" La gloria de Dios es que el hombre viva:
El trabajo es para la vida"
La falta de seguridad y salud en el trabajo es enorme en nuestra sociedad. Pese a toda nuestra capacidad técnica, el peligro que hoy entraña trabajar es muy grande. La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) queremos llamar la atención sobre la gravedad de esta sangrante situación que sufre el mundo obrero y urgir a la defensa y promoción de la vida en el trabajo.
Una situación que clama al cielo
La Organización Internacional del Trabajo habla de "hecatombe del trabajo" porque cada año se producen en el mundo 250 millones de accidentes laborales: son 685.000 accidentes diarios, 475 por minuto, 8 por segundo. Y cada año mueren por accidentes y enfermedades laborales 1.100.000 personas: 3.000 cada día, 2 por minuto. Lo más grave de todo es que sólo con aplicar las medidas de seguridad que ahora tenemos se podrían salvar cada año más de 600.000 vidas. La mayoría de las muertes en el trabajo son evitables. ¿No es esto un crimen contra la humanidad? ¿No es una sangre que clama al cielo?
La gravedad del problema en España es enorme . En nuestro país se producen diariamente más de 2.000 accidentes laborales. Cada día mueren en el trabajo 3 personas y otras 4 quedan inválidas. Y lo que es más grave: la siniestralidad laboral no para de aumentar . Cada vez hay más accidentes de trabajo y más enfermedades laborales. Los datos muestran que existe una estrecha relación entre siniestralidad laboral y precariedad de las condiciones de trabajo (a peores condiciones de trabajo, a más contratos temporales,. más riesgo de accidentes y más falta de salud laboral), y también con el incumplimiento por parte de los empresarios de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
El trabajo es para la vida
En la fe de la Iglesia, a través de la Palabra de Dios y de la Doctrina Social de la Iglesia, podemos encontrar algunos elementos fundamentales que orienten e iluminen nuestra mirada, valoración y actuación ante de la situación de la salud laboral:
1º.- Las personas somos hijas de Dios y, por ello, la vida de toda persona es una valor sagrado . El derecho de cada persona a ver respetado el bien de su vida es fundamento de la vida social. Reconocer este valor sagrado de la vida implica comprometerse en la defensa y promoción de la vida de la persona en todas las dimensiones de la vida social, también en el trabajo. Defender y promover la vida es tarea humana fundamental , y demanda un profundo cambio cultural que ponga como fundamento de las decisiones concretas la justa escala de valores: la primacía del ser sobre el tener, de las personas sobre las cosas.
2º.- La defensa y promoción de la vida tiene en el trabajo una dimensión fundamental . El trabajo es un bien de la persona, porque es un instrumento fundamental para su realización como persona y para la construcción de la sociedad. Sin embargo, con frecuencia, el trabajo se ha convertido en un instrumento de explotación, sufrimiento y muerte para el ser humano, en una manifestación destacada de lo que Juan Pablo II ha denominado "la cultura de la muerte", negando así la voluntad de Dios al negar la dignidad del ser humano. Esto es así porque se ha producido en el trabajo una radical inversión de los valores, poniendo las cosas por encima de las personas.
Esta inversión de valores degrada a la persona del trabajador por convertirlo en un instrumento. Para afirmar la vida es necesario afirmar en la práctica el verdadero orden de los valores: la dignidad del trabajo está en el hecho de que es una persona quien lo realiza y, por tanto, el respeto a la dignidad de la persona que trabaja es el primer criterio para organizar el trabajo y toda la vida económica .
Poner de relieve esta primacía de la persona tiene consecuencias muy importantes: lo que conduce a la vida es solamente poner en primer lugar la dignidad y los derechos de la persona trabajadora, sometiendo a ellos la rentabilidad y el beneficio económico. Organizar el trabajo desde su rentabilidad económica, dejando en segundo lugar los derechos de los trabajadores es un camino de muerte.
3º.- El motor y la motivación fundamentales de la defensa y promoción de la vida es la misericordia, el amor a las personas hecho práctica de solidaridad . Es el amor al prójimo que surge ante el sufrimiento injusto del otro, que nos hace reaccionar para acabar con ese sufrimiento, por una sola razón, la existencia misma de ese sufrimiento, y sin poder ofrecer ninguna excusa para no hacerlo. Ese es el verdadero amor al prójimo.
Ser persona como es debido, como Dios quiere, es, para Jesús, el Cristo, reaccionar con misericordia . Por eso Jesús dice "dichosos los misericordiosos", porque quien vive según la misericordia realiza lo más hondo del ser humano. La misericordia, que se hace solidaridad, es camino de felicidad, de humanización, de liberación.
Para Jesús que la persona viva es lo más importante . El hace la de la misericordia principio de vida y actuación: Jesús apela al cambio del corazón de las personas, a la transformación de las mentalidades que subordinan o no reconocen la prioridad de la persona, y al sometimiento de las estructuras sociales, económicas. a las necesidades y derechos de las personas.
Ante la situación de los accidentes de trabajo y de las enfermedades laborales, queremos proclamar que la gloria de Dios es que las personas vivan y que el trabajo es para la vida .
Las causas de la siniestralidad laboral
La situación de la salud laboral pone de manifiesto el conflicto que existe en nuestra sociedad entre la cultura de la vida y la cultura de la muerte .
En los últimos años se han dado algunos pasos positivos para dar respuesta social al grave problema de la seguridad y la salud en el trabajo, gracias sobre todo a la acción de los sindicatos. De forma muy destacada, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Sin embargo, estos pasos están teniendo una eficacia muy limitada. Por una parte, por el escandaloso incumplimiento de la Ley por parte de muchos empresarios , ante la pasividad y permisividad de las administraciones públicas , así como por la escasa conciencia preventiva que existe en muchos trabajadores . Por otra parte, por las condiciones de trabajo que se dan en nuestra sociedad, causa fundamental de la alta siniestralidad laboral .
En nuestro país se ha producido un acelerado proceso de precarización del trabajo (muy vinculado al alto nivel de paro) que afecta muy especialmente a los sectores más débiles del mundo obrero, pero que afecta también al conjunto de los trabajadores, porque se ha ido configurando un mercado de trabajo en el que muchos factores presionan a la baja las condiciones de trabajo y, con ello, incrementan los riesgos para la salud, pues dan lugar a una posición de debilidad en la que resulta muy difícil sostener los derechos laborales. Se han configurado situaciones y condiciones de trabajo en las que aumentan mucho los riesgos para la salud laboral, a la vez que facilitan la obtención de mayores beneficios para las empresas.
Esta es una manifestación de que lejos de organizarse el trabajo desde la dignidad y los derechos de las personas, éste se organiza en nuestra sociedad desde criterios economicistas, desde la pura lógica del mercado a la que se someten los derechos de la persona que trabaja: lo que se pretende es obtener del trabajo la máxima rentabilidad económica. Ahí es donde están las dificultades para avanzar en salud laboral. Para que haya menos accidentes y más salud laboral es necesario cambiar las condiciones de trabajo .
En ese contexto, la prevención de riesgos laborales se convierte en un coste económico más que se intenta evitar o reducir en lo posible. Ello hace que se ignoren muchas veces las mismas exigencias legales; o que se opte normalmente por las formas de organizar el trabajo más baratas o más funcionales a la producción, no por las más seguras para los trabajadores; o que se produzca una dinámica de ritmos de trabajo, subcontrataciones., que están sólo en función de la mayor rentabilidad económica, no de la seguridad y salud de los trabajadores.
Junto a las condiciones de trabajo y los derechos laborales que se deterioran con la precariedad, otro elemento que influye muy negativamente en la salud laboral es la cultura del trabajo que domina en nuestra sociedad . Es una cultura que concibe el trabajo fundamentalmente como una variable económica más , desde una perspectiva que sitúa, en el mejor de los casos, la dignidad y los derechos de los trabajadores como un elemento más a tener en cuenta, pero no como el criterio fundamental desde el que considerar y organizar el trabajo. Esa cultura explica en buena medida la poca disposición de los empresarios a cumplir la Ley, pero también la actitud de muchos trabajadores que no sitúan en primer lugar su seguridad y salud, sino la obtención de más dinero por su trabajo.
La debilidad de la cultura de la prevención está muy marcada por esta actitud. Así como por la debilidad de la cultura de la participación , que es fundamental para la prevención en el trabajo y que se manifiesta en la casi total falta de democracia en las empresas (existen muchas resistencias de los empresarios a la participación de los trabajadores en la forma de organizar el trabajo en las empresas) y en la escasa participación de los trabajadores en el movimiento sindical , pieza fundamental para la defensa de la seguridad y la salud en el trabajo.
Es importante resaltar también el ambiente negativo que supone la extensión en nuestra sociedad de la insensibilidad y la indiferencia ante lo que no nos afecta directamente de forma individual . Existe una gran desproporción entre la gravedad de la siniestralidad laboral y la escasa reacción social que se produce.
Por un trabajo sin víctimas
La situación de la salud laboral en nuestra sociedad nos urge a luchar activamente por un trabajo sin víctimas, en defensa de la vida. Para ello es necesario colaborar a:
- Combatir la resignación : no estamos ante una fatalidad inevitable, sino ante una situación que tiene causas bien concretas. Muchos de los accidentes y enfermedades profesionales se pueden evitar porque son provocados por condiciones de trabajo que ponen innecesariamente en riesgo la salud de los trabajadores.
- Crear conciencia entre los trabajadores y en el conjunto de la sociedad de la gravedad del problema . Es fundamental convertir este asunto en una prioridad social.
- Fomentar el conocimiento de los derechos y obligaciones de los trabajadores respecto a la salud laboral para exigir rigurosamente su respeto y cumplimiento en los lugares de trabajo.
- Combatir la precarización del trabajo , tanto en el terreno político como sindical, porque es causa fundamental de la siniestralidad laboral; y trabajar activamente por mejorar las condiciones de trabajo y los derechos laborales.
- Fomentar la cultura preventiva de la salud laboral , para lo cual es fundamental la información y formación de los trabajadores, su participación en la forma de organizar el trabajo en la empresa y la presión social que lo haga posible.
- Promover la acción sindical como instrumento básico para hacer posible lo anterior, fomentando la participación en ella de los trabajadores y cuidando especialmente su presencia en los sectores el mundo obrero con peores condiciones de trabajo. |