilva, sábado 27 de mayo de 2017

IV. Con las organizaciones de los trabajadores y las trabajadoras

Discurso a los miembros de las Asociaciones Cristianas de Trabajadores Italianos (ACLI), con motivo del 70º aniversario de su fundación. Aula Pablo VI, Ciudad del Vaticano, sábado 23 de mayo 2015.
Discurso a la Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores (CISL). Aula Pablo VI, Ciudad del Vaticano, miércoles 28 de junio de 2017.
Carta al cardenal Peter K. A. Turkson con motivo de la Conferencia Internacional «De Populorum progressio a Laudato si’. El trabajo y el movimiento de los trabajadores en el centro del desarrollo humano integral, sostenible y solidario. ¿Por qué el mundo del trabajo sigue siendo la clave del desarrollo en el mundo global?», organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Ciudad del Vaticano, 23 de noviembre de 2017.

V. Con las instituciones

Mensaje con motivo de la 103ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (OIT). Ginebra, 28 de mayo – 12 de junio 2014.
Discurso al Parlamento Europeo. Estrasburgo, Francia, martes 25 de noviembre de 2014.
Discurso a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Nueva York, Viernes 25 de septiembre de 2015.
Mensaje al Foro Económico Mundial. Davos, Suiza, 23-26 de enero de 2018.

Capítulo 3. Jornada Mundial de los Pobres

No amemos de palabra sino con obras. Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, 19 de noviembre de 2017.

Capítulo 4. Nuevos lenguajes

I. Mensajes en la red social Twitter

1. El Evangelio en el trabajo
2. Trabajo decente para todos
3. Trabajo para formar una familia
4. Trabajo y dignidad
5. El tiempo de descanso
6. Luchar por un trabajo decente
7. Trabajar
8. Desempleo y precariedad
9. Valores del trabajo
10. La esclavitud moderna
11. Bendición por los desempleados
12. La santidad del trabajo
13. La santidad del trabajador
14. El trabajo es fundamental

II. Vídeos

Vídeo síntesis de los tres encuentros mundiales de movimientos populares
@elvideodelpapa: Derechos de los trabajadores y los desempleados
Día Mundial de la Justicia Social 2018. Francisco y el mundo del Trabajo

Cronología, línea del tiempo

Bibliografía

Abraham Canales Fernández

Elx (Elche), 1969.

Responsable de Publicaciones de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), de la que es militante desde el año 2004. Director de la revista Noticias Obreras, una mirada cristiana del trabajo humano y el bien común y de la revista ¡Tú! Miembro del grupo de comunicación de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente.

Ha participado en el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares en diálogo con el papa Francisco (Roma, noviembre 2016), siendo integrante del equipo de comunicación. Así mismo, asiste como miembro de la delegación del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, a la Conferencia Internacional «De Populorum progressio a Laudato si’. El trabajo y el movimiento de los trabajadores en el centro del desarrollo humano integral, sostenible y solidario. ¿Por qué el mundo del trabajo sigue siendo la clave del desarrollo en el mundo global?» que reunió al movimiento sindical mundial con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (Ciudad del Vaticano, noviembre 2017). Ha sido el responsable de la oficina de comunicación de la Asamblea General del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, celebrada en Ávila (julio, 2017).

Anteriormente ha sido secretario de Comunicación de Comisiones Obreras del País Valenciano entre el año 2000 y 2009.

En twitter: @otromundoesposi

 CATA DEL LIBRO 

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El papa Francisco ante el 70 aniversario de los DDHH: “Persisten todavía muchas formas de injusticia en el mundo”

Iglesia

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10 diciembre 2018

Mensaje del santo padre a los participantes en la Conferencia Internacional: “Los Derechos humanos en el mundo contemporáneo: conquistas, omisiones, negaciones”, en programa este 10 y 11 de diciembre en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

“Quisiera, en esta ocasión, dirigir un firme llamamiento a quienes tienen responsabilidades institucionales, pidiéndoles que sitúen los derechos humanos en el centro de todas las políticas, incluidas las políticas de cooperación para el desarrollo, incluso cuando eso signifique ir contra corriente”, lo escribe el papa Francisco en su Mensaje a los participantes en la Conferencia Internacional, “Los Derechos humanos en el mundo contemporáneo: conquistas, omisiones, negaciones”, evento organizado por la Pontificia Universidad Gregoriana y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, con ocasión del 70° Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el 25° Aniversario de la Declaración y del Programa de Acción de Viena.

La igual dignidad de toda persona humana

En su Mensaje, el santo padre expresa sus saludos a los representantes diplomáticos y participantes en esta Conferencia Internacional sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Declaración y el Programa de Acción de Viena. “Mediante estos dos documentos –afirma el pontífice– la Familia de las Naciones ha querido reconocer la igual dignidad de toda persona humana, de las cuales derivan derechos y libertades fundamentales que, enraizados en la naturaleza de la persona humana –unidad inseparable de cuerpo y alma– son universales, indivisibles, interdependientes e interconectados. Al mismo tiempo, en la Declaración de 1948 se reconoce que todo individuo tiene deberes para con la comunidad, en los que sólo es posible el libre y pleno desarrollo de su personalidad”.

Compromiso renovado con la defensa de la dignidad humana

Asimismo, el Papa Francisco precisa que, en el año en que se celebran los aniversarios de estos instrumentos jurídicos internacionales, es apropiado reflexionar en profundidad sobre los fundamentos y el respeto de los derechos humanos en el mundo contemporáneo, reflexión –escribe el Papa– que espero que conduzca a un compromiso renovado con la defensa de la dignidad humana, con especial atención a los miembros más vulnerables de la comunidad. “De hecho, mirando atentamente a nuestras sociedades contemporáneas –subraya el pontífice– existen numerosas contradicciones que nos llevan a preguntarnos si la igual dignidad de todos los seres humanos, proclamada solemnemente hace 70 años, es realmente reconocida, respetada, protegida y promovida en todas las circunstancias. Hoy en día, persisten todavía muchas formas de injusticia en el mundo, alimentadas por visiones antropológicas reductivas y por un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar, descartar e incluso matar al hombre”.

La humanidad pisoteada y descartada

En su Mensaje, el santo padre señala quienes son los miembros más vulnerables de la comunidad, a quienes se repudiada, despreciada o pisoteada su dignidad y sus derechos. “Pienso, en los no nacidos a los que se niega el derecho a venir al mundo –afirma el Papa– en los que no tienen acceso a los medios necesarios para una vida digna; en los que están excluidos de una educación adecuada; en los que están injustamente privados de su trabajo u obligados a trabajar como esclavos; en los que están detenidos en condiciones inhumanas, sufren torturas o se les niega la oportunidad de redimirse; en las víctimas de desapariciones forzadas y en sus familias”.

Pienso también, escribe el papa Francisco, en todos aquellos que viven en un clima dominado por la sospecha y el desprecio, que son objeto de actos de intolerancia, discriminación y violencia a causa de su pertenencia racial, étnica, nacional o religiosa. Por último, agrega el pontífice, no puedo dejar de mencionar a quienes sufren múltiples violaciones de sus derechos fundamentales en el trágico contexto de los conflictos armados, mientras que los mercaderes de la muerte sin escrúpulos se enriquecen a costa de la sangre de sus hermanos y hermanas.

Todos estamos llamados a defender los derechos fundamentales

Ante estos graves fenómenos, el santo padre indica que todos estamos llamados en causa, a dirigir nuestra mirada hacia los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas y a comprometernos concretamente a aliviar su sufrimiento. De hecho, afirma el Papa, cuando se violan los derechos fundamentales, o cuando se da prioridad a unos derechos sobre otros, o cuando sólo se conceden a determinados grupos, se producen graves injusticias, que a su vez alimentan los conflictos con graves consecuencias tanto dentro de las naciones como entre ellas.

“Cada uno está llamado a contribuir con coraje y determinación, en la especificidad de su papel, a respetar los derechos fundamentales de cada persona, especialmente de las “invisibles”: de los muchos que tienen hambre y sed, que están desnudos, enfermos, son extranjeros o están detenidos. (cfr Mt 25, 35-36), que viven en los márgenes de la sociedad o son descartados”.

Papa Francisco: “Quienes padecen la miseria no son distintos a nosotros. Tienen nuestra misma carne y sangre”

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16 octubre 2018

Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de la Alimentación 2018.

Al muy ilustre Señor
Profesor José Graziano da Silva
Director General de la FAO

1. La celebración anual de la Jornada Mundial de la Alimentación pone en primera línea de la actualidad internacional las necesidades, ansias y esperanzas de millones de personas que carecen del pan cotidiano. Cada vez son más quienes, por desgracia, forman parte de ese número ingente de seres humanos que no tienen nada, o casi nada, que llevarse a la boca. Debería ser al contrario y, sin embargo, las recientes estadísticas son una lacerante evidencia que muestra cómo la solidaridad internacional parece enfriarse. Y, cuando escasea la solidaridad, hoy todos somos conscientes de que las soluciones técnicas y los proyectos, incluso los más elaborados, no son capaces de afrontar la tristeza y amargura de cuantos sufren al no poder alimentarse suficiente y sanamente.

El tema que nos ocupa este año, «Nuestras acciones son nuestro futuro. Un mundo Hambre Cero para el 2030 es posible», viene a ser una acuciante llamada a la responsabilidad de todos los actores que están de acuerdo con los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un rugido para sacarnos del sopor que a menudo nos paraliza e inhibe. Esta no puede ser una Jornada más, contentándonos con recoger información o saciar nuestra curiosidad. Hemos de «tomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar» (Enc. Laudato si’, 19). Por consiguiente, todos estamos invitados, pero en especial la FAO, sus Estados miembros, los organismos e instituciones nacionales e internacionales, la sociedad civil y cuantas personas haya de buena voluntad, a redoblar nuestro ardor para que a nadie falte el alimento necesario, ni en cantidad ni en calidad.

2. Los pobres aguardan de nosotros una ayuda eficaz que los saque de su postración, no meros propósitos, o convenios que, tras estudiar detalladamente las raíces de su miseria, den como fruto únicamente solemnes eventos, compromisos que nunca llegan a materializarse o vistosas publicaciones destinadas solo a engrosar catálogos de bibliotecas. En este siglo XXI, que ha visto considerables adelantos en el campo de la técnica, la ciencia, las comunicaciones y las infraestructuras, tendríamos que sonrojarnos por no haber conseguido los mismos avances en humanidad y solidaridad, y así satisfacer las necesidades primarias de los más desfavorecidos. Tampoco nos podemos quedar tranquilos por haber hecho frente a las emergencias y a las situaciones desesperadas de los menesterosos. Todos estamos llamados a ir más allá. Podemos y debemos hacerlo mejor con los desvalidos. Y para ello hay que pasar a la acción, de modo que desaparezca totalmente el flagelo del hambre. Y esto requiere políticas de cooperación al desarrollo que, como indica la Agenda 2030, estén orientadas hacia las necesidades concretas de los indigentes. Es preciso también una particular atención a los niveles de producción agrícola, el acceso al mercado de alimentos, la participación en las iniciativas y acciones y, sobre todo, el reconocimiento de que, a la hora de tomar decisiones, los países son iguales en dignidad. Es imprescindible asimismo comprender que, cuando se trata de afrontar eficazmente las causas del hambre, no serán las pomposas declaraciones las que extirpen definitivamente esta lacra. La lucha contra el hambre reclama imperiosamente una generosa financiación, la abolición de las barreras comerciales y, sobre todo, el incremento de la resiliencia frente al cambio climático, las crisis económicas y los conflictos bélicos.

3. Uno de los principios que debe guiar nuestra vida y nuestro compromiso es la convicción de que «el tiempo es superior al espacio» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 222), lo cual significa que hemos de impulsar, con claridad, convicción y tenacidad, procesos sostenidos en el tiempo. El futuro no habita en las nubes, sino que se construye al suscitar y acompañar procesos de mayor humanización. Podemos soñar un futuro sin hambre, pero eso solo es legítimo si nos empeñamos en procesos tangibles, relaciones vitales, planes operativos y compromisos reales. La iniciativa Hambre Cero 2030 ofrece un marco propicio para ello y, sin duda, servirá para cumplir el segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, que busca «erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible». Alguno puede decir que aún tenemos doce años por delante para llevarlo a cabo. Y, sin embargo, los pobres no pueden esperar. Su calamitosa situación no lo permite. Por ello debemos actuar de manera urgente, coordinada y sistemática. Una ventaja de estas propuestas es que han sido capaces de plantear metas específicas, objetivos cuantificables e indicadores precisos. Sabemos que hemos de combinar armónicamente una doble vía de atención, con acciones a largo y a corto plazo para hacer frente a las realidades concretas de quienes, a día de hoy, sufren los desgarradores y punzantes zarpazos del hambre y la malnutrición.

4. Si en años pasados las actividades de la FAO y de otras instituciones internacionales han estado caracterizadas por la tensión entre el corto y el largo plazo, por lo que en una misma área podían converger diversos programas e intervenciones, hoy sabemos bien que es igualmente esencial articular los niveles global y local en la respuesta al reto del hambre. En este sentido, la Agenda 2030, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y la iniciativa Hambre Cero exigen a las entidades internacionales, como la FAO, implicar responsablemente a los Estados miembros para que emprendan y lleven a cabo acciones a nivel local. De nada sirven los indicadores globales si la realidad a pie de calle está lejos de ese compromiso. Por este motivo es fundamental que las prioridades y medidas contenidas en los grandes programas calen hondo y se difundan por doquier, para que no haya disociaciones y todos asumamos el reto de combatir el hambre y la miseria de una forma seria y compartida, con una adecuada arquitectura institucional, social y económica que lleve a buen término iniciativas que ofrezcan soluciones viables para que los pobres no sigan sintiéndose preteridos.

5. Tenemos, pues, los instrumentos adecuados y un marco para que las bellas palabras y los buenos deseos se conviertan en un verdadero programa de acción que culmine, efectivamente, con la erradicación del hambre en nuestro mundo. Hacerlo realidad demanda conjunción de esfuerzos, nobleza de corazón y una constante preocupación para hacer propio, con firmeza y resolución, el problema ajeno. Y, sin embargo, como en otras grandes cuestiones que afectan a la humanidad, a menudo nos encontramos con enormes obstáculos en la solución de los problemas, con barreras insoslayables fruto de indecisiones o dilaciones, con la ausencia de vigor de los responsables políticos, muchas veces sumergidos únicamente en intereses electorales o atenazados por miradas sesgadas, perentorias o reducidas. Falta realmente voluntad política. Es preciso querer acabar de verdad con el hambre, lo cual, en definitiva y ante todo, no se realizará sin la convicción ética, común a todos los pueblos y a las diferentes visiones religiosas, que coloca en el centro de cualquier iniciativa el bien integral de la persona, y que consiste en «hacer al otro aquello que quisiéramos para nosotros mismos». Se trata de una acción fundada en la solidaridad entre todas las naciones y de medidas que sean la expresión del sentir de la población.

6. Pasar de las palabras a la acción en la erradicación del hambre no solo requiere decisión política y planes operativos. Es necesario asimismo superar un enfoque reactivo, dando paso a una visión más proactiva. Una mirada superficial y pasajera, en el mejor de los casos, puede suscitar reacciones puntuales. Olvidamos de este modo la dimensión estructural que esconde el drama del hambre: la extrema desigualdad, la mala distribución de los recursos del planeta, las consecuencias del cambio climático o los interminables y sangrientos conflictos que asolan muchas regiones, por mencionar solo algunas de sus principales motivaciones. Necesitamos desarrollar un enfoque más proactivo y más sostenido en el tiempo, necesitamos el aumento de los fondos destinados al fomento de la paz y el desarrollo de los pueblos. Necesitamos acallar las armas y su pernicioso comercio para escuchar la voz de los que lloran desesperados al sentirse abandonados en las orillas de la vida y el progreso. Si de verdad queremos que la población mundial adopte esta perspectiva, resulta imprescindible que la sociedad civil organizada, los medios de comunicación y las instituciones educativas unan sus fuerzas en la dirección correcta. De aquí al 2030 tenemos una docena de años para desplegar una acción vigorosa y consistente; no para dejarnos llevar, a borbotones, por los titulares intermitentes y pasajeros, sino para plantarle cara sin tregua, de la mano de la solidaridad, la justicia y la coherencia, al hambre y las causas que la provocan.

7. Estas son, señor Director General, algunas reflexiones que deseo compartir con cuantos no se dejan vencer por la indiferencia y escuchan el grito de los que no disponen de lo mínimo para llevar una existencia digna. Por su parte, la Iglesia católica, en el ejercicio de la misión que su divino Fundador le ha encomendado, batalla cotidianamente en el orbe entero contra el hambre y la malnutrición, de múltiples formas y a través de sus variadas estructuras y asociaciones, recordando que quienes padecen la miseria no son distintos a nosotros. Tienen nuestra misma carne y sangre. Merecen, pues, que una mano amiga los socorra y favorezca, de manera que nadie quede rezagado y en nuestro mundo la fraternidad tome carta de ciudadanía y sea algo más que un eslogan llamativo y sin consistencia real.

Pido al Todopoderoso que esta senda de abrir caminos a acciones concretas y eficaces en aras de un futuro de convivencia serena y constructiva se vea colmada de sus bendiciones, para beneficio nuestro y de las generaciones que nos siguen.

Vaticano, 16 de octubre de 2018

Vía Vatican.va

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21 septiembre 2018

Durante la audiencia, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, con los miembros de la Asociación Nacional de Trabajadores Mutilados y Inválidos de Italia, el Papa, ha asegurado que en el desarrollo de la cultura de la seguridad y del trabajo «está en juego la misma sustancia de la democracia, que se funda en el respeto y la tutela de la vida da cada uno», después de haber agradecido a la organización la atención  de y el cuidado a quienes resultan mutilados o discapacitados a causa del trabajo.

Una vez más, Bergoglio ha defendido la dignidad del trabajo y ha señalado uno de los grandes males de nuestra época y en particular del actual sistema económico que valora el trabajo  solo en función de la productividad que genera, lo que, según declaró, «lleva a medir el valor de las personas en función de la cantidad de riqueza que producen, degradando su singularidad y riqueza personal. Esta forma de actuar enferma contiene dentro de sí mismo el germen de la explotación y la esclavitud, y tiene sus raíces en una concepción utilitaria de la persona humana».

«Dios consuela a quien sufre, así como sufrió Él, y está cerca de cualquier situación de indigencia y humildad. Con su fuerza cada uno está llamado a un compromiso efectivo de solidaridad y de apoyo ante quien es víctima de accidentes en el trabajo. Apoyo que se debe extender a las familias, que sufren también y necesitan consuelo», ha explicado Bergoglio. quien ha pedido a la sociedad que reconozca y ayude a los que sufren accidentes laborales.

De hecho, el obispo de Roma ha tenido palabras de ánimo y reconocimiento a la asociación recibida, por su defensa de de los derechos de los más débiles: «Nuestro mundo necesita más humanidad, que abra los ojos y ver que los que están frente a nosotros no son una mercancía, sino una persona y un hermano en la humanidad».

El Papa se alegró de saber que esta asociación trabaja con diferentes instituciones civiles, como el Ministerio del Trabajo, el de la Instrucción, la Universidad, y el instituto de Investigación. Gracias a ellos, se llevaron a cabo muchos proyectos de formación, dirigidos a estudiantes y trabajadores, a dirigentes y responsables de empresas, para que tomen más conciencia de las exigencias de la seguridad y tutela de la salud de los trabajadores. Esta sinergia produjo ya desde hace diez años, el importante Texto Único sobre la Seguridad, cuya actuación están llamados todos a cumplir plenamente.

Más información:

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

 

 

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